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Una decisión necesaria y patriótica
Por Alfredo Menini
El acto electoral del año 2019 supondrá una nueva página en la historia democrática del Uruguay. Hoy nadie sospecha siquiera, que nuestro sistema democrático republicano esté en riesgo. Aquellos que creyeron que su utopía la concretarían llegando al poder mediante la revolución armada, se han visto obligados a entender que en el Uruguay su pueblo quiere vivir en democracia y en paz.
Hoy los temas que nos convocan a la reflexión son otros; el país ha sido gobernado por las tres fuerzas políticas mayoritarias y en 15 años el Frente Amplio ha tenido tiempo más que suficiente, acompañado de mayoría absoluta parlamentaria, en poner en práctica todas aquellas propuestas que entendían traería felicidad a nuestro pueblo.
En ese contexto, nos encontramos ante la realidad que muchas de esas propuestas no lograron concretarse y por eso esta campaña debe ser enfocada en el debate de ideas, por cierto, pero fundamentalmente de propuestas programáticas.
Para lograr ese debate es importante que revisemos quiénes son los protagonistas en los principales partidos políticos, concluyéndose que hay una carencia de candidatos con capacidad, más allá del carisma o poder de convocatoria que puedan ostentar, para gobernar el país.
Hoy no está informado quien no quiere. Las posibilidades de acceder a lo que piensa cada uno de los candidatos, de verlos, la seguridad del conocimiento de los conceptos que vierten, la certeza o no que transmiten de que podrán estar al frente del timón de un barco que —se sabe— navegará por aguas turbulentas ,es más fácil. Los candidatos rinden examen todos los días y en cada momento y por ello debería ser cada vez más difícil y mayor el acto de responsabilidad de decidir presentarse ante la sociedad como su posible Presidente de la República .Sin embargo sucede lo contrario,
A ese escenario vemos cómo se han ido sumando hombres y mujeres de los diferentes partidos políticos que, sin tener certeza de su captación de votos, han resuelto utilizar el tiempo que brinda el calendario antes de la elección interna con el único propósito partidario de empezar a ocupar un espacio de protagonismo en su fuerza política y así intentar evaluar si en el futuro pueden tener una chance cierta de aspirar realmente a competir por ser Presidente de los uruguayos. Otros pre candidatos sí están en la carrera con el propósito de regir los destinos de la República en los próximos cinco años. Y en ese universo están como vedettes las encuestas, las cuales —más allá de no pasar de ser una fotografía del momento en que se realizan— nos permiten, a dos meses de las elecciones internas, empezar a imaginar los candidatos que competirán en la carrera final, lo cual es lógico imaginar que serán Sanguinetti, Lacalle Pou y Martínez quienes pugnarán con chance cierta por el sillón presidencial..
El país vive un momento en el que no hay margen para el error y para ello es imprescindible que quien esté al frente del gobierno de la República sea un hombre probado, inteligente, conocedor del Estado y aggiornado y estoy seguro que ese es el perfil que requiere la mayoría de la sociedad y ese candidato, sin duda, es Julio María Sanguinetti.
Lo antedicho se confirma a partir del tiempo que le dedican para agraviarlo quienes lo ven como el verdadero rival a vencer, realizando un esfuerzo supremo por presentarlo ante la sociedad como el cerebro demoníaco de la derecha uruguaya, trastando obsesivamente de eliminar del parecer de la gente la idea de que el Dr. Sanguinetti es un auténtico batllista. Sin embargo, la realidad ha demostrado con hechos exactamente lo contrario .dejando traslucir en todo momento que se trata de un fiel representante del Partido constructor de la República y escudo de los débiles.
Tomemos como punto de partida el año 1980, asumiendo una posición a favor del NO a la reforma constitucional promovida por el régimen de facto para, luego, convertirse en el principal protagonista de un proceso de salida de la dictadura que tuvo como aliados estratégicos al Frente Amplio presidido por el Gral Seregni y a la Unión Cívica presidida por el Dr.. Chiarino. En esa instancia, el Dr. Sanguinetti tuvo como opositores a la dictadura, que no quería permitir el regreso de la democracia, encabezados por el Tte. Gral. Gregorio Álvarez, y al Partido Nacional, cuyo líder mayoritario, Wilson Ferreira Aldunate, estaba convencido que la dictadura caería sin necesidad de pactar.
Concretado el conocido como Pacto del Club Naval, el país empezó a recorrer el camino del retorno a la democracia, siendo Sanguinetti candidato por el Batllismo Unido, con el Dr.. Enrique Tarigo como compañero de fórmula siendo ungido por el voto popular como Presidente de la República.
El ejercicio de la Presidencia de la República en ese tiempo político implicaba decisiones trascendentes que tenían como prioridad la consolidación del régimen democrático, máxime sabiéndo que existían personeros de la dictadura que esperaban el fracaso.
El retorno a la libertad supuso tomar decisiones que permitieron pacificar al país. Así se aprobó una amnistía no solamente para aquellos guerrilleros que estaban presos, sino también para quienes habían cometido delitos de sangre, pero que habían logrado salir del país sin pagar con cárcel sus acciones guerrilleras. Se reingresaron a la función pública a miles de ciudadanos que por su ideología política habían sido despedidos del Estado. Y esas medidas el Dr.. Sanguinetti las adoptó sin dudar, amparado en su convicción democrática y a pesar de la crítica que recibía de parte de la sociedad, señalándolo como el Presidente que le estaba entregando la enseñanza a la izquierda. Sin embargo nada lo detuvo para permitir que todos los orientales vivieran nuevamente en democracia, en ejercicio pleno de sus derechos y sin importar su filiación partidaria.
En ese mismo período de gobierno se tuvo que afrontar qué postura tomar en cuanto al juzgamiento a los militares y para ello contó con la invalorable colaboración del líder nacionalista , Wilson Ferreira Aldunate, quien fue el que le presento el proyecto de ley de caducidad de pretensión punitiva del Estado. No era que Wilson Ferreira quisiera el perdón y olvido para los militares pero sí entendió que ese era el camino, poniendo a la Patria por delante.
Esa ley fue sometida al referéndum popular y el soberano la avaló. Cabe destacar que fue el único resultado del voto popular que no trajo aparejado festejos en los diferentes puntos de la República.
Culminada esa primer Presidencia, el Dr. Sanguinetti, con la tranquilidad del deber cumplido, entrega el poder democrático al Dr.. Luis Alberto Lacalle del Partido Nacional.
En ese período de gobierno se trabajó inicialmente con el propósito de acompañar la gestión de gobierno hasta que desde el Poder Ejecutivo se promovió una reforma del Estado que iba contra principios de quien se consideraba batllista. Así fue que el Dr. Sanguinetti se puso al frente de esa campaña en contra de un proyecto de ley que promovía una serie de medidas que no tenían como propósito real la reforma del Estado sino que estaba inspirado “contra” el Estado y ante esa instancia nuevamente el pueblo se pronunció mediante un referéndum apoyando la postura que defendía el Dr. Sanguinetti,
Con posterioridad a ese período de gobierno, nuevamente el Dr.. Sanguinetti es electo por el voto popular Presidente de los orientales, para en esta segunda Presidencia embarcarse en llevar adelante reformas que el país necesitaba. Alguna de ellas, como la de la seguridad social a causa de la quiebra técnica del sistema y, en el caso de la reforma educativa, inspirado en la necesidad de dar los pasos necesarios hacia una mayor equidad social y de posicionamiento de los jóvenes ante el mundo y su nueva realidad.
Para llevar estas reformas sumó a los equipos de trabajo personas de probada capacidad. En la reforma educativa el elegido para encabezar el proyecto fue el Prof. Germán Rama, quien fue duramente atacado, en especial por docentes de izquierda contrarios a la reforma, a pesar de que no tenían manera de catalogarlo de hombre de derecha.
En ese período de gobierno se concretó la inflación de un dígito, sin por ello dejar de impulsar reformas de índole social .
Ese gobierno dio paso a otro del mismo signo político, presidido por el Dr. Jorge Batlle, el cual, como es por todos sabido, sufrió todas las desgracias posibles que un país pequeño como el Uruguay podía soportar. Ante esa situación límite, el Dr. Sanguinetti fue visitado por importantes referentes del sector privado a efectos de trabajar sobre la idea de que el Dr. Jorge Batlle dejara de ejercer la Presidencia de la República; la postura del Dr. Sanguinetti fue fiel a sus convicciones democráticas, rechazando cualquier posibilidad en ese sentido.
Luego de ese aciago tiempo y con el país ya en marcha nuevamente, el Dr. Batlle entrega el poder por primera vez en la historia del país a un representante del Frente Amplio, asumiendo la Presidencia de la República el Dr. Tabare Vázquez. En esa instancia el Dr. Sanguinetti asume como Senador de la República, dando muestra acabada del altruismo con el que ha actuado en la política nacional.
Desde ese ámbito era hombre de consulta de representantes de todos los partidos políticos, algunos más en silencio que otros para no ser criticados internamente y fue incluso el vocero de una ley que sectores de la izquierda acompañaba, mientras desde la Presidencia de la República se rechazaba, como fue la ley de legalización del aborto.
Así es que llegamos a la elección del año 2009 y el Dr. Sanguinetti resuelve dejar de estar presente en las lides electorales, dando paso a nuevos referentes. Y sin dejar de estar nunca cerca de su Partido, se propone como tarea fundamental trabajar en dejar registrado en las páginas de libros los hechos históricos de la historia reciente, que desde el ejercicio del poder la izquierda se encargó de desvirtuar absolutamente. En esa tarea logró también un importante suceso, teniendo una gran receptividad los libros editados. Todo indicaba que ese era el aporte que el Dr. Sanguinetti brindaría a la sociedad.
Sin embargo, las vicisitudes de la vida política fueron marcando que el Partido Colorado empezó a perder el rumbo y a dejar de ser la referencia que fue durante toda la vida de la República y, más allá de la incidencia que tuvo la crisis que se vivió durante la Presidencia del Dr. Batlle, sus nuevos referentes no aprobaron el examen de la ciudadanía.
Así fue que el Partido empezó a quedar fuera del debate real y a eso si le sumamos el abandono de la actividad política del político que representaba a la mayoría en la interna, el panorama empezaba a ser cada vez más oscuro.
Ante esas circunstancias se empezó a avizorar la inserción de la vida política de un hombre de la academia como Ernesto Talvi, más el aporte de siempre en las lides electorales de los últimos tiempos de José Amorín; el Dr. Sanguinetti propone a Talvi acompañarlo en esta nueva etapa de su vida junto con el aporte de su equipo. La respuesta de Talvi fue que quería construir su propio proyecto y con su gente. Esa postura de Talvi generó naturalmente preocupación, ya que las encuestas reflejaban claramente que esa idea tendría un proceso de confirmación que excedería a las elecciones que se realizarán este año y, por consiguiente, implicaría un aumento ostensible de chance de un nuevo triunfo del Frente Amplio. poniendo así al país ante una encrucijada difícil de sobrellevar.
En consecuencia , el hombre dos veces Presidente de la República se puso a pedido de sus colaboradores más cercanos —y por convicción propia— el traje de fajina y con 83 años salió a recorrer el país para medir, fruto del mano a mano, el sentir de la gente. La reaparición del Dr. Sanguinetti en la arena política trajo consigo una oleada de alegría y optimismo en el Partido, dándose la paradoja que un hombre de más de 80 años es el responsable principal del rejuvenecimiento del Partido Colorado. La gente en cada lugar le hizo llegar su admiración, respeto y esperanza de que sea el quien se ponga al frente del país y ante esa realidad inequívoca hubiera sido un acto hasta de irresponsabilidad no tomar la decisión contraria a su idea inicial de no ser candidato a la Presidencia de la República.
Hoy el Dr. Julio Ma Sanguinetti está trabajando como desde hace 60 años, a favor de la República y de sus convicciones; hoy la izquierda vernácula lo sabe y por eso trabaja día a día en deformar su pensamiento y acción, mientras muchos ciudadanos que creyeron que el Partido Colorado ya no los representaba y que en el Frente Amplio estaba un espacio impregnado de batllismo, sienten que es hora de regresar a casa.
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