Quien despilfarra, no es confiable

Por Consuelo Pérez

La insistencia del Frente Amplio -y su posterior enojo al fracasar- en obtener un financiamiento externo que supone el endeudamiento de varias generaciones de montevideanos, cuando durante treinta y dos años ha dado muestra de demagogia e ineficiencia en el gobierno de la Intendencia de Montevideo, evidencia un inocultable fracaso republicano de esa "fuerza política", que trasciende lo departamental.

En efecto, la atrevida declaración de la intendente Cosse vociferando "no nos dejan limpiar", es insultante para la inteligencia de los montevideanos, que durante treinta y dos años vimos desfilar por el sillón principal del edificio de ladrillos de 18 de Julio y Ejido a Tabaré Vázquez, Tabaré González (8 meses) Mariano Arana (dos períodos), Adolfo Pérez Piera (6 meses), Ricardo Ehrlich, Hyara Rodríguez (5 meses), Ana Olivera, Daniel Martínez, Di Candia (2019-2020) y la propia Carolina Cosse. Todos fueron abanderados de la limpieza, y el propio Vázquez prometió - en su campaña - que en seis meses la ciudad estaría "como un jaspe". Año 1990.

Siete períodos consecutivos de gobierno, durante los cuales quince años lo hicieron con el Frente Amplio en el gobierno nacional, lo que le permitió a la comuna montevideana, en desmedro por supuesto de los habitantes del resto del país, hacerse de jugosos recursos, desproporcionados y no igualitarios, por concepto de aporte del gobierno nacional a las Intendencias, lo que usualmente se conoce como el 3,33% del gasto del Estado repartido según los criterios del artículo 214 de la Constitución. Tampoco eso les alcanzó, parece, para poder al menos limpiar, como vocifera Cosse. Y no hablaremos de otros cometidos para los que la idoneidad técnica es aún más determinante, aunque sobran los ejemplos, muchos lindando con lo ridículo, al menos. Porque la ausencia de la prometida transparencia, oculta vaya uno a saber qué.

No tenemos más remedio que mencionar y recordar que la comuna capitalina percibe más de dos millones de dólares diarios por concepto de impuestos y aportes de los montevideanos, de los cuales sólo un 14% se destinan a obras.

Los 365 días del año. Sábados, domingos, feriados y años bisiestos. Claro, tiene más de diez mil empleados, muchísimos cargos de particular confianza, y muchos compromisos políticos que resolver por esa vía. Todo muy oneroso, como para dejar recursos para "limpiar".

Las sucesivas administraciones han fracasado rotundamente en lo que concierne a la calidad de vida de los montevideanos, en todos los aspectos en que la comuna tiene responsabilidad, y la proliferación de asentamientos y de personas viviendo en forma infrahumana sin saneamiento ni agua potable, es solo la parte visible de la iniquidad. Y aun así, pretendían endeudarse con préstamos. Se gobierna con los recursos disponibles, no con la expectativa de un préstamo que, por algo, necesita la aprobación de los ediles. Estos dijeron NO, y como parece que la intendente no entiende de mecanismos democráticos (sic), busca la culpa donde no está, adjudicando responsabilidades de la ineficiencia de décadas, a quienes actuaron con convicción cívica.

No diremos cuántos miles de soluciones habitacionales se podrían haber encarado con la innecesaria "inversión" del Antel Arena, porque se nos puede tildar de promover la demagogia, aunque es claro que la satisfacción de las necesidades secundarias - espectáculos - primó sobre las primarias -vida digna- y todos sabemos el ambicioso y espurio motivo.

Pero lo que sí dejó claro y a la vista de todos los ciudadanos del país -con cuyos dineros se realizó la obra- la bochornosa gestión del mausoleo mencionado, es la impericia, despilfarro y desfachatez a la hora de defender lo indefendible.

Y nadie presta dinero a un despilfarrador.