Bienvenida pero tardía marcha atrás
Edición Nº 1046 - Viernes 1 de agosto de 2025. Lectura: 3'
Producto de la polémica y de la cantidad de damnificados, Cancillería y el Ministerio del Interior anunciaron que desde el miércoles 30 de julio quedó habilitado el trámite para volver a la versión anterior del pasaporte uruguayo. Una polémica innecesaria ?agregamos nosotros? producto de la improvisación y una tozudez inexplicable.
El senador Daniel Caggiani, que preside la comisión de Asuntos Internacionales del Senado, pretendió edulcorar la situación: “Lo que hubo fue una alerta de algunos países que tomaron la decisión de evaluar el pasaporte nuevo, ninguno lo rechazó. De hecho el estado francés aceptó el documento expedido con el nuevo formato. Y casi todos los países del mundo lo han aceptado sin ningún problema. En el caso de Alemania y Japón lo que han pedido es más tiempo para estudiarlo. Así y todo, para no generar un problema a los uruguayos se optó por esta resolución”.
Ni Francia aceptó el nuevo formato ?ni siquiera emiten visas con el nuevo modelo, como lo comprobó un grupo de estudiantes que las precisaban para hacer efectivas sus becas? ni Alemania y Japón pedían más tiempo. Y si pidieron “más tiempo”, ¿por qué no se esperó a que finalizaran el estudio y se expidió el nuevo documento sin más? Si se aceptó recular “para no generar un problema a los uruguayos”, es porque efectivamente había un problema.
Y no se entiende cómo le insumió prácticamente un mes al gobierno resolverlo, con el canciller Mario Lubetkin inmolándose públicamente por algo que ni siquiera se había iniciado en su cartera (el cambio fue diseñado en el Ministerio del Interior) al punto de que varios dirigentes del Frente Amplio le aconsejaron que dejara de hablar del tema.
Todo comenzó cuando el 9 de julio el embajador de Alemania en Uruguay, Stefan Duppel, advirtió en la red social X: “Ahora no se puede entrar a Alemania con estos pasaportes, ni siquiera para estancias cortas”. Inmediatamente, ese mismo día, la comisión de Asuntos Internacionales del Senado votó la convocatoria a las autoridades de los ministerios del Interior y Relaciones Exteriores para que brinden explicaciones.
Se supo entonces que todo nació para resolver los problemas que el pasaporte uruguayo traía a los ciudadanos legales al viajar a determinados país. Nicolás Martinelli y Omar Paganini, exministros de Interior y Relaciones Exteriores del anterior gobierno, apuntaron de inmediato a las actuales autoridades.
Martinelli señaló en X: “Durante nuestra gestión al frente del Ministerio del Interior impulsamos una modificación puntual en los pasaportes: reemplazar el campo «Nacionalidad» por «Ciudadanía», para reconocer a todos los ciudadanos uruguayos, tanto nacidos como legalizados. La actual administración decidió ir más lejos: eliminó directamente el campo «Lugar de nacimiento». Ese cambio que si bien es aceptado por OACI, nos trae consecuencias concretas. Alemania y Francia no aceptan el pasaporte uruguayo emitido desde abril y pueden sumarse otros países”.
Efectivamente, se sumaron otros países. El 18 de julio Japón se sumó a la lista de rechazos. Lubetkin señaló días después que Japón había empezado a aceptar el nuevo documento, pero fue rápidamente desmentido por la embajada nipona dejando en falsa escuadra al canciller.
Una vez más el gobierno actúa improvisando, sin medir consecuencias. Y este caso, además de dañar a un montón de gente sin necesidad, afectando el prestigio internacional del Uruguay. También sin necesidad.
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