Vladimir Putin

Por Jorge Ciasullo

En el portal "Brasil Sin Miedo" del pasado 2 de marzo, el analista Brás Oscar bajo el título "Putin el Zar rojo del siglo XXI, de espía de la KGB a líder máximo", desarrolla un interesante perfil de Vladimir Putin del que transcribiremos partes sustanciales, que dan una idea de la personalidad del líder ruso, que construyó su carrera política paso a paso, sin renunciar a ningún método para lograr su objetivo.

Vladimir Putin nació en la hoy San Petersburgo (en honor a San Pedro) a la que se le cambió el nombre por Leningrado. Vivía en un edificio comunitario, siendo aficionado a las películas de espías realizadas por el gobierno, lo que despertó su admiración por el servicio secreto de Rusia comunista (KGB) y su deseo de ingresar al organismo.

En 1957 se graduó como abogado, presentando una tesis sobre Derecho Comercial y Relaciones Internacionales, en especial sobre la Cláusula de la Nación Más Favorecida que se incluye en los acuerdos comerciales internacionales.

Inmediatamente ingresó a la KGB, cuyo objetivo era y es: "identificar a todos aquellos que puedan ser enemigos de la revolución y eliminarlos".

Pocos años después de la segunda guerra mundial, con una Rusia cada vez más poderosa, la KGB define sus objetivos: "proteger al ciudadano soviético de la influencia occidental y sabotear a los enemigos políticos de la URSS" esto es, doctrina, desinformación, propaganda ideológica, atentados, asesinatos, etc. por medio de una enorme red de agentes.

Dice el autor: "Putin recibe toda su formación política en este ambiente (KGB) de persecución, espionaje y asesinatos."

Fue ascendiendo paulatinamente, llegándosele a ofrecer un cargo de alto nivel en la KGB en Moscú, pero no lo aceptó por motivos que luego se comprendieron. La inestabilidad de los gobiernos, donde un alto podía durar tanto como el gobierno, prefirió entonces una función de tan escasa relevancia como discreta.

En 1991, durante la llamada Perestroika, se inicia lo que Putin intuyó, una serie de golpes de estado que intentaban, por un lado, mantener el estado soviético y por otro consolidar el fin de la Unión Soviética. Los principales golpistas enfrentados eran miembros de la elite de la KGB, entre ellos Anatoli Sobchak. Sobchak no sólo había sido profesor de Putin sino su amigo, ocupado altos cargos en el Partido Comunista. Así, reiteradamente, ayudó a su amigo a asumir cada vez cargos más altos en la KGB.

En la división política interna de la KGB, como se ha dicho, en dos facciones, una a favor del golpe y otra la de Sobchak que apoya la manutención de los estatutos de la Unión Soviética, bajo un partido que llamó Nuestra Tierra, por el que fue lecto perfecto de san Petersburgo con su amigo Putin a su lado.

Perdió las elecciones siguientes, siendo inmediatamente acusado de corrupción él y su esposa.

Putin se traslada a Moscú, se aleja de Sobchak logrando ser nombrado asesor del presidente Boris Yeltsin.

Luego de la renuncia de Yeltsin, asume interinamente la presidencia Putin. No olvidó a su amigo Sobchak que vivió su exilio en Paris, retornando a Moscú donde por orden de Putin se habían extinguidos todos los cargos en su contra. Iniciada la campaña política, los adversarios de Putin comienzan a hacer circular rumores en cuanto a que Putin estuvo involucrado en las irregularidades cometidas por Sobchak durante su gobierno en San Petersburgo. En medio de la campaña política Sobchak sufre muerte súbita, comienzan a rumorearse que esa muerte era una "quema de archivo" iniciándose investigaciones, nuevamente Putin dispone que las mismas sean archivadas.

Su campaña para acceder a la presidencia se basa en el compromiso de reconstruir el país, en base a lucha contra los oligarcas, reformas administrativas y económicas y combatir una elite financiera corrupta que actuaba desde los años 90.

Putin asume como presidente interino (1999-2000) con más del 53% de los votos, desde entonces está en el poder, que conservará mediante sucesivas reformas constitucionales, que lo habilitan para continuar ejerciéndolo hasta 2036 (tendrá 84 años).

Entre sus acciones de conquista (militares):

-Guerra contra los separatistas chechenos, con la oposición de Estados Unidos y la OTAN venció y asume el poder Medvedev, gobernante títere de Moscú.

-Luego, en complicidad con Medvedev alentó y apoyó un movimiento separatista en Georgia en la frontera con Rusia, con el resultado de lo que se conoció como la guerra ruso-georgiana. A raíz de esa guerra, que ganó Rusia, Osetia Del Sur se declara nación independiente, reconocida como tal únicamente por Rusia y Nicaragua. No es alocado imaginar que, en base a conflictos separatistas internos en Georgia, esta será anexada a Rusia. Se utilizará el mismo modelo para justificar una intervención que él se está llevando a cabo con Ucrania, acusando a ese país de tener un gobierno fascista, y de su probable ingreso a la OTAN, lo que permitiría desplegar armamentos en sus fronteras, etc.

-Invasión y anexión de Crimea (2014).

-Intervención en el gobierno de Bielorrusia (2020).

-Invasión a Ucrania (2022).

Visto estos antecedentes y el no disimulado deseo de Putin de volver a la Rusia Imperial, siendo él la cabeza del sistema, que el final de la guerra o más bien masacre que se está llevando a cabo en Ucrania lleve a una negociación, de la cual, sin duda, Rusia pretenderá y tal vez lo logre, anexar parte de su territorio, exigiendo a la vez el compromiso del gobierno de ese país de no ingresar a la OTAN.

La solución no debe ni puede demorar, más allá de los repercusiones económicas, migratorias y sociales que alcanzarán al mundo y que se iniciará una nueva etapa en la humanidad, con destino incierto. Debe de todas maneras finalizar este sacrificio -trasmitido en vivo- de un pueblo, cuyo único pecado parece ser su vecindad con un poderoso vecino, gobernado por un insaciable y pretendido conquistador.