Edición Nº 1014 - Viernes 1 de noviembre de 2024

¿De qué "modelo" hablan?

Por Julio María Sanguinetti

El Frente Amplio, y particularmente su mentor, el PIT-CNT, convocaron a uno de esos acostumbrados paros el martes pasado, en la mañana, hasta el mediodía. Por supuesto, molestaron a alguna gente de trabajo, pero la movilización pasó con más pena que gloria.

La convocatoria era para luchar contra el "modelo de desigualdad", la falsedad a la que están machaconamente adheridos, tratando de penetrar en la conciencia de la gente.

Para empezar, digamos que un "modelo" es un diseño, un plan económico y social articulado, con procedimiento y un cierto propósito definido. Un gobierno, como el actual, que se estrenó con una tremenda crisis universal y puso como objetivo recuperar el empleo y el salario anterior a la pandemia, podrá ser cualquier cosa, pero nunca un "modelo" de desigualdad. Podemos discutir cuánto se ha cumplido, pero nunca, salvo con manifiesta falsedad, afirmar que hay "un modelo" que procurara producir deliberadamente la desigualdad.

Para empezar, digamos que el empleo, en junio de 2023, se situó en 1:713.000 personas. Es el record histórico. Nunca antes se registró un número así. Si comparamos ese número con febrero de 2020, cuando asumió el actual, hay 50 mil nuevos puestos de trabajo.

La desocupación, por su parte, afecta hoy a 144 mil personas. Fueron 190 mil en febrero de 2020 cuando asumió este gobierno. O sea que es indiscutible que la desocupación bajó de un modo relevante. En el pico de la pandemia llego a 200 mil, pero con fuertes elementos de protección, como el seguro de desempleo especial; y desde entonces sólo ha mejorado. Estamos en el 7,8% cuando el Frente entregó el gobierno con más del 11% de la población activa en situación de desocupación.

La pobreza en 2022 se ubicó en el 9,9% de la población activa. Venía de 11,6% en el dramático 2020 y 10,6% en 2021. O sea que el año pasado está más o menos como estuvo entre 2015 y 2019. Y podemos afirmar, sin lugar a dudas, que este año bajará aún más, como se verá en los números próximos, por la sencilla razón que hubo incremento del empleo y del salario.

La pobreza infantil tuvo un aumento en 2022, pero hoy se encuentra en el mismo nivel de 2019, el año más bajo de la serie.

El Índice Gini, que mide la desigualdad, está más o menos igual. Y el salario viene aumentando a un buen ritmo: 10% en los últimos 12 meses. De modo que con la baja de la inflación a menos de un 5% seguramente se logrará la buscada recuperación salarial antes de fin año. De este modo, la masa salarial real, en el conjunto de la economía, estará por lo menos en los niveles previos a la pandemia.

En el plano más amplio del Estado, el Gasto Público Social ha aumentado en términos reales más de un 3% con relación al 2019.

Todos estos son datos fehacientes, comprobables. No son el paraíso, pero evidencian una notoria superación de las crisis que se han tenido que enfrentar: pandemia, escaseces e inflación por la guerra de Ucrania, reconversión energética, inédita sequía.

Lejos de aumentar la desigualdad, se advierte claramente lo opuesto. La idea entonces es falsificar la realidad, deliberadamente mentir. O la media verdad tramposa de tomar algunos sueldos sumergidos, que sin duda existen, para presentarlos como si esa fuera la generalidad.

Todo esto se combina con la propuesta generalizada de bajar la jornada laboral sin tocar las remuneraciones, o sea aumentar el costo real del factor trabajo y afectar la competitividad del país. Por supuesto, no se habla de mejoría de productividad, o sea el rendimiento por tiempo trabajado. Ni se distinguen situaciones, como lo pide la OIT, que propone la discusión por ramas de actividad. Y nosotros diríamos por empresas, porque no es lo mismo una grande que una pequeña, un banco que una fábrica de pastas, ni por supuesto una actividad exportadora que otra solo destinada al mercado interno.

Todos sabemos que el mundo del trabajo tiende a lograr el objetivo de disminuir las clásicas 8 horas (que ya son 6 en numerosas actividades). La digitalización nos lleva por ese camino. Pero zambullirse así, sin más trámite, solo significará pérdida de competitividad y desempleo.

Que el PIT-CNT defienda el trabajo es lo lógico. Que, en la víspera de la última ronda salarial de este gobierno, intente mejorar remuneraciones, también. Pero no se puede ignorar la realidad, falsificar los números e inventar el monstruo de un presunto "modelo de desigualdad" desmentido por los hechos. Es demasiada mala fe.




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