Tironeando hacia abajo

Por Consuelo Pérez

Es indignante, pero a la vez hasta trágicamente divertido, presenciar cómo en un momento importante en la vida política de nuestro país, donde se van materializando muchas de las metas que el Gobierno electo por el pueblo plasmó en su programa, los mecanismos destructivos de la desplazada oposición no reparan en recurrir a los más indignos artilugios, aún a riesgo de perjudicar el bien común.

Hartos de escuchar mentiras, distorsiones de la realidad y confrontaciones constantes que la oposición ha adoptado como método para tratar de crecer, el día a día hace que nuestro asombro se incremente.

Mientras escuchamos a la intendente capitalina asegurar que " la Intendencia de Montevideo es la más transparente", cuando todos sabemos del oscurantismo a que el ciudadano montevideano se ve sometido desde hace décadas, y que oculta entre otras cosas el despilfarro, mientras varios juicios -que incluso la involucran- y averiguaciones del accionar presuntamente delictivo en la "carrera" de actuales senadores -otrora referentes del gobierno- están en curso, mientras seguimos esperando conferencias de prensa prometidas por "leales" representantes de esa metodología del enchastre, percibimos con pena y sin asombro, que el bien común no está en el libreto de los que en forma absolutamente antirrepublicana, pretenden volver al poder. Incluso amenazando en el éxtasis de su proclamación con "vamos a sacar a este Gobierno". Electo en Democracia, claro.

Es que prefieren el deterioro de la sociedad -si eso fuese así- si les es garante de su retorno al desgobierno. Por allí transita la funesta metodología, que a diario todos percibimos.

Es por ello que por ejemplo las redes, -que alguien calificó como el megáfono de muchos mediocres- se tornan en un ámbito ideal para la calumnia, el insulto cobarde y anónimo, y lo que en ellas se descarga por anti demócratas, es replicado por los que deberían estar haciendo una oposición constructiva, y argumentan que "lo dice la gente".

A tal grado de insensibilidad social se ha llegado, que, hasta el logro más claro, cuantificable y cristalino, es pasible de ser mancillado, aunque beneficie a un sector de la población largamente olvidado e ignorado por quince años.

No necesita el amable lector ejemplos, pues el mecanismo se extiende a todos los ámbitos: seguridad social, vivienda, enseñanza, seguridad, economía.

En todos se está avanzando, y en todos se embarra el terreno. En forma constante, metodológica. Inmoral, en la medida que se menosprecia a la población que se dice defender. Y se la menosprecia, pues en mayoría la misma ha elegido el rumbo que ahora la oposición combate, luego de quince años de incompetencia en los rubros que reclaman, pues sus mayorías parlamentarias de nada sirvieron.

Pero lo peor -para el País- es que hasta advierten que la campaña propiamente dicha "aún no empezó", asumiendo que esto es mero apronte, aunque sea obvio que el frenteampliopitcnt comenzó su campaña electoral el mismo día del cambio de gobierno.

También se ha demostrado en el tiempo transcurrido hasta la fecha, que más allá de tener que lidiar con "el palo en la rueda", el gobierno de Coalición ha mostrado firmeza, compromiso, apertura al diálogo, transparencia en la constante comunicación, y sobre todo, un ingrediente impensable en la coalición opositora: idoneidad. Y todos los que hemos optado por el cambio, lo valoramos, como también seguramente lo hacen y disfrutan, aún en su obsecuencia, muchos aferrados a la entelequia que ha fracasado, y a sus estertores conceptuales.

En referencia a lo expuesto, y porque no es sinónimo de "derecho de expresión" la proliferación de calumnias e informaciones tendenciosas, haremos referencia a un pensamiento de alguien que de lo que afirmó, seguramente sabía, pues lo ponía en práctica:

"Las sociedades liberales muchas veces son manipuladas por una supuesta libertad de expresión detrás de la cual se esconden intereses de dominación."

Hugo Rafael Chávez Frías (Sabaneta, 28 de julio de 1954-Caracas, 5 de marzo de 2013)