El arte de confundir y evadir responsabilidades

Por Ruth Furtenbach

Crear pretextos para evadir responsabilidad y confundir a la gente, se ha convertido en un hábito para el expresidente José Mujica

En un acto del MPP llevado a cabo el fin de semana pasado en Casavalle, eñ ex jefe guerrillero dijo entre otras cosas que: “es muy fácil que los gurises se nos tuerzan porque están presionados por una sociedad consumista”.

La relación que establece entre el consumismo y la delincuencia para justificar el doble fracaso del Frente Amplio tanto en el combate al delito como en la mejora en la educación, es una gran novedad que carece de sustento científico, habiendo evidencia de que en las sociedades desarrolladas donde la incitación al consumo es muy alta, los niveles de delincuencia son muy bajos.

Pero no es novedad, la infinidad de estudios que establecen relación entre el consumo y tráfico de drogas y la delincuencia, o entre deserción escolar y delincuencia, por citar ejemplos, porque son ítems que Mujica prefiere no tocar, ya que es mucho más fácil trasladar esa responsabilidad a la “sociedad de consumo” como fenómeno inevitable de las sociedades libres y democráticas en la cual no puede incidir, en vez de asumir que el problema forma parte de una realidad en la cual su actuación como gobernante fue insuficiente.

Su “vanguardista” ley de la marihuana no hizo más que bajar la percepción del riesgo de las drogas, debiendo estar acompañada de otros mecanismos de prevención que no incorporó. Poco se sabe sobre la existencia de investigaciones para medir el efecto benéfico de tal reglamentación. Lo que sí se sabe es que, lejos de controlar el mercado de la droga, en nuestro país crecen las disputas entre narcotraficantes mientras los “gurises” se inician libremente en el consumo de sustancias psicoactivas, habiéndose comprobado científicamente que su uso y abuso durante la adolescencia se asocia a delincuencia, conducta sexual temprana y deserción escolar.

O casualidad, respecto a esto último, que el líder del Programa de Educación y Salud del Banco Mundial, Rafael Rofman, señaló a la prensa hace no mucho, que el mayor problema que tiene Uruguay es el abandono en el sistema educativo, presentando la más alta deserción de toda América Latina. Lo cual coincide con el estudio llevado a cabo por la agrupación de expertos en educación Eduy21, que indica que la “deserción” es uno de los principales problemas junto a la extraedad, problemas de aprendizaje, conflictos docentes e institucionales, que debieran ser superados para avanzar hacia una educación inclusiva y de calidad.

Todo lo cual fue corroborado en su conferencia sobre Factor Humano, por Jim Yong Kim, presidente el Banco Mundial que nos visitó por primera vez el año pasado, cuando destacó que lo que necesita Uruguay para avanzar en la línea de desarrollo es cambiar el sistema de enseñanza e invertir más en educación.

Según los resultados de una consultoría realizada por el sociólogo Juan A. Bogliaccini a solicitud del INEEd y Unicef en el an?o 2017, “exceptuando la educación inicial y primaria, Uruguay tiene un déficit en materia de cobertura que es inconsistente con su nivel de desarrollo relativo” indicando que: “en educación secundaria el problema de cobertura se genera a partir de la desafiliación, y en educación terciaria, por un problema de acceso asociado a la no culminación del ciclo de educación secundaria”.

Como destaca el estudio mencionado, “la educacio?n es uno de los agentes ma?s importantes en la formacio?n de ciudadani?a, apego a los valores democra?ticos, asi? como del desarrollo sostenible, y es vehi?culo y garante principal de derechos civiles, poli?ticos y sociales”.

Entonces, es dable que expresidente Mujica tenga presente cuales son los verdaderos problemas que “amenazan” a nuestra sociedad y de los cuales el Frente Amplio hace la “vista gorda” para excusarse de las obligaciones que asumió como gobierno. Solo gracias a la educación puede el ser humano ser libre y responsable como ciudadano y como consumidor en particular, con el respaldo de un Estado que le otorga oportunidades, seguridad y ejerce la autoridad. El consumismo se resuelve con una buena base formativa que permita generar cierta inmunidad frente a publicidad, grupos de referencia o medios de comunicación que puedan eventualmente influir dejando escaso margen a la decisión libre y responsable del individuo.

Formar consumidores responsables y conscientes de las consecuencias de sus actos también constituye actualmente, una de las metas de la educación. El “consumo responsable” es un concepto que propugna el cambio de hábitos de consumo del ser humano, adaptándolos a sus necesidades y posibilidades reales en búsqueda de opciones que favorezcan el medio ambiente y la integración social.