Por Consuelo Pérez
Todo proceso de construcción o de reconstrucción en los aspectos que hacen a una sociedad, necesita idoneidad, propuestas, coordinación, compromiso de todos, y tiempo.
En las democracias, los ciudadanos gozamos del privilegio de poder elegir libremente un proyecto de país, que nuestros representantes intentarán llevar a cabo, de triunfar en las elecciones -instancia definitoria- y tendrán, por supuesto, a una "oposición" a su lado, en el ámbito correspondiente, que procurará, en la medida de sus posibilidades representativas, incidir en el proceso, habiendo asumido que fue derrotada en las urnas, y en ese entendido adoptar el rol que le corresponde hasta la próxima contienda electoral, al menos.
Por supuesto que lo antedicho es de Perogrullo, pero debemos reiterarlo, pues hoy es absolutamente ignorado.
También mencionaremos que durante los quince años que el Frente Amplio (hoy FAPITCNT) gobernó con mayorías absolutas, la actitud de la oposición se enmarcó en lo antedicho. Incluso apoyando varias iniciativas importantes, entre ellas, por ejemplo, la creación del necesario MIDES, devengado luego en una agencia de colocaciones y asistencialismo gratuito. Pero nunca obstaculizó el accionar con actitudes anti demócratas. Presenciamos también, además de incumplimientos, impericia, corrupción, y mentiras, el avasallamiento de voluntades populares plasmadas en las urnas, propiciadas por las mayorías sordas a toda acción de la otrora oposición, que hoy es gobierno por decisión del soberano. Democracia. No entendida por los hoy perdidosos.
No entendida, porque la actitud, desde el arranque de la reconstrucción, ha sido de desconocimiento de las mayorías. Lo es en el Parlamento, lo es en cada decisión del gobierno, y lo ha sido por parte del PITCNT (¿o FA?) en el reciente referéndum, no aceptando la decisión del pueblo, e insistiendo en una arenga -la actuación de una murga en el cierre del "SI" hasta ameritaría la intervención judicial de oficio por su incitación a la violencia- a la "mitad" en minoría a luchar contra la otra, porque "casi llegan"... Claro, según la cuenta y razonamiento de Pereira, presidente del FA (¿o del PITCNT?) necesitarían conseguir unos 3.420 votos por minuto (sic) a la luz de los resultados, del tiempo que "les faltó" y de su brillante conclusión, propia del PITCNT (¿o del FA?). Sin entender que el pueblo ha refrendado su última decisión de cambio, pues a ese terreno, que trasciende el objeto del referéndum llevó el FA (¿o el PITCNT?) la contienda.
Todo proceso de reconstrucción necesita, como decíamos, el esfuerzo aunado de los habitantes conviviendo en sociedad. Lo vemos aún hoy en ejemplos deleznables como lo son las guerras donde el totalitarismo comunista arrasa con ciudades, con vidas. La reconstrucción deberá venir, tarde o temprano. Y demandará compromiso y participación de todos. Y tiempo.
En nuestro país democrático hemos optado por reconstruir la enseñanza, la seguridad, las instituciones, la vida digna basada en el esfuerzo personal. Hemos elegido otro modelo. Lo hemos ratificado recientemente apoyando una herramienta que se entiende indispensable.
No se vislumbra de ninguna manera que quienes hoy promueven el descontento en la población, lo que es fácilmente constatable en todos los ámbitos, y exacerbado en algunos como las redes sociales, sientan el compromiso democrático de ayudar, de ser constructivos.
Una forma, aunque más no fuera, sería la de no hacer perder tiempo. Porque eso, sumado a dineros de todos, es lo que se ha dilapidado en los impulsos con una muerte anunciada, propiciados hasta ahora, para intentar frenar al gobierno en la tarea para la que fue elegido.
El tiempo es oro, y el cambio, irreversible e imparable, demandará más tiempo, cuantos más obstáculos se le pongan en el camino.
Pero no se detendrá.