Edición Nº 1064 - Viernes 5 de diciembre de 2025

El régimen cubano impone un líder a la masonería y congelará sus cuentas bancarias si lo rechaza

Edición Nº 1038 - Viernes 6 de junio de 2025. Lectura: 4'

El hombre que el Ministerio de Justicia quiere al mando del Supremo Consejo para el Grado 33 –la máxima autoridad de la masonería en Cuba, junto a la Gran Logia– es el babalawo Lázaro Cuesta Valdés. La jugada es inquietante. Se trata de un veterano líder masónico, acostumbrado a quedar bien con el Gobierno y que además es jefe de los yorubas independientes cubanos, asegura una crónica del portal 14yMedio que reproducimos aquí.

La propuesta de que el masón babalawo tome las riendas del Supremo Consejo es solo un efecto secundario de la carta firmada el pasado 27 de mayo por la Dirección de Asociaciones del Ministerio. Su objetivo declarado es derogar la reelección de José Ramón Viñas, crítico con el régimen y vigilado por la Seguridad del Estado desde hace años, como líder de ese cuerpo masónico.

El cisma entre el Supremo Consejo y la Gran Logia ha sido la gran consecuencia interna de la crisis en la que, desde enero del año pasado, está sumida la masonería en la Isla. Fue Viñas quien responsabilizó a Mario Urquía Carreño, ex líder de la Gran Logia, del robo de 19.000 dólares de su propia institución y de permitir la injerencia de la policía política. Al cabo de un año y medio, la fraternidad sigue dividida, el escándalo permanece activo y las “excomuniones” no han faltado de un lado y del otro.

Recién llegado a la ecuación, Cuesta parece estar de acuerdo con la propuesta del Ministerio de Justicia. Una carta con su firma –la misma que suele rubricar las Letras del Año de la Comisión Miguel Febles– circula también entre los masones cubanos. De obedecer los masones esta orientación externa, el Supremo Consejo tendrá a un líder dispuesto a quedar bien con el régimen. De negarse, el Ministerio los amenaza con derogar su reconocimiento oficial como asociación y congelar sus cuentas bancarias.

La reacción de Cuesta, de total acatamiento al Ministerio, es sorprendente, dado que el pasado enero –a propósito de la publicación de la Letra del Año– se negó a responder las preguntas de CiberCuba sobre la crisis masónica. “La Comisión Organizadora de la Letra del Año no tiene entre sus propósitos la capacidad para tratar asuntos ajenos suscitados en instituciones u organizaciones ajenas a nuestra fe. Considero que sería irrespetuoso de mi parte generar criterios u opiniones”, alegó entonces.

Entre la espada y la pared, varios miembros del Supremo Consejo han protestado. El escritor y periodista independiente Ángel Santiesteban, expulsado hace poco de la Gran Logia, atribuyó el movimiento a la Seguridad del Estado y resumió los intentos de injerencia más recientes del Gobierno en la orden: la protección de Urquía Carreño tras el robo; la polémica designación de Mayker Filema –ahora también en pugna– como su sucesor; la infiltración de numerosos agentes en las filas masónicas y ahora la decisión de reconocer a Cuesta como líder del Supremo Consejo.

“La masonería lleva dos años sin poder estabilizarse, por las constantes violaciones a través de las leyes que los organismos estatales ignoran, otras las obvia o malinterpreta, descaradamente, como si los masones no tuvieran capacidad de inteligencia”, afirmó.

Santiesteban reclamó respeto sobre las dos recientes elecciones que han celebrado los masones, en un intento por resolver el cisma: la de Alberto Kessel, el pasado 25 de mayo, como Gran Maestro –una decisión que rechazó Filema en un comunicado– y la de Viñas como Comendador del Supremo Consejo.

En las redes sociales se han manifestado otros masones, no siempre identificándose, para recordar que Cuesta ha sido un hombre del régimen y un “miembro activo del Ministerio del Interior desde 1990”. Otros lo acusan de corrupción y ven sospechoso que la misma persona que ya dirige la Comisión Miguel Febles de los yorubas aspire a liderar un alto cuerpo masónico.

La Comisión, inicialmente opuesta a la oficialista Asociación Cultural Yoruba, ha ido bajando su tono crítico bajo el mando de Cuesta y hace dos años espera a que Cubadebate publique la Letra del Año oficial antes de dar a conocer la suya. Muchos han atribuido el retraso a una velada y nunca admitida complicidad entre ambos grupos santeros.

Por su parte, Viñas mantiene su habitual silencio público sobre los asuntos que conciernen a la masonería. Como explicó el año pasado a 14ymedio, prefiere no hacer declaraciones a la prensa independiente sobre una crisis cuya solución considera competencia exclusiva de los masones, no apta para el debate “profano”.

El actual Comendador lleva nueve años en el cargo, una duración que el Ministerio de Justicia considera excesiva e ilegal, por lo que el liderazgo debe recaer –argumentan– en el jefe masónico que haya ocupado el puesto antes de Viñas, es decir, Cuesta.



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