|
102 Congreso de la Federación Rural
Por Tomás Laguna
Como cada año, en mayo se celebró un nuevo congreso de una de las gremiales rurales con mayor base representativa del país. En Paso de los Toros, lugar elegido para la discutida nueva planta de UPM, se llevó a cabo el 102º Congreso de la Federación Rural.
La Federación Rural cuenta hoy con cerca de 50 gremiales regionales federadas. La histórica herradura, mesa en torno a la cual sesionan sus 30 directivos, es caja de resonancia de las distintas realidades de la agropecuaria de nuestro país. Fue fundada en 1915 a impulsos de don José Irureta Goyena, quien a su vez fue su primer presidente. Destacada personalidad de las primeras décadas del siglo XX, fue presidente de la Asociación Rural del Uruguay (1909 – 1910), fundador y primer presidente del Colegio de Abogados, destacado jurista, redactor del primer Código Penal, y destacado intelectual que contribuyó con su pensamiento a la propia raíz ideológica del Partido Nacional.
Por aquellos tiempos ya estaba consolidada la presencia gremial de la Asociación Rural del Uruguay, con fecundos aportes para el desarrollo del Uruguay agropecuario en sus 44 años de existencia. ¿Cuál fue el motivo para fundar una nueva gremial? La visión de aquellos pioneros del gremialismo rural fue estratégica, con la Federación Rural se fundaba una gremial de amplia representación nacional pero a la vez pensada para enfrentar aquel fantástico gobierno transformador de la sociedad que fue la segunda administración de don José Batlle y Ordoñez. Se preservaba de esa manera a la Asociación Rural de los enfrentamientos con el Poder Ejecutivo, reservando para la misma un rol componedor que le permitió canalizar sus principales aportes para el desarrollo agropecuario. A partir de entonces los enfrentamientos con los gobiernos batllistas fueron habituales, comenzando apenas constituida la gremial con aquel recordado cruce entre el Ministro del Interior, Dr. Baltasar Brum y Carlos Reyles, presidente honorario de la asamblea. Uno de los más sonados desencuentros fue la creación del Instituto Nacional de Colonización, a la cual se opuso con tenacidad la Federación Rural. Pero se trata de tiempos ya pretéritos, mucha agua pasó bajo el puente.
Debemos reconocer que la centenaria gremial reúne hoy una amplia participación pluralista, incluso habiendo tenido dirigentes que terminaron militando en filas del MPP, movimiento político que cuestiona la propiedad de la tierra, lo que habría indignado ante la vulneración de sus principios al propio Dr. Irureta Goyena. Hay que entender que en su amplia participación gremial existen federadas que se oponen a los grandes capitales en la empresa rural, a la forestación y la celulosa, la tenencia de tierra por extranjeros y por supuesto las sociedades anónimas en el agro, pero por otro lado están aquellas firmes defensoras de la libre empresa, el capital y el libre mercado. Posiciones que luego resulta difícil conciliar a la hora de los congresos. Entendemos que este Congreso no fue ajeno a esos desencuentros.
Así llegamos al 102ª Congreso en medio de los reclamos del movimiento Un Solo Uruguay, la angustiosa crisis de la producción lechera, no menos angustiosa situación de los arroceros y por cierto de la agricultura de secano, que no logra emparejar cuentas aun habiendo obtenido una cosecha considerada record. La declaración final del encuentro ruralista, documento que debe reunir los reclamos que surgen de lo actuado en el mismo, hizo referencia a los “temas medulares de la actividad agropecuaria y de la institución” (sic).
* En primer lugar se enfatiza en la necesidad de instrumentar una política sanitaria efectiva con similar rigor para las enfermedades que condicionan nuestras exportaciones y aquellas que afectan la producción. Se trata de un firme reclamo para cuestionamientos crecientes que existen hoy al MGAP y sus servicios de sanidad animal.
* En segundo lugar una apelación respecto de la inseguridad creciente, sea por el abigeato o por la depredación por perros. Ambos temas de los que mucho se habla pero poco y nada se soluciona.
* El tercer planteo refiere, sin mencionarla, a UPM2. Se hace un reclamo que es de recibo. Sin oponerse al proyecto de inversión, en realidad no hay una posición consensuada en la gremial, se reclama por un mayor conocimiento de los compromisos que asume el país a la vez de reclamar similares condiciones para los uruguayos que invierten y arriesgan su capital intentando producir en nuestro país. Una apelación correcta y de orden, distanciada de las posturas contestatarias que se manifiestan en otros ámbitos del mismo medio rural, en particular Un Solo Uruguay.
* Finalmente, la declaración recuerda con preocupación la pérdida de competitividad, razón del deterioro de la actividad económica, del clima de negocios y del empleo. Si bien esta mención era de orden, aparece desdibujada tal cual está planteada al no hacer mención explícita a aquellos rubros de la agropecuaria fuertemente condicionados en su proyección futura, con la sistemática desaparición de productores rurales.
Y por ahí se queda la declaración del congreso...
El Ministro de Ganadería, Ing. Agr. Enzo Benech, cumplió en responder desde su cargo en el Poder Ejecutivo. Sus apelaciones voluntaristas a la mayor productividad en ganadería y el reclamo por la existencia de capacidad ociosa tanto de la industria frigorífica como la láctea no fueron argumentos que convencieran a nadie. Lo último pareció una tomada de pelo, parece que el productor debe preocuparse por colmar las plantas de faena o de recibo de leche y no de la viabilidad de su negocio productivo… Su invocación en cuanto a que el gobierno atiende los reclamos del sector en las medidas de sus posibilidades tampoco fue tomada en serio. Pero algo tenía que decir...
Desde estas páginas vaya para el nuevo presidente del centenario bastión ruralista, nuestro deseo de una exitosa y representativa gestión de los intereses de la agropecuaria nacional.
|
|
|