Edición Nº 1092 - Viernes 7 de agosto de 2026

Paran para aplaudir al Frente

Viernes 25 de julio de 2025. Lectura: 3'

El PIT-CNT anunció con bombos y platillos su primer paro general parcial del gobierno. ¿La consigna? Acabar con el “modelo de desigualdad” que, según dicen, heredamos de la Coalición. El problema es que ahora gobierna el Frente Amplio, y el paro es –literalmente– para apoyarlo. Se suspenden actividades, se castiga al trabajador, se complica al productor, se interrumpe el servicio público… para respaldar al patrón político. Es la definición perfecta del sindicalismo ideológico servil.

Mientras proclaman una cruzada contra la desigualdad, los sindicatos frenteamplistas son protagonistas de una ola de conflictos que está llevando al país de nuevo a un estado de asamblea. En el sector de la pesca, los paros y bloqueos se han vuelto permanentes. En la industria láctea, los enfrentamientos entre gremios y empresas como Conaprole y Claldy no cesan. Reclaman todo. Dialogan poco. Y en cuanto pueden, recurren a la extorsión de siempre: trancar el país. Todo esto, en nombre de una lucha que ya ni ellos pueden explicar.

Pero lo que más desconcierta es la falta absoluta de autocrítica. El paro del PIT-CNT no es para exigir al gobierno mejores políticas. Es para hacerle la segunda. Para legitimarlo. Para brindarle una supuesta cobertura popular que se desmorona en cuanto se ven los piquetes, las plantas bloqueadas y los trabajadores rehenes del conflicto.

El país, mientras tanto, observa. Ve que los líderes sindicales que antes levantaban el puño contra los gobiernos “neoliberales”, hoy reparten justificativos cuando el caos lo provoca su propio gobierno. Dicen que luchan contra la desigualdad, pero no dicen nada cuando se suben los sueldos a los gerentes de ASSE. Denuncian la precarización laboral, pero se callan cuando los paros arbitrarios echan por tierra la producción de miles de trabajadores del interior. Hablan de solidaridad, pero no mueven un dedo por los que pierden jornales por decisiones caprichosas.

Es que para esta nueva izquierda sindicalizada, la desigualdad no es que alguien no pueda trabajar. Es que el gobierno no tenga el monopolio absoluto del relato. Por eso les molesta que se critique. Por eso atacan a quien se atreve a señalar los desastres que están dejando en cada rincón donde gobiernan. Hoy lo que vemos no es un movimiento sindical fuerte. Vemos una sucursal más del oficialismo, que en lugar de representar a los trabajadores, le rinde obediencia ciega al gobierno del Frente.

Y mientras tanto, el país vuelve a tropezar con los mismos errores de siempre. Con sindicatos radicalizados que creen que gobernar es controlar todo. Que creen que el conflicto permanente es una forma válida de poder. Que confunden derechos con privilegios y organización con chantaje.

El resultado está a la vista: cortes, bloqueos, paralizaciones. Empresas presionadas, trabajadores divididos, productores abandonados. Todo esto ocurre mientras el gobierno aplaude en silencio y el PIT-CNT convoca a parar… para celebrar. Porque eso es lo que realmente están haciendo: celebrando su propio poder. Un poder que no se basa en el diálogo ni en el consenso, sino en la amenaza y la presión.

Así estamos...



La escalada que nadie necesita
¿Nos olvidamos del electorado fatigado?
Julio María Sanguinetti
El general Paz volvió a escena en una velada dedicada a la historia rioplatense
La historia de los caminos del Uruguay llega al centro del debate
La desaceleración exige respuestas
Un mercado laboral que dejó de avanzar
FNC y el límite de un modelo
La omisión del MGAP que cerró Europa a los caballos uruguayos
Los fiscales
Luis Hierro López
Briozzo y la revolución de los epítetos
Santiago Torres
Chicotazo y la Liga Federal de Acción Ruralista, movimiento político antibatllista
Tomás Laguna
El Balance Estratégico de Talento: una nueva forma de mirar el desarrollo
Fitzgerald Cantero Piali
Mi amigo Chicotazo
Eduardo Irigoyen
Más de 50 disparos
Angelina Rios
Barreras invisibles: cuando la regulación de la movilidad frena la inclusión
Marcela Pérez Pascual
La inercia del ministro Negro
Juan Carlos Nogueira
Antes del permiso
Alicia Quagliata
Mercosur-UE: la clave está en las cuotas
Alvaro Valverde Urrutia
La palabra libre
Susana Toricez
Avigdor Liberman: “El problema en Israel es la utilización política de la religión, no seremos un estado teocrático como Irán o Arabia Saudita”
Eduardo Zalovich
Ceuta: una crisis migratoria con demasiadas preguntas y pocas respuestas
La intervención de Estados Unidos para apuntalar el yen: por qué ocurrió, quién ganó, quién perdió y si puede repetirse
El proyecto de Milei que suma el respaldo de Cavallo
Frases Célebres 1092
Así si, Así no
ENTRE DICHOS
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.