El portazo del general

El 5 de febrero de 1996, frente a la vieja Estación Gral. Artigas de AFE, el Frente Amplio celebraba su 25º aniversario. Pero la fiesta se aguó: el histórico líder de la coalición, el general Líber Seregni, en calculado movimiento, aprovechó los festejos para presentar su “renuncia indeclinable” a la presidencia del Frente Amplio. En aquel simbólico acto moría el Frente Amplio fundacional y emergía el nuevo Frente Amplio, el de Tabaré Vázquez y del MPP.

“[...] Y esto lleva, in-de-fec-ti-ble-men-te, a que yo no pueda permanecer un momento más en la presidencia del Frente. […] Compañeros: como no puede ser de otra manera, presento y proceso ante las autoridades del Frente, ésta, mi renuncia de carácter indeclinable”.

Esas palabras del veterano artillero operaron como un cimbronazo. No así para los principales dirigentes de la coalición, que ya habían sido advertidos poco antes acerca de esta movida por el círculo de colaboradores más cercanos de Seregni. El Dr. Tabaré Vázquez no estaba presente: se había ido con su esposa, su cuñada y el marido de ésta al balneario Punta Gorda, en Colonia, allí donde termina el Río Uruguay y comienza el Río de la Plata y a donde no llegaba ningún medio uruguayo. Se dice que Vázquez, ya informado acerca de lo que iba ocurrir la noche del 5 de febrero, le preguntó a Seregni si a su juicio debería concurrir al acto o podía irse de veraneo con su familia. El general —probablemente indignado por la insólita pregunta— le respondió con marcial aspereza: “Usted sabe lo que tiene que hacer”. Y Vázquez marchó para Colonia...

¿Pero qué era el “esto” referido por Seregni que lo llevaba a tan drástica decisión?

Como suele ocurrir en este tipo de hechos políticos, el “esto” refería a una causa inmediata, el detonante, pero también había causas remotas, que explican tanto la causa inmediata como la posterior renuncia de Seregni.

El detonante fue la desautorización implícita a Seregni en el proceso de negociación por la reforma constitucional.

A fines de 1995, Seregni concurrió a una reunión de la comisión multipartidaria que negociaba la reforma constitucional y presentó un documento de ocho puntos, oportunamente definido por el Plenario Nacional del Frente Amplio, en relación al tema. Seguidamente, pidió a los demás partidos políticos que respondieran el planteo frentista a la brevedad a efectos de poder seguir avanzando. “Esta es nuestra posición, muy precisa, muy concisa: queremos saber cuál es la posición que —con respecto a la reforma constitucional— tienen los otros partidos políticos”, señaló en la ocasión.

Así, en los últimos días de diciembre, la delegación del Partido Colorado se reunió dos veces con Seregni para ir adelantando una respuesta a los ocho puntos del Frente, la cual se concretó poco después en una reunión convocada por el entonces Presidente Sanguinetti y concurrieron las cabezas de todos los partidos, ocasión en la cual se le entregó a Seregni un anteproyecto articulado, el cual recogía prácticamente la totalidad de las exigencias planteadas por el documento del Frente Amplio.

Ante ello, el general Seregni dio su palabra de que el daría respuesta a ese anteproyecto antes del 15 de febrero. Los otros partidos, a su vez, se comprometieron a no hacer ningún movimiento hasta recibir la respuesta del Frente Amplio.

Seregni planteó a la Mesa Política de la coalición la realización de un Plenario Nacional antes del 15 de febrero a efectos de dar respuesta al anteproyecto. Pero la Mesa Política no accedió, reflejando el espeso clima hostil a Seregni que se venía cocinando en el Frente Amplio desde hacía ya mucho tiempo.

“[…] no creo que hubiera intencionalidad alguna. Pero este acto menoscabó, la autoridad, la credibilidad y la confianza que el compañero Seregni como Presidente del Frente Amplio podía tener hacia adentro o hacia afuera del Frente Amplio. […] Ante esta situación, ¿cómo podría yo negociar o acordar con el gobierno de la República o con los otros partidos, con ese menoscabo de la credibilidad y la confianza a que me sometían las circunstancias ? No estaba, no estoy en condiciones de negociar con el gobierno de la República y con los otros partidos políticos desde la posición de una fuerza, de un apoyo, de un sostén y de un reconocimiento de mi fuerza política. Y esto no le sirve y no le conviene al Frente Amplio”, explicó a la muchedumbre el general.

Como ya se señaló, el clima dentro del Frente Amplio hacía tiempo que era crecientemente hostil a la figura del general Seregni. Por un lado, la relación entre el viejo líder y el líder emergente, Tabaré Vázquez, se deterioró rápidamente. Por otro y por distintos motivos, los choques políticos con los tupamaros, los comunistas, el sector “garganista” del PS y grupos más radicales como el 26 de Marzo, se hicieron cada vez más frecuentes y públicos.

Luego de su alejamiento de la presidencia del Frente Amplio —que algunos erróneamente juzgaron como una mera movida para retornar con más fuerza— el general Seregni profundizó su distanciamiento con respecto a la dirigencia oficial del Frente Amplio, manteniendo solamente su vínculo cercano con el Cr. Danilo Astori y unos pocos fieles. Entre éstos, un entonces joven y desconocido economista, ex comunista devenido “liberal” (para los estándares frentistas): Mario Bergara.

Esa ajenidad de Seregni respecto del Frente Amplio oficial puede resumirse en el título y “copete” de una nota de “Brecha” de agosto de 2003: “Mejor no hablar de ciertas cosas. Los dirigentes del Frente Amplio creen que ya es tiempo de que su ex presidente se abstenga de decir lo que piensa”.

Un Frente Amplio terminó de morir aquel 5 de febrero de 1996 y uno nuevo, de un pragmatismo caracterizado por la crudeza, terminó de instalarse en el escenario político nacional.



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