Por Tomás Laguna
La irrupción en la política argentina del Ec. Javier Milei, inefable candidato ultra liberal, ha generado una gran controversia, no solo del otro lado del río sino también en nuestro país. Más aun luego del inesperado suceso electoral logrado por este disruptivo personaje en las elecciones internas argentinas (PASO). Si bien no mencionado en el programa de Avanza Libertad, existe un documento de 6 puntos dedicado al agro argentino.
La polémica, a partir de las propuestas del Ec. Javier Milei para la Argentina, se ha trasladado a la política uruguaya, dónde de pronto recoge alborozados adeptos entre todos aquellos que frenéticamente reniegan de la participación del Estado en la economía. Se trata de compatriotas que se identifican en lo ideológico con lo que el historiador Gerardo Caetano ha dado en llamar el liberalismo conservador. Nada más tangible que las declaraciones de un mediático senador nacionalista, de extracción ruralista, quien no dudo en identificarse con el singular candidato argentino, si bien otros no han dudado en descalificar al desmelenado personaje al considerar que un fundamentalista agresivo no puede calificarse de liberal, más aun, cuando reniega de la política, arte fundamental en el ejercicio de la democracia.
En definitiva, el singular personaje disruptivo de la política argentina ha logrado concitar simpatías entre la derecha más rancia del espectro político uruguayo, a partir de sus exuberantes propuestas maximalistas dirigidas a recomponer al, de por sí, perverso y trastocado sistema de la economía argentina. Precisamente, perverso sistema que da lugar a que surjan estos redentores mesiánicos desde el maximalismo ideológico.
Uno de los ejemplos más extremos de la perversidad de la política argentina lo constituye el tratamiento que el kirchnerismo ha otorgado al sector agro exportador argentino. A modo de recordatorio, en tanto la presión fiscal de los distintos sectores de la economía argentina alcanza el 42% de sus ingresos, el estado argentino se apropia del 70% de los del agro. En Argentina coexisten impuestos federales con otros provinciales además de tasas municipales. Pero lo más grotesco lo constituyen las retenciones y tributación por diferencia en el tipo de cambio al momento de exportar. En definitiva, el Estado argentino es socio mayoritario en el negocio del productor a partir de sus ingresos, sin tener en cuenta sus pérdidas. En este escenario es razonable que exista una gran expectativa de parte del campo ante este personaje que pugna por el poder en el vecino país.
Así es que, más allá del Programa de Gobierno de Libertad Avanza, el Ec. Milei presentó un documento con medidas específicas para el agro argentino, el cual lleva sugestivamente por título "Reforma Agropecuaria" (una reminiscencia equívoca a la manida consigna "reforma agraria"). En el mismo reivindica al agro como motor de la economía, a la vez de considerar que Argentina debería ser potencia agropecuaria sino fuera por la expoliación fiscal que sufren los productores rurales. Los principales puntos de la propuesta para la reactivación de la producción agropecuaria son los siguientes:
1. Eliminación de la brecha cambiaria al momento de liquidar el Banco Central;
2. Eliminación de todas las retenciones y derechos de exportación, sin excepciones;
3. Negociar la eliminación del impuesto a los Ingresos Brutos;
4. Eliminación de todas las restricciones al comercio internacional, incluyendo cuotas, cupos, permisos y autorizaciones;
5. Sanción de una Ley de Semillas; y
6. Plan de mejoras de infraestructura por iniciativa privada para el desarrollo de rutas nacionales, rutas provinciales, caminos rurales, puertos, etc.
Un punteo de compromisos razonable al considerar la expoliación a la que ha sido sometido el agro argentino, pero también muy previsible. Los tres primeros puntos surgen de los capítulos Reforma Tributaria y Régimen Fiscal Federal en el programa de gobierno de Avanza Libertad, el cuarto está previsto en el capítulo Apertura al Comercio Exterior del mismo programa, el sexto surge indirectamente de la propuesta de apertura a la iniciativa privada para funciones que hoy cumple el Estado, tal cual se puede leer en el programa de gobierno, capítulo Reforma de la Administración del Estado. Temas todos ajenos a los problemas y reclamos del agro uruguayo.
De los seis puntos planteados en el escueto documento del Ec. Milei para el agro queda por mencionar uno que nos genera una gran interrogante. ¿A qué se refieren al mencionar en el numeral cinco: "sanción de una Ley de Semillas"? Llama la atención en un programa "libertario", como gustan de llamar, que se haga referencia al comercio de semillas, porque suponemos que de eso se trata. Comercio de por sí muy regulado a partir de acuerdos de validez internacional.
Nuestro país tiene una larga y reconocida trayectoria técnica y legal en el comercio de semillas. De hecho, a partir de la ley 16.811 de febrero de 1997 (y sus sucesivas modificaciones) se ordenó toda la legislación anterior en el tema, se creó un instituto de derecho público no estatal (INASE) para que actuara como ente verificador en el cumplimiento de la legislación vigente que, en sus cometidos más básicos, prohíbe la venta de semilla no registrada, regula las categorías de semilla para su comercialización, establece estándares de producción y por encima de todo, registra, controla y da garantía al derecho del obtentor, esto es la propiedad intelectual sobre un bien filogenético como lo son los cultivares o variedades vegetales. En última instancia, un gran entramado regulatorio que da validez internacional a la producción y comercio vegetal en nuestro país y por lo tanto garantías a las empresas productoras de semillas para ofrecer sus avances tecnológicos en nuestro territorio. Tema que ha sido muy conflictivo en Argentina, ignoramos en que esta hoy. Por cierto, las regulaciones vigentes en nuestro país que poco simpáticas han caído en los ámbitos rurales más reaccionarios, defensores del "no te metas en mis negocios"...
Así es que cabe preguntarse cuál es el objetivo de incluir tan controvertido asunto en el programa ultra libertario del movimiento Avanza Libertad. Si lo que pretenden es liberalizar totalmente la venta de semillas, seguro encontraran más simpatizantes dentro del ruralismo más atávico de este lado del rio, tal vez algún senador oriental salga a aplaudirlos, pero tendrán un grave problema al momento de exportar sus granos al mundo desde que existen acuerdos internacionales que defienden al obtentor en el comercio de este supremo bien tecnológico.
La anarquía no es aplicable a las sociedades organizadas, no importa si es la clásica desde la izquierda anti sistema, o ahora la impulsada por la derecha anarco capitalista.