Zonas francas, un legado netamente batllista



Tras el acuerdo firmado entre Uruguay y Brasil en la última Cumbre de las Américas, el foco ha vuelto a estar sobre las Zonas Francas, un instrumento batllista creado durante la Presidencia de Baltasar Brum y aggiornado a los nuevos tiempos durante la primera Presidencia de Julio María Sanguinetti.

Como analizó uno de nuestros columnistas el mes pasado, durante la reciente edición de la Cumbre de las Américas, realizada en Estados Unidos, Uruguay y Brasil acordaron que habrá "arancel cero" para productos que provengan de nuestras zonas francas. Actualmente, en nuestro país hay 11 operativas y otras que están en proceso de comenzar a funcionar. Se espera, a raíz del nuevo acuerdo, que la presencia de estos espacios de inversión y producción crezca en suelo nacional.

La importancia del instrumento es indiscutible. En momentos en los que la economía mundial atraviesa una difícil situación, con implicancias evidentes en nuestro país, las zonas francas lucen como una isla de dinamismo y empleos bien remunerados. Así quedó de manifiesto recientemente, en el informe de Contribución económica y beneficios generados por el régimen de zonas francas en Uruguay presentado por el economista Ignacio Munyo (director ejecutivo Ceres) a finales del mes de abril.

Según el informe, publicado por El Observador, las 11 zonas francas operativas en nuestro país generan 28.835 empleos (2% del total). Unos 15.235 son directos y dependientes, 10.300 son indirectos y 3.300 son inducidos. A su vez, representan el 5% del Producto Bruto Interno (PIB) del país.

En lo que hace a sus trabajadores, más del 56% de los ocupados por empresas en régimen de zona franca tiene formación terciaria, cinco veces más que en la población ocupada en empresas fuera del régimen (10%). En tanto, la remuneración promedio mensual del personal dependiente fue de US$ 3.318 en 2019, pero esta varía según la zona franca. La remuneración de una persona promedio ocupada por una empresa instalada en zona franca es casi el doble (78% superior) respecto del resto de los trabajadores en la economía.

Actualmente, el beneficio promedio resultante del régimen de zonas francas alcanza los US$ 1.594 millones por año (2,8% del PIB), lo que se mantiene en valores similares desde 2014. Por su parte, las exoneraciones tributarias otorgadas a territorios francos totalizaron en promedio los US$ 279 millones para el período 2014- 2019. En definitiva, por cada dólar exonerado, las zonas francas instaladas en el país generaron un retorno casi seis veces superior.

Hoy más que nunca, este instrumento batllista, que otrora fuese criticado con dureza por los mismos que hoy critican todo aquello que signifique progreso, se ve revalorizado.