La ética de la responsabilidad en el Partido y en la coalición de gobierno

Por Marcela Pérez Pascual

La única manera de poder gobernar con éxito, y más cuando se requiere salir de una crisis, históricamente ha sido a través de la búsqueda de acuerdos y consensos, cuidando y respetando la institucionalidad de nuestro país.

Haciendo memoria sobre las diversas crisis que nuestro país ha atravesado, y a su vez las grandes reformas que se han logrado, nos damos cuenta de que ello siempre fue posible a través de coaliciones o entendimientos. Dichas coaliciones siempre estuvieron integradas por diferentes partidos políticos que, a través de sus líderes, lograron alcanzar puntos de acuerdo que nos permitieron obtener el objetivo buscado. Algunas de ellas han representado un esfuerzo inconmensurable poniendo el énfasis en lo más importante que puede tener un país, su institucionalidad. Recordamos un claro ejemplo de ello en el líder nacionalista Wilson Ferreira Aldunate.

Nuestro Partido fue el que logró, junto con actores políticos de otros partidos, que pudiéramos salir de la Dictadura. Para ello hubo que llegar a acuerdos y vencer diferencias. Una vez restablecida la democracia en el primer gobierno del Presidente Sanguinetti, se pudo lograr el Cambio en Paz. Esto nos permitió salir de aquella larga noche oscura que la sociedad entera tuvo que sufrir. Pero solamente la visión de grandes estadistas permitió que seamos motivo de elogio a nivel internacional por haber logrado una salida a la uruguaya, tratando de restablecer los lazos fraternos de una sociedad devastada

Asimismo, los acuerdos también fueron una figura imprescindible durante el gobierno del Presidente Luis Lacalle Herrera y durante el segundo gobierno del Presidente Julio María Sanguinetti en los cuales se lograron reformas que fueron fundamentales. A su vez, en el gobierno del Dr. Jorge Batlle, logramos superar la crisis del 2002 gracias a la búsqueda de acuerdos. Los partidos fundacionales, con la única lógica posible de honrar la deuda, no accedieron a entrar en default tal como lo reclamaba la coalición de izquierda siendo oposición. El Frente Amplio no fue capaz de vislumbrar que el default nos llevaría al caos y que una conducción férrea, unida y convencida en cuál era la única salida posible fue lo que sacó adelante a nuestro país.

Tampoco podemos olvidar que, en mayo de 2018, mucho antes de las elecciones internas, el Presidente Julio María Sanguinetti, una vez más, definió ideológicamente la coalición como único instrumento de gobierno. Ello quedó plasmado en aquella fotografía junto al hoy Presidente Luis Lacalle Pou y el hoy Ministro del Interior Dr. Jorge Larrañaga en el Parlamento. Esto sentó las bases de lo que hoy es nuestro gobierno y nos permitió terminar con 15 años de hegemonía del Frente Amplio al poder.

Este Gobierno no será la excepción. Requiere que, el Partido Nacional que es quien lo lidera, el Partido Colorado, Cabildo Abierto, el Partido Independiente y el Partido de la Gente, juntos conformando la Coalición de Gobierno, lleguen a acuerdos que nos permitan superar la crisis sanitaria, social y económica lo mejor posible y luego lograr los distintos objetivos trazados para este período de gobierno. Los integrantes de la Coalición y los líderes de los distintos sectores dentro de cada partido integrante de la misma, serán los responsables de garantizar la institucionalidad y la democracia en nuestro país.

¿Hay diferencias entre los distintos integrantes de la Coalición de Gobierno? Sí, claro que las hay. Y las habrá siempre. Pero esas diferencias deberán ser analizadas, discutidas y aclaradas puertas adentro. Y siempre teniendo por encima de los intereses personales, los del país, los de la Coalición y los de cada partido.

Dentro de nuestro Partido Colorado, han surgido diferencias entre los líderes e integrantes de los distintos sectores. Lamentablemente algunas actitudes no han estado a la altura de un partido tradicional, cofundador de nuestro país, que ha gobernado por más tiempo, que ha logrado las mayores reformas y ha obtenido las mayores conquistas en lo que refiere a derechos individuales y colectivos. Como lo hemos dicho en varias oportunidades somos el partido que creó las Instituciones fundacionales de nuestra República y somos el partido de la solidaridad, de la justicia del trabajo y la reforma social.

Llama la atención que dichas diferencias no sean sobre políticas de estado, sino meramente personales y privadas las cuales salieron a la luz de forma poco feliz, intentando proscribir en democracia a integrantes del propio partido, sembrando dudas sobre el verdadero motivo de tal acción. Lo que corresponde es que se conversen y aclaren cuando los problemas surgen, no semanas o meses después y en el ámbito privado e interno de nuestro partido. No podemos permitir que el reciente advenimiento al ruedo político no permita advertir, con la responsabilidad de este momento crucial, la necesidad de preservar la historia y esencia de nuestra colectividad. Debe primar el consenso en la resolución de diferentes opiniones y siempre dentro del ámbito privado o partidario.

Contamos con un partido institucionalizado, que tiene un Secretario General votado unánimemente por todos los sectores del partido, y tenemos autoridades y canales a través de los cuales se deben solucionar los diferendos, si es que no se pudo lograr de forma personal, adulta y seria.

Este tipo de actitudes no conducen a nada más, ni nada menos, que a perjudicar nuestro partido y debilitarlo. A su vez logran que cada día haya más descreimiento en la política y los políticos. Y lo que es muy grave, se menoscaba a la Coalición de Gobierno. Se debe tener presente que no sólo son líderes dentro de un partido sino que integran el gobierno y deben actuar en consecuencia. Como miembros de la Coalición de Gobierno debemos ser responsables y actuar con seriedad dentro de los ámbitos debidos.

Los integrantes de la Coalición de Gobierno deben intensificar los canales internos para preservar la institucionalidad y la imagen que se tiene de ella. Y lo mismo deben hacer los partidos políticos que la integran en su ámbito interno.

El éxito de la Coalición de Gobierno es el éxito de los uruguayos y dentro de ellos el de cada partido que la integra. Tenemos la responsabilidad institucional de cuidarla, protegerla y defenderla por encima de las opiniones y diferencias personales e internas.

 




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