La reacción conservadora

La acción anti democrática del plenario frenteamplista no viene sola: esconde también una cerrada oposición a los cambios.

Los tratados internacionales, ya sean de comercio o de servicios, abren puertas e imponen obligaciones y depende de la habilidad y perseverancia que tengan los países, sobre todo los pequeños, que sean  útiles o perjudiciales a cada parte.

No sería conveniente creer que la mera firma de un Tratado es una puerta abierta al progreso, pero a la vez, no hay dudas de que el encerramiento internacional es una  garantía de retroceso.

Uruguay vive hoy una caída importante de su fuerza de trabajo. Algunos indicadores laborales son los peores en diez años. El país tiene un desempleo importante y no hay perspectivas de superarlo. El subempleo es a la vez acuciante, con esa cifra de los “quincemilpesistas” que golpea nuestra conciencia social.

Quienes se oponen a los tratados de libre comercio porque pondrán en riesgo las fuentes laborales deberían razonar en este sentido: ya están en riesgo, dado que el país tiene problemas serios de productividad y de competitividad y como ha cesado el “viento de cola” de la economía internacional, es previsible que los problemas se agraven a medida que pase el tiempo, dado que tenemos un escenario internacional de retraimiento y el Estado no puede emplear más gente ni puede invertir para dinamizar la economía.

La central sindical y varios sectores frenteamplistas creen que se puede luchar contra esa tendencia a través de la defensa a ultranza de los empleos establecidos, para lo que piden más regulaciones y costos, como el Fondo de Insolvencia Patronal propuesto por el ministro de Trabajo, en el acto del 1ero. de mayo, para atenuar el impacto de las crisis de las empresas en los trabajadores. Se dijo que no se piensa financiarlo a través de una suba de las actuales cargas empresariales, pero si la idea prospera es evidente que irá en la dirección de que las empresas se hagan responsables de sus cierres o reducciones de personal. Más costos a las empresas o más impuestos provocarán más desempleo en vez de la estabilidad laboral que se procura.

La manera más segura de asegurar trabajo estable y bien remunerado es ganar mercados. Eso se logra con mayor competitividad y adecuándonos a los cambios tecnológicos y científicos que vive el mundo, no encerrándonos para mirarnos el ombligo.

Eso es lo que hace el Plenario del Frente Amplio con sus anticuadas maniobras: no mira lo que pasa en el mundo y sólo se dedica conservadoramente a mantener las cuotas partes de poder partidario y sindical que los sectores representan. Lamentablemente seguirá creciendo el desempleo pero ¡eso sí! la rosca del plenario se mantendrá intocable, como si nada ocurriera en el país.



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