Por Marcela Pérez Pascual
En mis últimas dos columnas les conté sobre dos de las hermanas Luisi. Hoy voy a contarles de Paulina Luisi, la tercera de ellas.
Nació en 1875 en una familia en la que la educación de las mujeres, debía ser un derecho tan legítimo como la que se les ofrecía a los hombres.
Estudió en el Internado Nacional de Magisterio bajo la dirección de María Stagnaro de Munar, a quien siempre reconoció como ejemplo en su formación. Ejerció Magisterio y docencia en la Enseñanza Secundaria.
Fue la primera mujer en ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad de la República y en 1908 se convirtió en la primera mujer de Uruguay en graduarse con un título universitario, en la carrera de Medicina. Todo esto generando revuelo y comentarios en los círculos sociales de la época. Soportó la burla de sus compañeros y los prejuicios de una sociedad que se alarmaba porque una mujer viera a los hombres desnudos.
Siendo ya médica, Paulina hizo la especialización en dermatología y enfermedades venéreas en París. Ocupó la cátedra en la Facultad de Medicina donde pudo disponer de un laboratorio propio para sus investigaciones sobre fecundación y fertilidad.
El Presidente José Batlle y Ordóñez, con su afán reformista, la envió a estudiar "medidas de higiene social" a Francia. Allí ella hizo contacto con el Movimiento Social Europeo. A su regreso, con un gran empuje y decidida a multiplicarse en distintas campañas a favor de la mujer y a impulsar la educación sexual, junto a otras médicas, con el fin de combatir una de sus grandes preocupaciones, la prostitución.
Cómo médica, abogaba por incluir la educación sexual en las escuelas y argumentaba en contra del doble criterio moral para hombres y mujeres, desmintiendo el supuesto de que la procreación fuera predominantemente una responsabilidad femenina.
En 1906, propuso a la Dirección de Instrucción Pública el primer proyecto sobre educación sexual en Uruguay. En su trabajo "La enseñanza sexual" proponía la educación en las escuelas tanto para niñas como varones, de la temática lo cual fue muy audaz para la época. Entendía que la educación sexual debía ser integrada a la educación para ambos sexos, ya que era responsabilidad tanto de varones como de mujeres una adecuada salud sexual para prevenir enfermedades venéreas.
En 1910 fundó el Partido Socialista junto a otras destacadas personalidades. En una conferencia en el Sindicato Médico del Uruguay expresó, "En este país que es el mío, carezco de la autoridad requerida para hablar de asuntos serios, científicos o sociales, porque la pícara naturaleza no me concedió el privilegio de pertenecer al sexo masculino".
En 1916 construye el Consejo Nacional de Mujeres cuya sede era su casa y también su consultorio. Era un grupo no partidario que fundamentalmente se constituyó para lograr el derecho al voto para las mujeres. Inicialmente recibió apoyo de liberales, socialistas y batllistas (seguidores del Gobierno de José Batlle y Ordoñez). Estaba convencida que sólo a través de la unión de las mujeres mismas, se obtendrían las reformas a que aspiraban.
Fue directora del órgano de prensa de dicho Consejo, Acción Femenina, publicación que comenzó a salir en 1917 en Montevideo el cual se editó hasta 1925.?
Se destaca su preocupación y su lucha por la paz, contra la trata de blancas, la defensa de las madres solteras. En 1922 representó al gobierno uruguayo en la Comisión Consultiva contra la Trata de Mujeres y Niños de la Sociedad de Naciones. Entre 1924 y 1927 integró la Comisión de Expertos para el estudio de la Trata a nivel mundial a pedido de esa Comisión, en la que fue la única representante latinoamericana. En estos años presidió la "Comisión Internacional contra la trata de mujeres y unidad de la moral" de la International Woman Suffrage Alliance. En 1919 fundó, junto al doctor Ángel Giménez, el "Comité Abolicionista argentino-uruguayo contra la trata de mujeres y la reglamentación de la prostitución". Desde esos cargos intentó organizar múltiples campañas contra la prostitución reglamentada en el Río de la Plata, escribió una serie de folletos sobre esos temas, además de trabajos sobre enseñanza sexual y dictó un número importante de conferencias en América y en Europa.
Integró en dos oportunidades la Comisión Directiva de la International Women's Suffrage Alliance y entre 1924 y 1932 fue vicepresidenta de la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas a la cual representó en las Conferencias de Desarme celebradas en Ginebra en 1932, también actuando como delegada del gobierno uruguayo.
También integró y presidió el Comité uruguayo de la Comisión Auxiliar de Señoras de las Conferencias Panamericanas. Participó en el Comité de lucha contra el fascismo y la guerra. Formó parte del Comité Pro-casas para el niño de la España Leal durante la Guerra Civil española.
Fue la primera mujer latinoamericana en concurrir en representación de un gobierno a la Sociedad de las Naciones y delegada del gobierno en la Comisión de Protección a la Infancia y la Juventud.
Tuvo una ardiente vocación de justicia creando organizaciones sociales y sindicales de mujeres como la Unión de Telefonistas y el de Costureras de Sastrerías. Participó en numerosos congresos y dictó diversas conferencias.
En 1932 se aprueba la Ley de Sufragio Femenino gracias a la presión de Luisi.
Paulina Luisi falleció a sus 75 años. Nunca se casó ni tuvo hijos. Dedicó su vida entera a la lucha feminista. Escribió "La obligación conservadora al matrimonio, constriñe a la mujer a un perfecto renunciamiento de los anhelos y sus ideas ante la personalidad de otro ser quien debe obediencia y respeto." Paulina no estaba dispuesta a renunciar.
Sin duda las tres hermanas Luisi fueron mujeres pioneras, avanzadas para su tiempo y lograron conquistar lugares que hasta ese momento las mujeres no habían ocupado. A su vez, son mujeres injustamente olvidadas que debemos recuperar porque son ejemplos a seguir que iluminan el camino, no solo para sus congéneres, sino para todos los uruguayos. Se merecen que las recordemos, que nuestros estudiantes las conozcan y sepan de sus conquistas, que seguramente fueron duras y tuvieron que luchar arduamente para conquistar lo que hoy nos parece sencillo.
Sin duda tenemos una gran deuda como sociedad con muchas de nuestras figuras, algunas de ellas las hermanas Luisi.
Solemos mirar hacia el extranjero para inspirarnos y tenemos muchas figuras valiosísimas que deben inspirarnos e interpelarnos como ciudadanos, apelo que miremos adentro y recordemos a NUESTRAS figuras.