Hábil declarante

El senador Leonardo de León trató de esquivar las preguntas de la Justicia sobre los extraños negocios de Alur y el abuso con las tarjetas corporativas. En varias etapas del interrogatorio, el senador dijo que no recordaba los hechos y puso cara de distraído. Esperamos que la Justicia no se distraiga...

Aunque a la salida del Juzgado el senador de León arremetió contra su colega Pablo Mieres, uno de los denunciantes, –y lo hizo groseramente, “al bulto”– no pudo desviar la atención sobre el hecho principal: concurrió ante la Justicia como indagado y sobre él caen sospechas en dos asuntos distintos pero ambos preocupantes, como los negocios de Alur y el uso excesivo de la tarjeta corporativa.

Sobre Alur, Alcoholes del Uruguay, una compañía subsidiaria de Ancap, la Justicia recibió un informe del actual directorio en el que se califica duramente a la gestión anterior, presidida por de León, quien autorizó seis modificaciones millonarias al contrato firmado con la empresa Abengoa-Teyma. El actual Directorio sostiene que esos cambios son “increíbles e inconcebibles”, ya que significaron un perjuicio para Alur y un gran beneficio para Abengoa-Teyma, empresa seleccionada para construir una planta de etanol en Paysandú. Tras ese negocio, el pasivo de Alur creció de U$S 60 millones a U$S 200 millones, aunque ante esa perjudicial evidencia el senador de León intentó maquillar algunas cifras, afirmando que Alur había ganado U$S 8 millones. No se comprende la afirmación del ex Presidente de Alur, una compañía que según consta en las actas de la comisión investigadora del Parlamento tuvo pérdidas de nueve millones en 2015 y de cifras similares en años anteriores. Da la impresión de que, por lo menos en sus declaraciones a la salida del Juzgado, Leonardo de León se manejó con la misma impunidad con que la dirigió la subsidiaria de Ancap, donde, por ejemplo, gastó U$S 700.000 en un microdestilador inservible, que iba a ser utilizado en base a la producción de boniato pero que nunca pudo funcionar.

Lo mismo puede decirse de las inadmisibles declaraciones del senador de León respecto al uso y abuso que hizo de la tarjeta corporativa, con la que pagó sus vacaciones a las cataratas de Iguazú durante una semana de Turismo. De León aseguró que fue a trabajar en esa ocasión, aunque esa misión no estuvo registrada en Alur. Los gastos generados en esa circunstancia se deben a que invitó a cenar y a almorzar a empresarios paraguayos, aunque no hay ninguna constancia al respecto.

Similar pretexto intentó esbozar de León cuando se le interrogó sobre gastos de hospedaje financiados con la tarjeta corporativa en circunstancias en que el ex Vicepresidente Sendic realizaba giras políticas en Tacuarembó y en Buenos Aires. Casualmente, de León estuvo en esos lugares en las mismas fechas... Ante el Juzgado aseguró que se trató de coincidencias.

Hasta hace poco, la crónica roja solía mencionar como “hábil declarante” a los delincuentes que en los juzgados nunca reconocen sus fechorías. El senador de León ha llegado a esos extremos...



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