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La Campaña de las Misiones

En la noche del 20 al 21 de abril de 1828 , el General Rivera cruzó el Ibicuy y se lanzó a la reconquista de las Misiones, que desde 1801 había arrebatado Portugal a España. Las Misiones fue decisiva para nuestra independencia, el golpe fundamental.

Artigas siempre había considerado a las Misiones parte de nuestra entidad, al punto que así están nombradas en las Instrucciones de 1813. Fue una osadía formidable de Rivera, que emprendió por su cuenta, luego que ni el gobierno de Buenos Aires, en manos del General Dorrego, o el Ejército Republicano, comandado por Juan Antonio Lavalleja, le hubieran aceptado la idea. Su plan era claro. La guerra entre el Imperio de Brasil y las Provincias Unidas estaba estancada. Después de la batalla de Ituzaingó (20 de febrero de 1827), no había pasado nada. Las tratativas de paz venían fracasando una y otra vez, pese a los esfuerzos mediadores de Lord Ponsomby, que había sido llamado por las dos partes. Rivera pensó que se llevaba la guerra al territorio brasileño o no se salía más. Y así se lanzó a la empresa.

Primero declarado traidor, por insubordinado, terminó siendo glorificado por el éxito. Esa conquista le dobló la mano al Imperio, que finalmente aceptó la pérdida de su “Provincia Cisplatina” a cambio de que se le devolvieran las Misiones. Rivera acató a regañadientes, porque había organizado esas Misiones con el modelo artiguista de las asambleas. Finalmente acató y así nació el Uruguay independiente, en octubre de 1828, cuando se ratificó la Convención Preliminar de Paz, se instaló el primer gobierno patrio, se convocó a la Asamblea Constituyente y en 1830 no solo se juró la nueva Carta Magna sino que asumió el primer presidente constitucional, Fructuoso Rivera, a quien el pueblo oriental le reconocía un liderazgo sin debate.
Correo de los Viernes.
Publicación Oficial de la Secretaría de Prensa del Foro Batllista.