PachaLeaks: el misterioso país donde la nafta uruguaya es barata



Alejandro “Pacha” Sánchez aseguró que Uruguay tiene “los combustibles más baratos de la región” y logró una hazaña inédita: hacer reír al mismo tiempo a automovilistas, economistas y estacioneros. El problema es que la región real —esa que queda cruzando cualquier frontera— parece no coincidir con la del secretario de Presidencia.

Primero fue la nafta “cara pero necesaria”. Después el gasoil “alineado a los mercados internacionales”. Y ahora, en un giro digno del realismo mágico tarifario, el secretario de Presidencia Alejandro Sánchez descubrió que Uruguay tiene “los combustibles más baratos de la región”. Sí, de la región. Una región que, al parecer, excluye a Sudamérica y quizás también al planeta Tierra.

La afirmación del “Pacha” provocó una mezcla de estupor, carcajadas y chequeos compulsivos en Google por parte de miles de uruguayos que, cada vez que cargan el tanque, sienten que están financiando la construcción de una estación espacial y no simplemente yendo a trabajar.

Porque el problema no es político. Es geográfico. Basta cruzar cualquier frontera —Argentina, Brasil o Paraguay— para descubrir que el combustible uruguayo compite cómodamente en la tabla de los más caros de Sudamérica. Pero el “Pacha”, con admirable vocación pedagógica, decidió enseñarle al país que en realidad vivimos una ganga petrolera y no nos habíamos enterado.

Lo más divertido del episodio no es el furcio. Es el archivo.

Porque cuando gobernaba la Coalición Republicana, el hoy secretario de Presidencia denunciaba exactamente lo contrario: que los combustibles estaban caros, que el ajuste golpeaba a la gente y que ANCAP era usada como caja recaudadora. En aquel entonces, cada suba era presentada como una tragedia social de proporciones bíblicas. Hoy, en cambio, parece que llenar el tanque es una experiencia de ahorro comparable a comprar en el duty free.

El metamorfosis argumental es fascinante. El combustible pasó de ser un abuso neoliberal a convertirse en una bicoca regional sin que el surtidor, curiosamente, se enterara de semejante transformación.

Tal vez el problema sea semántico. Quizás “más baratos” quiera decir “menos caros de lo que podrían haber sido en Marte”. O quizás el gobierno esté trabajando con un nuevo índice económico basado en comparación interplanetaria. Porque en la Tierra —y particularmente en Sudamérica— los números siguen mostrando otra cosa.

En cualquier caso, hay que reconocerle algo al “Pacha”: logró unir al país. Oficialistas, opositores, automovilistas, taxistas y motociclistas coincidieron por unas horas en una misma reacción: mirar el precio en el surtidor y preguntarse si el secretario de Presidencia alguna vez cargó nafta fuera de un discurso.