Flores negras. Poesía y anarquismos en el Uruguay del Novecientos



Por LA LIBRERIA

Ed. Astromulo, 510 páginas, año 2020. Por Daniel Vidal

Gracias al extraordinario trabajo del autor, en este libro podemos encontrar un estudio serio del desarrollo de la poesía anarquista y además un tesoro escondido, más de 350 poemas de 200 autores uruguayos y extranjeros publicados en la prensa periódica anarquista y anarquizante de Montevideo, Salto y Rocha entre 1900 y 1920.

Estos poemas ilustran la irreductible multiplicidad del anarquismo. Acorde con la dialéctica Proudhoniana, conviven en esta poesía opuestos necesarios.

La supuesta "antagonía" entre la estética literaria y la finalidad ideológica, no es propia del Novecientos sino anterior, podemos referir como antecedente el soneto "Ad un usuario" de D. M., publicado en el periódico La lucha obrera en 1884, escrito por un obrero fideero.

Las extensiones que abarcan tanto los usos de ideología y cultura como los procesos que les originan, entonces podemos visualizar o al menos intuir otros distanciamientos y el consecuente dilema que encubre la superficial dicotomía patente entre la vindicación ideológica y la poesía.

En un primer momento, el conflicto y su trascendencia impactan; más al ver lo ocurrido con la poesía en las decenas de periódicos de esos años vemos una realidad francamente opuesta. La publicación de poesía fue la constante y, si sumamos la narrativa y los diálogos breves, encontramos una mayoría abrumadora de periódicos con las puertas abiertas a la literatura.

Es así, que tocamos otro punto muy importante, la censura. Uno de los problemas nodales de la relación entre el anarquismo y el arte. En ese cruce se instala la paradoja entre la defensa acérrima de la libertad y el resguardo de elementos que diseñan una identidad. Es decir, la libertad del artista produce significantes plurales no siempre en diálogo con la identidad tal como la comprenden los colectivos con los cuales pretende interactuar.

Dado el énfasis cultural del anarquismo local y su plena convicción en considerar la palabra un instrumento hábil para la propagación de las ideas, podría esperarse un flujo armónico de la poesía en las publicaciones anarquistas. Pero la realidad se ubica lejos de esta concertación y expone conflictos que sobreviven hasta hoy.

El anarquismo demostró fascinación por la poesía, pero nunca renunció a verla en conflicto con la retórica de la propaganda; aplaudía la integración de poetas insignes de sus filas pero cuestionó su liderazgo; su literatura tuvo una ínfima participación de la mujer, los periódicos dieron cabida al poeta amateur pero destacaron las voces ya consagradas (Ghiraldo, Falco, Stechetti, Gri entre otros).

La mayoría de los poetas anarquistas revelaron afinidad por el léxico simple y la expresión directa pero los mismos periódicos donde publicaron sus poemas desterraron de sus páginas el criollismo y la gauchesca. Los periódicos anarquistas postularon la libertad espiritual pero cuando reflexionaron sobre el uso del lenguaje, la retórica y la sintaxis establecieron condiciones a sus colaboradores para dejar fuera el lenguaje obsceno y se ubicaron así en la peligrosa función de la administración de los discursos.

Este es el contexto de producción en el que se inserta la poesía anarquista en Uruguay.

Por César Quintana