Inserción internacional: Será ahora o nunca...

Por Tomás Laguna

Referentes del gobierno electo brasileño ponen en entredicho al MERCOSUR, la UE vuelve a afirmar su intención de alcanzar un acuerdo con el bloque, Canadá se muestra mucho más proactiva a hacerlo, esta vez algo debería ocurrir para sacarnos del ostracismo respecto a la economía mundial…

Mientras el MERCOSUR ingresa en una fase de entredichos a partir de las declaraciones tanto del presidente electo de Brasil como de su próximo ministro de economía, mientras dicen y se desdicen, mientras afirman y luego se niegan, mientras ingresamos en una fase de incertidumbre respecto de cómo se tejerán las relaciones a la interna del MERCOSUR de acuerdo a las posturas políticamente incorrectas del nuevo gobierno que asumirá en Brasil, mientras todo eso ocurre, las negociaciones con la Unión Europea continúan. Contra los más escépticos, dónde nos incluimos, el diálogo se ha reiniciado a partir de una comunicación enviada por la Comisaria para el Comercio de la UE, la sueca Cecilia Malmstrom, quién tuvo la iniciativa (al menos reconozcámosle eso) de establecer la lista de temas pendientes de resolución para lograr un acuerdo. La misma fue prontamente respondida por los negociadores del MERCOSUR. Esto alentó la posibilidad de alcanzar un acuerdo antes de fin de año, según lo pretende la UE. ¿Será por temor a lo que ocurra con Brasil una vez asumido el nuevo gobierno? Si bien la respuesta fue contundente y proactiva desde el MERCOSUR, a esta altura uno se debate entre un negativo escepticismo y una positiva ingenuidad…

Veamos un poco de historia reciente para entender las posturas del socio más poderoso del bloque. Hace apenas 4 años atrás, en los debates y declaraciones que anticiparon las elecciones brasileñas de octubre de 2014, el tema MERCOSUR y sus condicionamientos a la economía brasileña ya estuvieron presentes si bien no tenía trascendencia lo que opinara el hoy electo presidente de la nación norteña. Por entonces el Financial Times publicó una entrevista al principal asesor económico de Marina Silva, candidata a la presidencia por el partido ecologista Rede Sustentabilidade (Rede). En el mismo el Ec. Eduardo Gianetti sostenía que Brasil “no quiere tener sus manos atadas por el MERCOSUR”, con mayor contundencia indicaba “nosotros debemos direccionarnos hacia acuerdos de comercio con otros bloques y si el MERCOSUR no nos acompaña, debemos encontrar un camino para salirnos”.

Pero aún más. En aquellas elecciones brasileñas de hace 4 años la Confederación Nacional de Agricultura (CNA), principal gremial agropecuaria brasileña, presentó a opinión de los candidatos a la presidencia un documento titulado “Que queremos del próximo presidente”. El mismo tenía un capítulo referido al MERCOSUR dónde se sostenía que “A lo largo de la historia, el Mercosur realizó acuerdos poco ambiciosos de preferencia comercial con Israel, India, Egipto, Palestina y la Unión Aduanera del Sur de África. Considerando el comercio intra-bloque y sumando además los acuerdos del Mercosur con Colombia y Chile, todos esos mercados representan menos del 10% del comercio mundial”, para luego denunciar que “El actual andamiaje jurídico-administrativo del Mercosur impide que Brasil adopte una política comercial orientada a lograr acuerdos bilaterales”, agregando que “las actuales divergencias comerciales y políticas entre los socios del Mercosur dificultan las negociaciones con otros países. La exclusión temporaria de Paraguay, la adhesión de Venezuela y las disputas comerciales entre Brasil y Argentina son algunos de los factores que hicieron inviables, en los últimos años, la formación de un consenso único necesario para poder negociar acuerdos extra-regionales”. Finalmente la gremial concluía que el MERCOSUR ha sido la traba principal para que se concreten esos tratados.

¿Que respondieron los candidatos de entonces? Tanto Aecio Neves como Eduardo Campos propusieron flexibilizar las normas MERCOSUR con el fin de que Brasil lograra acuerdos comerciales independientes. Dilma Rouseff por su parte prefirió echarle las culpas a la UE aseverando que no ha sido por culpa del bloque que no se haya alcanzado un acuerdo sino que se ha debido a las resistencias internas de la UE. Si bien esto fue y sigue siendo cierto, por entonces la propia presidente Rouseff se había encargado de dar el ultimátum a Argentina para que presentara su “Oferta”, lo que ya habían realizado tanto Brasil, como Paraguay y Uruguay, amenazando con la posibilidad de que Brasil se cortara solo en la negociación.

Esta historia es pasado reciente, por lo que no deben llamarnos a escándalo las declaraciones de los gobernantes electos de Brasil. A diferencia de la naif sentencia “Más y mejor MERCOSUR” que caracterizó a nuestro gobierno, nuestros vecinos son pragmáticos y defienden su inserción internacional antes que nada.

El panorama se presenta hoy incierto para el bloque regional. Está claro que si no hay acuerdo con la UE, la posibilidad de lograrlo con Canadá viene muy bien aspectada siendo su concreción mucho más viable y lógica que con la siempre difícil y caprichosa Unión Europea. Tras Canadá esperan Singapur y Corea del Sur. Bastará que se acuerde con uno para que se sucedan los demás.

Mientras estas instancias se suceden, surge la postura decidida del nuevo gobierno brasileño para reconsiderar al MERCOSUR. Si bien todo apunta a que no incurrirán en la torpeza histórica de sepultarlo, es muy probable que planteen su reformulación y flexibilización.

A la luz de las orientaciones de los gobiernos de la región, más pragmáticos, menos ideologizados al considerar la inserción internacional que sus predecesores, es muy probable que esta reconsideración organizativa del bloque se instale para beneficio antes que nada de sus socios mayores.

En alguna oportunidad hemos denunciado al bloque como un corral de ramas para nuestro país. Lo era como consecuencia de los gobiernos de entonces. Pero tampoco la intemperie total es de nuestra conveniencia, nuestra economía no es relevante para lograr por si sola acuerdos relevantes. Tal vez sea la oportunidad de reformular nuestros acuerdos económicos regionales con inteligencia y profesionalidad, la que fue imposible con gobernantes que se unían para expulsar a Paraguay a la vez de dar ingreso a Venezuela.

Para que nuestro país acompañe se hace impostergable la renovación total de quienes nos gobiernan…



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