Cuando la inseguridad golpea la puerta de la Fiscalía
Edición Nº 1055 - Viernes 3 de octubre de 2025. Lectura: 2'
La iniciativa de Bordaberry de duplicar el presupuesto de la Fiscalía en detrimento de Colonización responde a la urgencia de proteger el Estado de derecho frente al avance del delito.
La reciente iniciativa de Pedro Bordaberry de aumentar el presupuesto de la Fiscalía a costa de Colonización merece ser reconocida como un gesto político que pone el énfasis en lo urgente y necesario: la seguridad de los ciudadanos.
El planteo no niega la importancia de la política de tierras ni desconoce los desafíos del desarrollo rural, pero señala con claridad que hoy la prioridad número uno es enfrentar la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado. En un país donde los fiscales carecen de recursos suficientes, donde las investigaciones quedan truncas por falta de medios y donde la ciudadanía reclama resultados inmediatos, fortalecer a la Fiscalía resulta indispensable.
La gravedad de la situación quedó crudamente expuesta en el atentado contra la Fiscal General de la Nación, Dra. Mónica Ferrero. Si el máximo jerarca del Ministerio Público puede ser objeto de un ataque, ¿qué queda para el resto de la sociedad? Ese episodio no solo fue un atentado contra una persona, sino contra el Estado de derecho mismo.
Bordaberry lo expresó sin rodeos: se trata de duplicar el presupuesto destinado a la persecución del delito. Y ese camino exige decisiones firmes. No es tiempo de discursos ambiguos ni de diagnósticos eternos. Es tiempo de dar recursos concretos a quienes tienen la tarea de desarticular organizaciones criminales y procesar a quienes siembran miedo en la sociedad.
El Instituto Nacional de Colonización es una herramienta valiosa, pero no constituye una urgencia nacional comparable a la inseguridad. En este momento, Uruguay no se desangra por falta de colonias rurales, sino por homicidios, rapiñas y narcotráfico. Reorientar fondos es una medida de sentido común que refleja el orden de las prioridades.
En política, decidir es elegir. Y elegir hoy significa reconocer que sin seguridad no hay desarrollo posible, ni rural ni urbano. Bordaberry ha hecho lo que muchos evitan: señalar que, a veces, hay que tocar intereses para proteger el bien mayor.
La propuesta, lejos de ser polémica, es una invitación a poner los pies en la tierra y recordar lo esencial: primero garantizar la vida y la tranquilidad de los uruguayos.
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