Por Consuelo Pérez
El accionar prudente, transparente y técnico del gobierno de coalición, independientemente de los innegables logros obtenidos y en proceso, hace que los discursos y acciones basadas en la demagogia, propia de toda la oposición, ya sea nucleada en el frenteampliopitcnt, o por separado, pierdan credibilidad, en forma creciente e irreversible.
Si bien no hay una forma científica de medir lo antedicho, de muchas maneras el ciudadano observador puede constatar que la prepotencia corporativista, los discursos sesentistas de la gremial obrera y las convocatorias antidemocráticas, no gozan de la simpatía de la enorme mayoría de los ciudadanos, y se transforman por lo tanto en muestras de intolerancia, desobediencia de las leyes y, por lo tanto, actitudes anti republicanas, que nada tienen que ver con la esencia democrática de nuestro pueblo.
El discurso del Pitcnt en ocasión del ultimo e injustificado paro general parcial, no hizo más que retrotraernos a décadas pasadas, de insistencia en la "lucha de clases" y con panfletos impracticables sin una propuesta concreta, como lo es por ejemplo la reducción de la jornada laboral. Para Abdala, "es necesario erradicar ese pensamiento reaccionario de que la clase trabajadora plantea trabajar menos para cobrar lo mismo" demostrando en esa frase no solo la ignorancia del camino a transitar en ese planteo, sino la insistencia en lograr el sometimiento de voluntades apelando al odio y la división, que son todo lo contrario al crecimiento.
Dejó por supuesto en claro estar contra todo, y juntó en una bolsa el apoyo al gremio de OSE, se refirió al conflicto en Acodike, se pronunció en contra de la asociación de ANCAP con privados para explotar el negocio del portland, fustigó a la encaminada Reforma Educativa y se opuso, entre otras cosas, al proyecto de ley de las certificaciones médicas en el Estado, no sea cosa que se cambie algo en el mismo.
Hablábamos del irrespeto por las decisiones de la Justicia, habitual en la oposición en sus distintas formas -cuando no les gusta- y en ese sentido recordaremos que tras tomar declaración a tres integrantes de la Federación de Funcionarios de OSE (FFOSE), la fiscal Gabriela Fossati determinó que "existe evidencia suficiente para pedir la imputación judicial del presidente del sindicato, Federico Kreimerman, por tirar una bomba de humo durante una manifestación realizada el 13 de junio en rechazo al proyecto Neptuno". A lo que el acusado manifestó que "esto es un ataque a las libertades sindicales, que proviene del directorio de la OSE y del gobierno", en clara muestra de irrespeto a la Justicia y a las Instituciones.
Y ni siquiera hablaremos de la decadencia en lo que respecta al intento de convocatoria de "escrache" llevada a cabo por una señora de nombre Irma, que otrora aglomeraba multitudes exaltadas y violentas en su paranoia, y que hoy en día no logra que le sostengan la otra punta de la pancarta.
Ninguna de las manifestaciones de quienes se oponen al gobierno elegido por el pueblo, y que intentamos ejemplificar, tienen apoyo. Se lo ve en los medios, en las redes, y por sobre todo, en las respectivas convocatorias.
Es que se viene acabando el tiempo de la demagogia irresponsable, la que se practica sin embargo en todos los niveles de la oposición -carente de propuestas- porque otrora, lamentablemente, les funcionó.
Es una pena para ellos, y es aire fresco para la verdadera democracia.