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Una irresponsabilidad absoluta

El Ministerio de Interior es responsable de no haber controlado las fronteras y de haber admitido el ingreso de narcotraficantes, lavadores de dinero negro y otros delincuentes. En 2012, siendo Bonomi Ministro, se resolvió no hacer inspecciones, pese a que había evidencias de que la frontera ya era “un colador”. Una grave omisión del Estado y de sus jerarcas.

Las denuncias que provienen de Argentina respecto a la forma en que los financistas K ingresaban sin controles, trayendo a nuestro país buena parte de las recaudaciones mal habidas, tiene un capítulo resonante que habla de la irresponsabilidad con que se han manejado las autoridades. En el Senado se divulgó una orden dada por la Dirección de Migración del Ministerio de Interior, en 2012, indicando que no había que hacer controles en los yates deportivos que se acercaran a nuestros puertos. La resolución es absolutamente increíble, porque se indica que las naves se inspeccionarán si así lo solicitan sus responsables —es decir, el Estado delegó completamente sus facultades de control, dejando la resolución en manos de los navegantes— y se produce exactamente en el mismo tiempo en que, en otro puerto uruguayo, Santiago Vázquez, se había hecho una famosa incautación de droga, precisamente en un yate.

En ese entonces eran Presidente el señor Mujica y Ministro de Interior el señor Bonomi. Las noticias sobre bandas de narcotráfico y vulneración de las fronteras eran habituales. El 15 de octubre de 2009 se supo de un famoso operativo, denominado “Guerra de los Balcanes”, que se realizó en acuerdo con autoridades argentinas, que permitió incautar la cifra récord de 2.174 kilos de cocaína en el yate Maui, ubicado en el puerto de Santiago Vázquez. Ese rotundo antecedente no fue tenido en cuenta por los jerarcas, que el 20 de abril de 2012 emitieron una circular, en papel oficial del Ministerio de Interior, para unificar los criterios de inspección en todos los puertos de embarcaciones deportivas, anunciando a diestra y siniestra que no habría controles.

Ahora se sabe que los financistas K ingresaban a Uruguay centenares de veces sin fiscalizaciones de índole alguna. El empresario Ernesto Clarens dio detalles ante la Justicia argentina de sus decenas de operaciones en Uruguay. En forma hasta casi cómica si no fuera realmente dramática, el Ministro Bonomi discutió en el Senado la cantidad de veces que Clarens había ingresado sin control a Uruguay, sosteniendo que no habían sido 130 y pico, sino apenas 90... Una diferencia sustancial...

Es claro que el principio de autoridad y de responsabilidad para aplicar la legislación viene fracasando en forma contundente. A la luz de lo que ocurre en muchas otras áreas públicas, es evidente que el Estado ha venido renunciando a sus potestades, esto es, la “anomia” a la que refirió el Director de Policía Mario Layera para hacer referencia, precisamente, al incumplimiento de la ley en varios barrios de Montevideo. Las leyes y los reglamentos no se cumplen, los jerarcas no son sancionados por sus omisiones y una blandura moral se va adueñando de la gestión pública. Así, el insostenible Ministro Bonomi no solo aparece como el autor del enorme fracaso ante el delito y las rapiñas, sino, además, como un jerarca que ha sido incapaz de hacer valer sus obligaciones básicas para controlar las fronteras, algo elemental.

Para el cierre de esta edición de “Correo de los Viernes” se anuncia una conferencia de prensa del Ministerio de Interior para aclarar esta situación, ante la que el Ministro no pudo dar ninguna respuesta convincente durante su comparecencia en el Senado el miércoles de noche. Aunque ahora sobrevengan explicaciones —algo en lo que Bonomi es experto— el daño ya está hecho y no tiene retroceso: nuestras fronteras son un colador y ello ocurrió por la inercia irresponsable de las autoridades del Ministerio de Interior.
Correo de los Viernes.
Publicación Oficial de la Secretaría de Prensa del Foro Batllista.