Las desgraciadas lecciones que deja Venezuela



A los notorios abusos contra los derechos humanos, el régimen de Maduro agrega desatinos económicos que demuestran que el despilfarro el socialismo llevan al caos social.

En estos días la propia OEA documentó en un informe propio, que fueron perseguidas "cientos de personas con torturas psicológicas y físicas sádicas, incluyendo golpizas, descargas eléctricas, asfixia, violación y otra forma de violencia sexual en contra de hombres y mujeres" que incluyen a menores de edad.

Las libertades y las garantías personales no son reclamables ante el deterioro de un sistema judicial corrupto, donde el debido proceso y demás mecanismos de amparo no son instrumentos válidos para garantizar al ciudadano disidente a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad.

Escuchando ciudadanos comunes, que lo único que pretenden es vivir con dignidad y de su trabajo, de aquellos que aún permanecen en su querida Venezuela, es que se palpa el deterioro sistemático de las condiciones de vida que les toca vivir, que a uno le cuesta asumir y hasta creer, pero es así.

En el Estado de Portuguesa, ubicado en la zona centro occidental del país, también conocido como “El Granero de Venezuela”, es donde se produce el 70% de los alimentos nacionales. La principal actividad económica de Portuguesa es la agricultura, seguida por la actividad pecuaria. En el viven poco más de 1 millón de personas

En 1975 invirtieron fuertemente en tecnología, en nivelación y canalización de las tierras, permitiéndole el despegue productivo con productos a muy bajo precio, desarrollándose con tecnología y calidad.

La realidad actual es otra y el deterioro de esta región es visible e importante, afectando algo tan vital como lo es la producción agrícola, pecuaria y agroindustrial. Los productores no pueden sembrar dado que los insumos son controlados por el Estado no existiendo proporcionalidad en la distribución de los mismos. Si bien los productores pueden recurrir a mercados internacionales en procura de los insumos necesarios para el desarrollo de su producción, esto no les garantiza nada dado que el Gobierno luego es el que fija los precios, o lo que es peor, se han dado casos en que un militar investido de facultades por el Gobierno expropian la producción que ya se encuentra en los silos o los molinos, alegando que lo hace en pos de alimentar a la gente de su país , pero como si esto fuera poco se sabe que luego esta producción es vendida en los mercados colaterales o los mercados de Colombia a precios internacionales configurándose un simple robo al productor.

A ello se viene incrementando las dificultades de suministro eléctrico, dejando sin energía a las bombas de riego agravando la ya penosa situación.

Producciones como la de arroz que ocupaban 120.000 ha. hoy tan solo ocupan 5000 ha.;
Producción como la del maíz que ocupaban 240.000 ha. hoy ocupan 4000 ha. que no da ni para alimentar a las aves que se acercan al cultivo;

La producción de caña de azúcar y el cacao se encuentran abandonadas por no poder combatir las enfermedades por falta de insumos;

La movilidad y las maquinarias, obsoletas por falta de mantenimiento sin acceso a repuestos para su reparación.

Este penoso escenario dio entrada a los fenómenos de los saqueos, el vandalismo y los actos delictivos que se han venido produciendo en distintas regiones del país, pero muy especialmente en el estado Zulia, se sucedieron en algunos casos, ante la mirada indolente y permisiva de los cuerpos de seguridad del Estado, cuya razón de ser, contrariamente, es la de mantener el orden público, así como resguardar y proteger a los ciudadanos y sus bienes, pero que en la realidad son manipulados para servir al propósito de la represión política. En otros casos se observó cómo las autoridades fueron sobrepasadas por grupos armados que sembraron la violencia y el caos.

Más de veinte empresas, principalmente del sector agroindustrial, pero también del sector farmacéutico y de transformación de plástico, han sido saqueadas y sus instalaciones destruidas total o parcialmente. Cientos de empresas comerciales, incluyendo abastos y farmacias, así como todo tipo de comercios, hasta hoteles, han sido vandalizadas.

Los regímenes populistas calan hondo y llevan el caos y la miseria tarde o temprano. Con el control de los medios de producción y de comunicación intentan manipular la realidad haciendo creer a los más desprotegidos que el mal es producto de entidades macabras personificadas en los oligarcas, el imperio, los yankees y los empresarios locales. Buscan estos regímenes colocarse del otro lado, el del “Salvador” a la que se le reconoce todas las virtudes y se le perdonan robos, corrupción y la destrucción del sistema judicial.

El camino para ello se logra con un meticuloso trabajo que va desde la enseñanza y los medios de comunicación incluyendo redes sociales. Ya con el poder en sus manos aumentan descontroladamente el gasto público, incrementan los funcionarios dependientes del Estado y los planes sociales abarcando cada vez más gente condenándolos a la dependencia anulando la dignidad de las personas.

¿Quién paga este festín? Naturalmente los impuestos, el aumento de deuda pública y otras formas non santas de adquirir ingresos, sin contar con aportes de Estados extranjeros que seguramente esconden intereses espurios.

Este panorama deriva en un desestimulo a la inversión donde las empresas que subsisten son exprimidas hasta su quiebra.