Vuelve Colonización al debate político

Por Tomás Laguna

No hay peor escenario para debatir los temas institucionales que aquel instalado a partir de la ideología, la confrontación, o sencillamente por política menor. Es lo que está ocurriendo con Colonización, unos lo utilizan como una bandera más en la estrategia de confrontación clasista, otros para hacer caudal político con sus paisanos y desde el otro extremo la derecha histórica que lo quiere desaparecer.

Vuelto a ubicar en el debate parlamentario, esta vez en la Cámara Alta, el INC y su razón de ser adquieren hoy mayor resonancia política que cuando el pasaje de la Rendición de Cuentas por la Cámara de Representantes.

A los efectos de recordar al lector, en el proyecto de ley de Rendición de Cuentas se le estarían quitando al INC los recursos generados a partir de la ley 18.064 (Impuesto a las Trasmisiones Patrimoniales) y la ley 18.876 (Rentas por enajenación de inmuebles rurales, artículos 13 y 14). Ambos suman aportes por una cifra que oscila entre 15 y 30 millones de dólares anuales, los que de aprobarse el proyecto de ley serán re-direccionados a un programa para la erradicación de asentamientos. La primera de las leyes mencionadas fue promulgada en el 2007, la segunda en el 2011. Estos datos, los años de promulgación de ambas leyes, no es menor siendo que el instituto ha desarrollado gran parte de su obra desde su creación en el año 1948 sin contar con estos recursos adicionales. Vale la mención al gobierno de don Jorge Pacheco Areco, cuando bajo la presidencia del Ing. Agr. Claude Galland el Instituto Nacional de Colonización realizó una de las campañas de colonización más importantes de su historia.

Decíamos que una vez más la discusión se polariza entre quienes descreen de la labor del INC y subestiman la capacidad productiva de los colonos y en el otro extremo quienes siguen creyendo que de la mano de Colonización se llevará a cabo la reforma agraria. Ambos extremos le hacen mucho daño a este instrumento institucional en la búsqueda de un desarrollo rural integrado.

Como sostuvimos en anteriores ediciones desde estas mismas páginas, el INC no es el instituto de la reforma agraria, tampoco un MIDES rural ni merece ser utilizado como bandera político partidaria. Por el contrario, su razón de ser debe ser considerada política de estado, orientada a mantener la matriz productiva y social de la campaña, haciendo foco en la familia rural y su afincamiento en el mismo medio rural. Ahora bien, ¿ha cumplido con ese cometido? Los recursos invertidos en los últimos 15 años ¿fueron bien direccionados? Esas son las preguntas que objetivamente deben plantearse, no para desacreditarlo sino para reorientarlo en una gestión moderna.

Frente a quienes tiran piedras desde la derecha o quienes cierran filas justificando todo lo que se haga en el marco del INC, el actual directorio ha encauzado con determinación el análisis crítico de lo actuado en los últimos años. Para ello se recurrió al concurso del Instituto Plan Agropecuario, contratando sus servicios para evaluar las adjudicaciones realizadas en los años 2016 y 2017. Reconocida es la solvencia técnica del IPA en los temas de gestión agropecuaria. Así es que se va a realizar un dedicado trabajo de análisis de las variables económicas, financieras, sociales, productivas y ambientales. También la viabilidad de aquellos emprendimientos de carácter asociativo. Se incluirán los aspectos vinculados al financiamiento, la asistencia, capacitación y transferencia de tecnología. Finalmente, el último capítulo referirá a la calidad de vida del colono. De un total de 149 casos se analizará una muestra de 60 a partir de las distintas modalidades de adjudicación, desde las individuales hasta las grupales.

Desde ya que se espera con gran expectativa el resultado de este trabajo como paso previo para reorientarlo como instrumento de desarrollo en una economía de mercado, dónde cada colono es de esperar sea un futuro propietario rural premiando de esa manera la iniciativa y el esfuerzo individual.

Más allá de la discusión en torno a la Rendición de Cuentas, el instituto debe encarar con serenidad, por fuera de la confrontación pública, la reorientación de su accionar futuro. El actual directorio está muy consustanciado con su estratégica misión en lo económico y en lo social. Los dos representantes del partido de Batlle y Rivera en el directorio presentaron oportunamente un plan de trabajo a partir de 20 puntos de acción. En estos se prioriza la gestión interna, la necesidad urgente de solucionar el problema de las escalas productivas de los colonos además del necesario análisis de la adecuación de las rentas como paso previo a una eventual venta de cada fracción al colono que la ocupa. Ese es el camino, hay que dejarlos trabajar...