Hueco

Por Consuelo Pérez

En momentos en que el País se encuentra inmerso en superar diversas crisis, que da señales de apertura al mundo, que goza de la aprobación de sus votantes con relación a las expectativas generadas previo a su asunción, el Frente Amplio ejercita mecanismos de distracción, para no perder la costumbre de destruir, y porque se encuentra vacío, sin alternativas de propuesta.

Envalentonados por el resultado de la recolección de firmas de fieles que claramente interpretaron que la gestión era contra el gobierno, que firmaron sin conocer el contenido de la Ley con la que están enojados y que ya los está favoreciendo como parte de la sociedad toda, los dirigentes frenteamplistas y los sindicalistas - valga la redundancia - no cejan en su esfuerzo de confundir, con paros, con discursos engañosos o directamente mentirosos, en el afán de recuperar un "territorio" que saben perdido. Y lo peor de todo, no tienen un líder que les llene el alma. Porque la cabeza, es otra cosa.

Y es así que se recurre al socio incondicional, a la "otra cara" según los momentos, al ministerio "ad hoc" cuando eran gobierno, para que ceda a su líder, y poder así ungirlo como Presidente de la "fuerza política" después de muchas frustraciones al respecto.

No nos concierne, no nos corresponde ni interesa analizar las connotaciones internas, gremiales, normales o forzadas de ese enroque, pero es obvio que no existe en la interna de la oposición un candidato en quien creer. Y decimos candidato, porque nadie desconoce la plataforma política que supone el PIT CNT.

Y aquí también hay un problema. Porque la ciudadanía, más que nunca, da muestras suficientes de que está harta de los mecanismos sesentistas, de oír hablar de la "lucha de clases", como muchos afiliados de financiar determinados personas, procedimientos y procederes que lindan con lo más oscuro de los colectivos, si de imagen hablamos. Y no nos referimos a la ausente Personería Jurídica, garantía de Democracia para cualquier gremio que se ufane de serlo. No se puede gritar democracia, si no se la contempló nunca en lo institucional.

Ciertamente nuestros desvelos e inquietudes están muy lejos de toda esta gimnasia, pero la mencionamos porque debemos convivir a diario con muchas actitudes destructivas que al menos, enlentecen el proceso de crecimiento, de democratización que, por otra parte, es inevitable, porque así lo decidió el pueblo.

El ajetreo opositor está hueco de contenido, y ellos mismos lo saben. En las interpelaciones cuasi ridículas, en querer derogar lo que apoyaron, en paros sin una clara definición de motivo, en -era hora- fundirse con la central sindical.

Porque seamos francos: ¿alguien puede pensar en Juan Carlos Altavista sin pensar en Minguito?