|
Tarde, mal y de apuro: la IM y su “preocupación” por el Centro

La historia de Montevideo en las últimas décadas bien podría resumirse en tres palabras: abandono, degradación y soberbia. Gobernada desde hace más de 35 años por el Frente Amplio, la capital ha sido víctima de una negligencia planificada, disimulada tras discursos progresistas y proyectos rimbombantes que jamás resolvieron los problemas de fondo. Hoy, en plena campaña electoral, como por arte de magia, la Intendencia anuncia un gran proyecto para “revertir la degradación del Centro” y actualizar el registro patrimonial. Como si no tuvieran nada que ver con lo ocurrido. Como si hubieran llegado ayer.
La nueva propuesta, presentada ante la Junta Departamental, incluye declarar decenas de edificios como “hitos urbanos” y proteger centenares de inmuebles que, hasta hace cinco minutos, parecían no importarles en absoluto. Ahora sí: patrimonializar, conservar, revalorizar. Después de décadas de dejar caer casonas históricas, de permitir demoliciones vergonzosas y de mirar para otro lado mientras avanzaban la suciedad, la inseguridad y el abandono, la IM se acuerda de la herencia arquitectónica de Montevideo. ¡Qué oportuno! ¡Qué casualidad que todo esto ocurra justo en campaña!
Durante años, desde estas páginas y en tantos otros espacios, hemos denunciado la destrucción sistemática del Centro de Montevideo. Lo advertimos cuando derribaban mansiones patrimoniales a cambio de estacionamientos. Lo denunciamos cuando los contenedores desbordados y el abandono de las veredas convertían el corazón de la ciudad en un páramo sucio y desolador. Y mientras tanto, la Intendencia gastaba millones en festivales y ciclovías improvisadas, pero ignoraba olímpicamente la decadencia real que sufrían los barrios más tradicionales.
Ahora bien, con descaro absoluto, nos presentan un ambicioso proyecto para proteger lo que queda. Nos hablan de “hitos urbanos” como si recién descubrieran la existencia de los mismos. Nos prometen “tramos protegidos” y “comisiones especiales” para revitalizar zonas que ellos mismos permitieron caer en la ruina.
El nivel de cinismo es tal, que no se sonrojan al hablar de “revertir la degradación” que ellos mismos provocaron. El proyecto promete nuevos estímulos para rehabilitar propiedades patrimoniales. Qué lástima que no pensaron en eso antes de permitir que la especulación y el abandono arrasaran con buena parte del acervo cultural montevideano.
Resulta tan grotesco verlos ahora, a las apuradas, enarbolando banderas patrimoniales mientras la realidad los desmiente en cada baldosa rota y en cada edificio derrumbado. Son los mismos que permitieron que el Centro se degradara. Son los mismos que hoy, con rostro imperturbable, se presentan como sus salvadores.
En fin, lo del título...
|
|
|