Edición Nº 1084 - Viernes 12 de junio de 2026

Libertad sindical, pero solo cuando conviene

Viernes 25 de julio de 2025. Lectura: 2'

Los mismos que hasta hace poco se rasgaban las vestiduras en defensa de la libertad sindical, hoy callan o, peor, avalan un sumario contra un dirigente por decir lo que piensa. Carlos Piedra, presidente del Sindicato de la Guardia Republicana, fue suspendido de su cargo y con la mitad del sueldo, simplemente por hacer lo que cualquier sindicalista honesto debe hacer: señalar fallas, denunciar abusos y alzar la voz cuando hay injusticias.

¿Dónde están ahora los defensores de los derechos laborales? ¿Dónde están los que llenaban tribunas y campañas gritando “libertad, libertad”? ¿Dónde está el Frente Amplio, que desde la oposición convirtió la defensa del sindicalismo en estandarte? ¿Dónde están sus ministros, sus diputados, sus referentes? Silencio. Cómplice y escandaloso silencio.

Lo que hizo Piedra fue plantear preocupaciones legítimas sobre las condiciones en que trabajan los policías: equipamiento insuficiente, cascos inadecuados, amenazas internas, desconfianza hacia los mandos. Nada de eso es nuevo. Lo que sí es nuevo —y alarmante— es que se pretenda callar esa voz con un sumario administrativo. La directora de la Guardia Republicana dice que sus declaraciones “podrían desacreditar la gestión ministerial”. ¿Y? ¿Desde cuándo la función de un sindicalista es cuidar la reputación del gobierno?

El Ministerio del Interior, en lugar de atender los reclamos, opta por castigar al mensajero. Habla de “procesos reservados” y de “normativas específicas” para policías, como si eso justificara cualquier atropello. ¿Y la libertad sindical? ¿Y el derecho a denunciar? ¿Y la transparencia? Nada. Todo eso queda en suspenso cuando el que cuestiona no encaja en el molde oficialista.

Pero la verdad es que este episodio no hace más que confirmar una tendencia preocupante en este gobierno: decir una cosa y hacer la contraria. Se llenan la boca con el “diálogo social”, con el “respeto a los trabajadores”, pero a la primera crítica incómoda responden con sanciones, amenazas o el sumario de rigor. Porque, en el fondo, no quieren sindicatos: quieren voceros leales, alineados, obedientes. Y cuando no los tienen, los intentan disciplinar.

Lo de Piedra no es un caso aislado. Es una señal de alerta. Y también, una raya más al tigre.



La dirección correcta
Otro Libro
Julio María Sanguinetti
ILS CAT III: la tecnología que Uruguay no puede seguir demorando
Habla Julio vuelve en una edición ampliada que actualiza el retrato de Sanguinetti y del Uruguay contemporáneo
“Los riesgos del Diálogo Social”
Recuperar la confianza en la JUTEP ya
Y dale Juana con la palangana
Cuando los ministros discuten por los diarios
El paro de las reivindicaciones infinitas y el saludable baño de realidad de Oddone
Una maniobra escandalosa: el oficialismo retiró venias ya acordadas para castigar a Ferrero
No cuesta mucho hacer las cosas bien
Luis Hierro López
Cuando los que no viven las consecuencias deciden el resultado
Santiago Torres
¿Por qué eliminar la exoneración de autos eléctricos?
Elena Grauert
Autoconvocados de ayer y de hoy
Tomás Laguna
La ilusión de una renta básica universal: la demagogia en su cruda expresión
Juan Carlos Nogueira
Terminó la expectativa y empieza la exigencia
Angelina Rios
La ciudad negociada
Alicia Quagliata
Los extremos de la vida
Susana Toricez
Adorni, la inocencia fiscal y el problema de la ejemplaridad pública
Perú ante el abismo de la incertidumbre: una elección definida por centenares de votos y una polarización persistente
Armenia votó algo más que un gobierno
Belfast, Southampton y el malestar europeo: cuando la crisis migratoria deja de ser un debate y se convierte en una fractura social
Frases Célebres 1084
Así si, Así no
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.