El gobierno enfrenta un contrincante no previsto: el campo

Por Tomás Laguna

Ni el poder de las principales cámaras empresariales, ni las observaciones recibidas desde la OIT lograron doblar el brazo al gobierno como lo está logrando hoy el campo.

Este martes pasado, luego de una larga reunión entre dirigentes de la cúpula sindical del PIT CNT y directivos de las 5 principales gremiales rurales del país, todas ellas con representación en el grupo 22 del Consejo de Salarios (Ganadería, Agricultura y actividades conexas), estas últimas confirmaron su intención de no volver a integrar este instituto previsto para las negociaciones salariales. Al respecto ya nos referimos en la nota pasada. Solo que esta vez está documentado mediante un comunicado los argumentos esgrimidos por los rurales, ninguno de los cuales pudieron ser refutados por la cúpula sindical, a pesar del esfuerzo de estos últimos para que se reconsidera la medida. En la reunión referida, los sindicalistas demostraron un absoluto desconocimiento de la realidad del agro, como urbanos que son todos, habiendo sido instruidos al respecto por dramáticos informes de los dirigentes gremiales de la producción lechera y arrocera. Lo bueno de esta instancia, y no es menor el detalle, fue que el diálogo quedó establecido con agenda. El próximo encuentro será en la sede del PIT CNT este mismo mes.

Para el gobierno la nueva negativa de las gremiales rurales ha sido un revés difícil de digerir. Es que se toparon con el horcón del medio a la hora de mantener la institucionalidad de los consejos de salarios, celosamente cuidada por el Poder Ejecutivo. Desde que se aprobó la ley de negociación colectiva en setiembre de 2009 el gobierno no había enfrentado una actitud más firme que la asumida por los rurales. Ni siquiera cuando la Cámara de Comercio y la de Industria presentaron una denuncia, con posterior fallo a su favor en la OIT. Decían estas cámaras que el gobierno uruguayo asumido en  marzo de 2005 había encarado una profunda reforma del derecho del trabajo con total prescindencia del sector empresarial, con absoluto desconocimiento de sus aportes, nulo reconocimiento del derecho de los empleadores en un marco de ausencia de verdadero diálogo social y consulta tripartita efectiva. En parte de la extensa demanda, agregaban que el gobierno se ha caracterizado por una convocatoria ligera e ineficaz para la conformación de algunos ámbitos de carácter, tripartito, los que se han integrado por el sector empleador con la esperanza siempre frustrada de que se recogieran y respetaran sus aportes. Lejos de ello, denunciaban que la incidencia del sector empresarial en la formación de las normas había sido nula. Enfatizaban que estos ámbitos o comisiones no recogen de forma alguna las aspiraciones del sector, ni los derechos de los empleadores estableciendo inequidades, arbitrariedades y en consecuencia peligrosos desequilibrios para el sistema. Por cierto la demanda es muy extensa y refiere expresamente a los excesos justificados bajo el supuesto derecho de huelga, todo lo que excede a esta nota.

A pesar de que la OIT dio lugar a la denuncia y realizó en el 2010 una observación al gobierno uruguayo, a pesar que dos de las principales cámaras empresariales de nuestro país patrocinaban esta denuncia y por lo tanto estaban en condiciones de exigir al gobierno que respondiera en consecuencia, a pesar de los pesares el gobierno se ha hecho el distraído, ha ignorado la reprimenda recibida desde un organismo con jurisdicción internacional desconociendo acuerdos internacionales y las convenciones y normas que de los mismos surgen. Como siempre, amparados en ese relativismo fútil en el que actúan en función de sus intereses de clase y la ideología que los sustenta. Pero tanta necedad y soberbia topó con el horcón del medio...

Las gremiales rurales representan a más de 50 mil productores, la amplia mayoría de ellos familiares, no necesariamente empresarios como pretenden etiquetarlos desde la izquierda, procurando denigrarlos en esa prédica clasista dónde el empresario es por definición un explotador desalmado. No en vano la referencia del periodismo oficialista es a las “gremiales empresariales rurales”. Ni aun así, ni apelando a la sutil descalificación aprovechándose de esa torpe sensibilidad anti empresario de los resentidos de siempre, ni aun así van a poder quebrar a la gente del campo. Es que el campo está constituido por una enorme comunidad de voluntades distribuidas a lo largo y ancho de nuestra extensa ruralidad, forjada en un sentimiento de rechazo a la soberbia urbana, en la rebeldía moldeada por la incomprensión que desde la cómoda ciudad se tiene del esfuerzo y renunciamientos en el trabajo a cielo abierto, sin concesiones estacionales ni festivas. Estos conciudadanos son los que dan respaldo a las 5 gremiales que hoy cuestionan al superior gobierno.

Lo que no pudo lograr la OIT, las cámaras empresariales ni la representación legislativa de la oposición, seguramente lo logre el campo y sus distintas gremiales unidas ante la adversidad.



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