El falso relato de la privatización de Antel



Desde que la coalición republicana ingresó al gobierno, el sindicato de Antel y ciertos sectores de la izquierda han pretendido alimentar la teoría de que el nuevo equipo gobernante tiene interés en ofrecer servicios de baja calidad para que la empresa pierda clientes, beneficiando así a los prestadores privados. Siguiendo esa lógica, que además de falsa es infantil, los gobiernos del Frente Amplio serían los reyes de la privatización.

Como analizamos hace pocas semanas en nuestro editorial, en la Antel del Frente Amplio pasó de todo: sobrecostos millonarios en el Antel Arena; gastos exorbitantes en publicidad para medios y artistas frenteamplistas; licitaciones digitadas para empresas compañeras sin antecedentes ni experiencia; cifras de clientes adulteradas para mostrar resultados comerciales inexistentes, entre muchas otras.

Por fortuna, con el ingreso del equipo colorado y batllista a Antel, las cosas han cambiado. Sin ir más lejos, este último mes los medios han destacado tres hechos relacionados con la gestión de la empresa. En primer lugar, según el último informe de la Ursec, Antel mantiene su indiscutible liderazgo en el mercado del internet y la telefonía móvil. En segundo lugar, se conoció la noticia de que la empresa hará inversiones por 25 millones de dólares para desarrollar la tecnología de telecomunicaciones 5G e invertirá 147 millones de dólares en infraestructura durante el 2022. Finalmente, desde el inicio de la nueva gestión, Antel no ha parado de instalar radiobases LTE en localidades del interior profundo que en pleno siglo XXI no tenían conexión a internet.

Estos hechos positivos, sumados al debate sobre la portabilidad numérica -una excelente medida establecida en la LUC-, molestan. Molestan a aquellos quienes preferirían que todo vaya mal para tener algo con que criticar al gobierno. Los mismos que durante una década y media callaron cobardemente y hoy agitan los fantasmas del "recorte" y la "privatización".

El nivel de desesperación opositora es tal, que a partir de un hecho aislado se pretende montar una súper teoría de la conspiración. El sábado pasado, entre las 20.00 y las 21.40, en decir, durante menos de dos horas, el 8 % de los clientes de datos fijos residenciales de Antel experimentaron inconvenientes para acceder a internet.

Mientras cientos de cobardes anónimos alimentaban su teoría de la conspiración en redes sociales y antes de que Antel pudiera comunicar los motivos de la falla, el Sindicato Único de las Telecomunicaciones (Sutel) expresó en un comunicado público que "la población es rehén de la inoperancia de las autoridades", aclarando que ellos no permitirán "bajo ninguna circunstancia" que "se avance con la entrega de nuestra soberanía".

Luego de este insensato grito de guerra, Antel aclaró que los equipos que cursan el tráfico de Internet de todo el país tuvieron una falla que fue reparada por los técnicos de la empresa, que además reportaron el problema al fabricante del equipamiento involucrado.

Uno se pregunta, ¿dónde estaba Sutel cuando gobernaba el Frente Amplio y no había internet en el interior profundo? ¿Dónde estaban cuando se gastaba el doble de lo que se enunciaba en obras innecesarias como el Antel Arena? ¿Dónde está el comunicado denunciando a las empresas compañeras que hicieron millones con la instalación de fibra óptica?

La realidad se impone. No les interesa la calidad del servicio ni los beneficiarios, ni "el pueblo", ni nada por el estilo. Sólo quieren volver para cogobernar.