Y siguen los paros bajo el objetivo: "cuanto peor mejor"

Por Jorge Ciasullo

La Federación Ancap (Fancap) realizó un paro el pasado martes 7 con la detención de la refinería de la Teja. Absolutamente injustificado, pero inscripto en la estrategia del Foro de San Pablo que cumplen fielmente el Pit-Cnt y el FA.

Por cuarta vez en 15 días, Fancap realizó un paro en la refinería de la Teja, que ya ha generado pérdidas cercanas a los 600.000 dólares y que, además, implica el apagado de la planta, ello conlleva no sólo riesgos -que el sindicato asegura están cubiertos por guardia con personal especializado- sino que, además, para el apagado de la refinería y su posterior puesta en marcha, deben realizarse distintas maniobras que también implican costos adicionales. Mientras la población sabedora que la situación -aunque hay reserva de combustible en Ancap- afecta el despacho a las estaciones acude a ellas -aun sin necesitarlo- todo lo que genera inconvenientes y enojo. Estos últimos aspectos, en particular en estas fechas, es obvio, no importa a Fancap.

La unidad de negocios Pórtland cuenta con tres áreas: Planta Paysandú y Planta Minas, donde se produce y expide cemento, y la Planta Manga, donde se ensaca y expide cemento producido fundamentalmente en Planta Minas.

Actúan en el mercado además de Ancap con el 42 % del mismo, Cementos Artigas y La compañía Nacional de Cementos S.A, 48 % y Cementos Charrúa 8%.

Se suma desde junio pasado, Cielo Azul, una empresa de capitales brasileños, que invirtió 150 millones de dólares en una planta en Treinta y Tres, con tecnología de última generación.

La producción de Portland por Ancap ha generado pérdidas al organismo en los últimos 20 años en forma ininterrumpida por 20 millones de dólares, estimándose para el año 2021 pérdidas por la suma de entre 5 y 6 millones de dólares.

Ante este escenario, el directorio de Ancap, con buen criterio, ha resuelto explorar la posibilidad de asociarse con un privado que aporte capital y fundamentalmente tecnología, que posibilite competir en el mercado. Algo que no se ha realizado en los últimos años y que ha contribuido a esta situación deficitaria que no es razonable mantener.

Sólo por el anunció de iniciar esa posibilidad de asociación, Fancap ha resuelto la detención de la refinería de la Teja.

No vimos esa actitud cuando se importó un horno para la planta de Paysandú a un costo de 80 millones de dólares a lo que habría que sumar su armado por 100 millones de dólares, que sería inaugurada, según Sendic y Mujica, en el año 2015. Hoy abandonado en 286 contenedores de los cuales 196 cuentan con el precinto original, mientras los otros algunos fueron canibalizados para utilizar sus partes, algunas sin inventario. Por último, para ciertos componentes ha caído su garantía, por lo tanto, su valor actual es mínimo.

Tal vez en esos años Fancap podría haberse -por lo menos- interesado por esa situación y siempre tal vez, la situación financiera hoy y de competitividad no sería tan desastrosa.

Pero en ese momento y ahora, no hay riesgo de pérdida de fuentes de trabajo, lo demás -para Fancap- es lo de menos. Lo importante es continuar con el objetivo del FA y el Pit Cnt, un paro tras otro una distorsión tras otra, sin aceptar el juego democrático que llevó a un cambio de modelo y tratar por todos los medios, de obstaculizar la acción de gobierno, tampoco importa que ello implique dificultades en cualquier sector, sea industrial, agropecuario, exportador, enseñanza, seguridad, etc. que se reflejaría en el bienestar de la sociedad. La ciudadanía lo recordará.