No sólo inconstitucional

El Presidente del Banco Central no puede hablar de política partidaria según lo que indica la Constitución. Pero además, tampoco debe hacerlo.

El economista Mario Bergara no es muy cuidadoso cuando habla de política. En el año 2004 mientras se hacía un referéndum contra la ley de asociación de Ancap, no pudo contenerse y declaró en Washington que la ley era buena pero que el Frente Amplio la votaba en contra por razones tácticas, privilegiando la ventaja electoral de su coalición por encima del beneficio nacional.

Ahora acaba de proclamar su interés en ser candidato a la presidencia de la República, violentando la letra y el espíritu de la Constitución, que indica claramente que los directores de Entes Autónomos –y el Banco Central lo es– tienen vedada toda actividad política partidaria. El párrafo respectivo del artículo 77 es terminante: “Los magistrados judiciales, los miembros del Tribunal de lo Contencioso Administrativo y del Tribunal de Cuentas, los directores de los Entes Autónomos y de los Servicios Descentralizados, los militares en actividad, cualquiera sea su grado, y los funcionarios policiales de cualquier categoría, deberán abstenerse, bajo pena de destitución e inhabilitación de dos a diez años para ocupar cualquier empleo público, de formar parte de comisiones o clubes políticos, de suscribir manifiestos de partido, autorizar el uso de su nombre y, en general, ejecutar cualquier otro acto público o privado de carácter político, salvo el voto”. Es decir, los directores de Entes Autónomos ni siquiera pueden autorizar a que otros manejen su nombre, por lo que es mucho más grave si lo hacen ellos mismos que es lo que Bergara hizo impúdicamente.

Estuvo en lo justo por lo tanto el diputado colorado Conrado Rodríguez al plantear la incompatibilidad, aunque se supiera de antemano que las manos de yeso del oficialismo iban a impedir que la denuncia prosperara.

Pero hay otro aspecto que debe señalarse y que refiere a la irresponsabilidad del economista Bergara, dada la profunda inconveniencia de que el titular de la autoridad monetaria ande alegremente hablando de política y de elecciones, lo que es una muy mala señal para los inversores y para la plaza financiera, que pueden interpretar que las próximas decisiones “técnicas” del Banco estén motivadas o inspiradas por alguien que inescrupulosamente ha desnudado sus ambiciones presidenciales.

Versiones de prensa dieron cuenta que al Presidente Vázquez no le gustó que Bergara se anotara en la carrera presidencial, pero por factores internos del Frente Amplio. Por razones de interés general tendría que hacerlo renunciar o por lo menos, llamarlo a definitivo silencio.



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