La polémica sobre UPM 2 y la racionalidad

La falta de información –fomentada por el gobierno– sobre la instalación de la segunda planta de UPM, da lugar a controversias que deben resolverse con racionalidad y modernidad. Al respecto, nos parece interesante transcribir una columna de Eduardo Blasina, quien defiende el emprendimiento.

Me tocó defender la inversión de UPM en la facultad de Psicología en un ambiente especialmente hostil. Unas muchachas adolescentes y anarquistas abucheaban, mientras el público mayoritario, defendiendo coherentemente lo mismo que han defendido siempre, se oponían con coherencia a “un enclave extranjero con una zona franca y un monocultivo, que aumentará la contaminación del río Negro y dejará para el país muy poco dinero”. Imperialismo, una vez más.

En general una proporción importante de público similar al que supongo se encuentra en los comités de base, que lucharon muchos años por la liberación de los pueblos oprimidos por las potencias.

Otra parte del público estaba compuesta por gente razonable que está preocupada por los temas ambientales, porque es un hecho que las aguas del río Negro están muy mal, y que las algas verdes llegan a Colonia. Nada hay más básico y democrático que el derecho al agua limpia.

Finalmente estaba gente de “Un solo Uruguay”, la actividad era a pocos días del acto de Durazno, y aunque parecían no tener una posición tomada, en definitiva un pequeño o mediano productor ganadero tiene derecho a sentir que tiene que competir contra “los árboles” y que los árboles son grandes y no pagan renta, mientras él es chico y paga el impuesto que le toque, sin zona franca que lo ayude.

Para hacer las cosas más difíciles, quien defiende la idea de la instalación de UPM2 argumenta que es bueno debilitar a los ganaderos, un sector hegemónico que ya vemos los líos que está armando. Por la negativa, digamos.

Pero toda prohibición y restricción debe ser puesta en discusión y para Uruguay renunciar a una inversión de miles de millones de dólares de un país de la seriedad de Finlandia, es algo que no puede ser tomado a la ligera.

De modo que acostumbrado a jugar con tribunas en contra, y apostando a la racionalidad, debo contradecir a gente que mucho respeto y de cuyas buenas intenciones no dudo, pero sí creo que bajo determinadas condiciones Uruguay tiene que embarcarse en la profundización de la alianza con Finlandia como país y con UPM como empresa.

En primer lugar, porque quiero un país proinversión. Las inversiones son bienvenidas, salvo que se demuestre su negatividad. Se trata de discutir el cómo, en qué condiciones, con qué restricciones. Pero es obvio que alguien que trae miles de millones de dólares tiene que ser atendido y escuchado.

Argumenté en ese entonces y lo sigo pensando, que el hecho de que el origen sea Finlandia hace más atractiva la inversión. En definitiva, hay que pedirles que sean finlandeses, que traten a nuestros productores como si fueran finlandeses, y a nuestros ríos y arroyos, a nuestra flora y fauna como si fueran los de Finlandia.

Por lo tanto, a mi entender la discusión es sobre las condiciones. No sobre la intención. Y una condición ineludible es que la calidad de aguas del río Negro tiene que llegar a ser perfecta o lo más cercano posible a la perfección. Parte de la contaminación del río seguramente llega desde Brasil, otra tiene origen en agricultura y ganadería, y otra se agregará por la planta. Bueno, yo creo que UPM con finlandés criterio, debe ayudar en un plan integral y con plazos. Y la clave allí creo yo, es justamente la forestación. O mejor dicho la reforestación y la forestación.

En una inversión tan importante, tienen que haber unos millones de dólares para tapizar las riberas del río Negro con pitangas, ceibos, arazáes. Cultivos filtro. Simplemente, al río le llegan demasiado fósforo y nitrógeno.

Otro tema relevante es la vía férrea. ¿Realmente va a servir a la agricultura? ¿Va a llegar hasta Livramento? ¿Va a tener un movimiento significativo de otros rubros y así será una mejora logística apreciable para, por ejemplo, aliviar los costos del sector arrocero? ¿Va a despejar el tránsito actual de camiones en las rutas?

¿Va a ser –al contrario de lo que se planteó en esa reunión– una herramienta para potenciar a las empresas ganaderas? ¿Hay un esquema para diversificar empresas ganaderas? Todo parece dado para ello.

Fui de los escépticos de UPM en el arranque porque parecía un proyecto muy grande para Uruguay, se hablaba de que los árboles desertificarían el territorio. No pasó. Eso no implica dar cheques en blanco, pero sí tener cuidado con críticas que se dan por parte de quienes no tienen la responsabilidad de generar empleo alguno o que dicen que habría que hacer otras cosas pero que no jugarán su tiempo o su dinero por desarrollar esos proyectos alternativos.

Uruguay tiene que ser un país amigable para la inversión global, con cualquier gobierno y las inversiones globales deben venir aquí a mejorar los estándares económicos y ecológicos. Los lagos del río Negro tienen que tener la misma calidad de agua que los lagos de Finlandia. Los centros de enseñanza del centro del país tienen que mostrarnos la sapiencia en educación que Finlandia tiene.

El Uruguay ecológico no va a arraigar desde la oposición a los proyectos, ni a UPM, ni a la ley de riego sino desde la articulación de esos proyectos con mejoras tangibles y permanentes en la calidad de suelos aguas y aire. Los piqueteros de Gualeguaychú ya se han olvidado de sus discursos de catástrofe.

Por otro lado, UPM ha traído oportunidades nuevas a la agricultura a través de cultivos que aquí no se hacían y puede traer otras posibilidades de diversificación para los agricultores uruguayos.

Y un proyecto nunca va a arraigar si apunta a debilitar a otros sectores con un fin político, cuasi partidario. Más inversión y más ecología, la ciencia hoy lo tiene que hacer posible. Y Finlandia seguro es un ejemplo de ello. El requisito es que apliquen lo que ya saben y usan allá, con idéntico rigor aquí. Y que sea una actividad que se preocupe por la sinergia con los rubros históricos de Uruguay, algo que también es técnicamente posible con la ganadería vacuna, puede serlo a través de la logística con la agricultura. Y debería serlo con miel y otros rubros menores en tamaño global, pero de alta capacidad de agregar valor.

Por otra parte, las condiciones laborales que tenga, tienen que también ser idénticas para todos. Y todo debe ser transparente e inodoro como las aguas que bajen al Plata desde el río Negro y Uruguay.

Si es así, con contrapartidas y una actitud de sinergia, deben ser bienvenidas esta y otras inversiones que lleguen a potenciar la oportunidad del Uruguay Natural.



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