Un Solo Uruguay y la Liga de Acción Ruralista

Por Tomás Laguna

En una suerte de "déjà vu", el reciente reposicionamiento mediático del movimiento Un Solo Uruguay nos retrotrae el Uruguay de la década del 50' y el movimiento ruralista encabezado por aquel singular personaje de la política, don Benito Nardone.

En los años 40 la información en la campaña llegaba a través de escasos receptores de radio y ocasionalmente la llegada de algún periódico local, menos común si era de la capital. En aquel aislamiento no solo social sino fundamentalmente de la información, Don Domingo Bordaberry fundó Radio Rural, dedicada tanto en lo cultural como en lo informativo al ámbito rural. Ya en agosto de 1940, con dos salidas semanales, se emitía "Diario Rural" dónde Benito Nardone comenzó a destacarse como periodista y comunicador. El lema de aquella comunicación fue "De los ganaderos y para los ganaderos".

Iniciado en filas batllistas como periodista del diario El Día, su proyección pública a través de la radio ruralista lo fue ubicando como referente del campo a quien dirigía su prédica focalizada en aquellos hombres aislados en el Uruguay profundo, llegándoles con un lenguaje sencillo y campero. En un principio vinculado a la Federación Rural, fue luego distanciándose de la dirigencia ruralista cuando pretendió que la gremial incorporara no solo a los hacendados sino también a los trabajadores rurales, arrendatarios y pequeños productores en lo que se podía entender como ruralismo de masas. Este alejamiento finalizó con la fundación de la Liga Federal de Acción Ruralista en agosto de 1951, acto celebrado en el Ateneo de Montevideo con la presencia de las tres cuartas partes de las agremiaciones hasta entonces pertenecientes a la Federación Rural.

De aquí en más se da el crecimiento del movimiento ruralista de Chico Tazo (su seudónimo en la comunicación radial), alcanzando dimensión nacional con una gran adhesión popular entre los rurales, en particular trabajadores y clase media rural. La historia es aún más rica en detalles, no abarcable en esta página semanal, pero lo cierto es que esta historia finaliza cuando "Chicotazo" y su movimiento realizan una alianza con el herrerismo, pasando a ser el aporte sustantivo para el triunfo del Partido Nacional en 1959.

Por entonces, la intelectualidad asistía atenta a este nuevo fenómeno. Alberto Methol Ferré hablaba de un "Nuevo" Ruralismo, diciendo que "el rasgo primero y más visible de la Liga Federal es el de realizar una movilización permanente, continua. El de un dinamismo incansable". Expresaba que el movimiento era necesario para que el grupo tome "conciencia de sí". Por su parte Carlos Real de Azúa en una polémica con el sociólogo Aldo Solari, quien sostenía que no existía por entonces una representación del ruralismo, reivindicaba al movimiento ruralista diciendo: "Pienso que el autor no tiene en cuenta la existencia de esa "Liga Federal de Acción Ruralista que tanta tinta hace correr. Y que no es un fenómeno pasajero que no merezca otra cosa que el recelo, la diatriba, la adulación preelectoral o la atribución de designios inconfesables. Que me parece en lo personal el más auténtico y cálido movimiento campesino desde la época en que se congregaban las grandes multitudes de Timoteo o de Aparicio". El Dr. Amílcar Vasconcellos era más duro en su apreciación del movimiento ruralista. Por entonces expresaba que el mismo es una representación de intereses que en otros países desembocaron en movimientos de orientación fascista.

¿Cuáles fueron las posturas ideológicas de Nardone? Se le podría definir como un defensor de la libre empresa, liberal en lo económico, contrario al Estado que forjó el batllismo, en ese sentido muy próximo al herrerismo. Se manifestaba americanista, profundamente nacionalista y visceralmente anti comunista.

Así las cosas, llegamos al segundo decenio del siglo XXI con el surgimiento espontáneo de un movimiento auto convocado de origen ruralista, que va construyendo su identidad a partir de sucesivos comunicados en función de las circunstancias. Partidario de la liberalización de la venta de combustibles, contrarios al desarrollo forestal tal cual se viene dando, con marcada posición contraria al "establishment" político, cuestionador de la dimensión que ha alcanzado el Estado hoy, y más recientemente fuertemente enfrentado al sindicalismo marxista en su concepción de lucha de clases. Basta para ello escuchar el reciente reportaje del periodista Emiliano Cotelo a dos de sus principales referentes, cuando reivindicaron el bienestar del trabajador rural en una relación casi filial con los hacendados. Más recientemente en un comunicado en las redes sociales (su forma de comunicación habitual, ventaja que le llevan a Nardone...) titulado "Que no se pierda la Oportunidad" realizaron un ataque frontal al sindicalismo clasista y la escalada última de paros, a quienes acusa de realizar una oposición irresponsable en defensa de derechos nunca perdidos. Su mayor éxito reciente fue haber logrado la representación en el directorio del BPS por el sector empresarial desplazado a la lista "oficial" de las principales cámaras empresariales. Tema al que ya nos referimos dos semanas atrás.

Ganar la representación empresarial en el BPS tiene un valor en sí muy relativo, no así del punto de vista estratégico por la visibilidad que otorgó al nuevo movimiento ruralista. De hecho, sin tener vinculación política alguna aún - han sido y son muy hábiles en esto - lograron captar la atención de varios actores políticos de los partidos de la coalición. Sabido es que en esta campaña para el BPS lograron el apoyo de más de un intendente blanco, además de los senadores Gandini, Da Silva y Botana. Pero también existen coincidencias con Cabildo Abierto desde la militancia previa a las últimas elecciones como así también en planteos que hoy formula esta colectividad política, caso concreto de la aversión obsesiva con la forestación.

La vieja Liga de Acción Ruralista nació sin partido político propio, sin identificación político partidaria. Recién una vez que alcanzó dimensión nacional constatable a través de sus movilizaciones a lo largo y ancho de la República acordaron con el herrerismo para finalmente darle el triunfo al Partido Nacional, no obstante, no fueron pocos los políticos de origen colorado que participaron luego en cargos de gobierno a partir de su simpatía ruralista.

Aún lejos de las próximas elecciones, USU ya despertó el interés de legisladores que pueden identificarse con la derecha populista clásica, sea por los votos que este movimiento capta en su intento por ser la voz del ciudadano rural aislado y siempre desconfiado de la política urbana, sea por su enfrentamiento desenfadado con la izquierda, en particular el movimiento sindical. Las elecciones para el BPS fueron apenas el prólogo de lo que puede terminar configurando una alineación estratégica de la derecha nacionalista. Acaso preanunciando la polarización política llevada a sus máximos extremos.