Por Daniel Torena
La mayor planta de energía atómica de Europa y una de las mayores del mundo por su enorme capacidad energética puede abastecer a un Estado o país mediano. Es la mayor fuente de energía de Ucrania, individualmente, y es mayor que las plantas que tiene Rusia, Francia o el Reino Unido. Cuenta con alta tecnología desarrollada por los ucranianos en temas de seguridad, que han impedido una verdadera hecatombe o casi un holocausto nuclear en el este de Ucrania, que afectaría a Rusia también y podría ser un desastre para toda Europa.
Esta planta es seis veces más potente que la planta de Chernóbil y genera con mayor eficiencia normalmente. Ha soportado varios ataques de artillería y de misiles rusos absolutamente irresponsables que han querido mantener sus fuerzas de ocupación bajo su control como forma de presión al gobierno ucraniano. Han obligado contra su voluntad al personal civil y técnicos ucranianos que la han mantenido en parte operativa y han evitado con su profesionalismo y coraje una crisis de consecuencias imprevisibles para Europa.
El Director del Organismo Internacional de Energía Atómica de la ONU, el eficiente y muy trabajador diplomático de carrera Rafael Grossi, argentino con una muy amplia experiencia en las Naciones Unidas y sus Organismos Internacionales, prestigia a la diplomacia rioplatense. Ha mantenido reuniones constantes al más alto nivel político tratando de convencer a las partes del gran riesgo que se corre de un accidente nuclear. Incluso se lo explicó al presidente Putin, y los rusos parecen no haber entendido la gravedad de la situación.
El pasado 9 de marzo, la absoluta irresponsabilidad y locura de un ataque ruso con desastres a la planta nuevamente afectó la única vía de suministro operativo de reserva de la planta que genera electricidad para hacer funcionar las bombas que enfrían el agua del reactor y las piscinas que contienen el combustible nuclear. Los técnicos e ingenieros nucleares ucranianos, en un trabajo maravilloso y de alto riesgo, realizaron una detención operativa controlada con equipos generadores diésel de gran potencia para las reparaciones. La planta, que fue muy bien reforzada por los ucranianos en temas de seguridad con construcciones de acero y cemento muy superiores a las de Chernóbil, han evitado milagrosamente un desastre. Pero los constantes e irresponsables bombardeos han provocado grandes daños, sin llegar a afectar al reactor, lo cual sería altamente peligroso. La potencia de esta planta es de muchas bombas atómicas juntas, y una explosión afectaría con seguridad el aire hasta París, según los cálculos de los científicos. El daño a la tierra y al agua sería catastrófico y, al igual que a la ecología, su potencia de contaminación radiactiva sería de seis a siete veces mayor que la de Chernóbil en 1986.
El Gobierno Ruso es absolutamente responsable de estas acciones y culpando a los ucranianos de que ellos también atacan a la planta, no soluciona el problema porque los mayores impactos -de misiles de crucero del alto poder- son rusos.
Una causa más para la conciencia del Presidente Putin, que se suma al pedido de captura de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, por crimines de guerra. La O.N.U ha denunciado la muerte y desaparición de 34.000 civiles en manos de fuerzas rusas, como crímenes de guerra, con decenas de miles de violaciones y torturas a civiles. Los mayores y más ancianos en Ucrania, recuerdan estos hechos terribles, que se parecen a los tiempos oscuros del sanguinario dictador comunista Josef Stalin.