PS sobre Trías: no sabemos si se equivocó no

Finalmente, el Partido Socialista decidió pronunciarse sobre las revelaciones acerca de que el histórico ideólogo y líder socialista Vivián Trías fue un agente pago al servicio del bloque soviético.

Luego de la investigación desarrollada por los periodistas Vladimir Petrilák y Mauro Abranches Kraenski sobre cómo operó la inteligencia checoslovaca en América Latina, revelando el importante papel jugado por el uruguayo Vivián Trías, el Partido Socialista quedó sumido —comprensiblemente— en la estupefacción. Al fin de cuentas, Trías —independientemente de sus aciertos o errores— había sido su líder y principal ideólogo en las décadas del 60 y 70 del siglo pasado y su discurso era “tercerista”: ni con EEUU ni con la Unión Soviética. Precisamente, ese era un “diferencial” crucial para el PS en su necesidad de marcar distinciones con el PCU. Que ahora se descubriera que su desaparecido líder en realidad trabajaba bajo cuerda para el bloque soviético a través de la inteligencia de la desaparecida Checoslovaquia, era un golpe brutal a la identidad misma del PS.

Sobre la trayectoria de Vivián Trías, ya se ha escrito en Correo de los Viernes. Basta decir que cambió radicalmente la matriz ideológica del partido fundado por Emilio Frugoni.

El PS demoró en salir del estado de estupefacción. Finalmente, a principios de este año, el partido decidió crear una “comisión de historiadores” para analizar la documentación y verificar su autenticidad.

No sabemos a qué conclusiones arribó la mentada comisión pero cabe suponer que ésta avaló la documentación y entendió que, efectivamente, Trías operó para los checoslovacos. Y cabe suponerlo porque el Comité Ejecutivo Nacional del PS este miércoles 26 emitió una declaración —que ellos llaman “resolución”— en que no sólo no se desmiente nada sino que se justifica a Trías.

La declaración aparece en la web del PS, pero un poco escondida porque si uno repasa los títulos de los diferentes contenidos, no hay ninguno que refiera a Trías. Aparece solamente el título —y no en un lugar destacado— “Resolución del Partido Socialista”.

Y la misma, básicamente, justifica a Trías “en su contexto” y lo reivindica una vez más. Algo así como “capaz que se equivocó pero hay que entenderlo en el contexto histórico y era un capo”.

Efectivamente, los socialistas (“las y los”, señala textualmente la declaración) “reivindicamos los estudios y aportes realizados por Trías sobre la realidad nacional y continental y sobre la perspectiva socialista, sin perjuicio del legitimo debate sobre su contenido en su tiempo y al día de hoy”.

Sobre el vínculo con la inteligencia checoslovaca —al que la declaración refiere eufemísticamente como “la delegación diplomática de Checoslovaquia en nuestro país—, afirman: primero, que “Dicho vínculo se estableció sobre la base de coincidencias de carácter político en torno a la defensa de la revolución cubana, otros procesos populares y al combate al imperialismo norteamericano y su intervención en el continente”; segundo, que ello nunca condicionó ni política ni ideológicamente a Trías o al PS; y tercero, que el trabajo de Trías para los checoslovacos se dio “en su propio contexto social y político y sus acciones y pensamientos no deben interpretarse de forma ahistórica”. En última instancia, finalizan, “y sin perjuicio de eventuales debates sobre el acierto o el error de la misma, entendemos que todas sus acciones estuvieron inspiradas en el objetivo de servir a los intereses de las grandes mayorías nacionales y del país”.

O sea, el gordo Trías era un capo, era macanudo. Capaz, la macaneó o no —no lo sabemos— en eso de los checoslovacos, pero de última fue con buenas intenciones.

Así, el PS se hace el distraído que, además de las buenas intenciones, Trías cobraba por sus servicios. No era “por la causa”, solamente, sino por los dólares y pagos en especies que recibió.

Pero hay algo más grave sobre lo que el PS se hace el distraído. ¿Por qué concluyen tan livianamente que ese vínculo clandestino no condicionó ni política ni ideológicamente al partido? La deriva extraña del PS hacia el marxismo leninismo, que terminó consagrado como ideología oficial partidaria en 1972, ¿no tuvo que ver ni un poquito con ese vínculo, cuando fue precisamente Trías su principal impulsor?

Y aún más grave es que el PS se niegue a emitir un juicio sobre las actividades clandestinas de Trías: “en el acierto o en el error”, dicen, lavándose olímpicamente las manos. El PS no tiene claro si fue una conducta acertada o errada. Podrían decir que fue errada pero bien inspirada y explicarla en función del “contexto”. Pero no: se vuelven a hacer los distraídos.

Para el PS acá no ha pasado nada, no embromen más con el gordo Trías y vamo’arriba, vamo’arriba.



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