Las tarrinas de la irresponsabilidad



Para el traslado de sustancias peligrosas hay que tomar una serie de precauciones que no se aplicaron.

El pasado domingo 26, la población fue alertada por la Autoridad Reguladora Nacional en Radio Protección (ARNR) del Ministerio de Industria, Energía y Minería, la Dirección Nacional de Bomberos del Ministerio del Interior y el Sistema Nacional de Emergencia (Sinae), sobre el robo, en principio de una tarrina -luego se encontraron dos- que contenía 3 Kilos de plomo, 100 mililitros de yodo 131, “que es material radioactivo”, advirtiendo a la población sobre el riesgo de manipular dichos envases y solicitando la inmediata denuncia si ellos fueren encontrados. El hecho se produjo, según se informó, cuando ese material, de uso medicinal exclusivamente, era trasladado desde el Aeropuerto de Carrasco hacia una mutualista.

Se informó también, que el conductor del vehículo, tuvo un malestar estomacal, desviando, por eso motivo su ruta, hasta su casa, aparentemente cercana al trayecto que debía cumplir. Asimismo, se señaló, que el conductor no cumplió, ante esa situación, con el protocolo establecido.

El día lunes, fue capturado el responsable del hurto, quien expresó que habían creído que se trataba de pinturas y que se había desecho de ellas, arrojándolas en dos contenedores de basura, que identificó, donde, felizmente, fueron recuperadas por la policía.

Aparentemente, aquí termina la historia. Pero ello no debe ser así, no puede ser así. La población merece una explicación clara y rotunda y, a la vez, una identificación del o de los responsables y sobretodo conocer las medidas que se adoptarán en el futuro inmediato, para el traslado de este tipo de material o similares, extremadamente peligrosos.

Alguien se puede imaginar las posibles consecuencias si, ¿se hubiera arrojado el contenido de esas tarrinas en un curso de agua, o si hubieran caído en manos de personas mayores o niños que, desconociendo su contenido y peligrosidad, las hubieran manipulado?

Si el lector tiene tiempo y curiosidad, basta ingresar a Internet y buscar bajo el rótulo “traslado de material radioactivo”, para encontrar consejos pero fundamentalmente acuerdos internacionales, con disposiciones muy minuciosas para el manejo de este tipo de material, desde quien y como prepara el embalaje, las advertencias mediante signos acordados, y escritura, de su peligrosidad dentro y fuera del envase, hasta la forma segura de su traslado, tipo de vehículos, también con advertencias exteriores y hasta las temperaturas máximas y mínimas a las que puede estar sometida la carga, etc.etc.

Pues bien, aquí en Uruguay, aparentemente el traslado se realizaba en un solo vehículo, no sabemos de qué tipo, ¿automóvil?, ¿camioneta abierta o cerrada? con un solo conductor responsable. Es decir. “jugados” a que al vehículo funcionara, no tuviera ningún percance de tránsito y que al conductor responsable tampoco le pasara nada. Por supuesto, sin vehículo de apoyo o custodia de ningún tipo.

Las ironías del destino: en la página de la Presidencia de la Republica del día 27 se publica un extenso comunicado que se inicia así: “Uruguay es referencia internacional enfatizó el presidente de la República, Tabaré Vázquez, al conmemorar los 10 años del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático, que trabaja con el objetivo de prevenir riesgos, mitigarlos y favorecer la adaptación. Dijo que los cambios climáticos afectan al desarrollo de sectores productivos, pero sobre todo a la población más humilde”.

Si con relación al cambio climático, tenemos los mismos cuidados que en la situación que relatamos, al decir de los jóvenes, “estamos en el horno”.

En definitiva, han pasado los días y aparentemente, todo será una anécdota, pero que pudo tener nefastos resultados.