Por Francisco Berchesi
Los últimos meses demostraron que una vuelta a la normalidad fue y es posible, habiendo transitado la "anormalidad anterior" de la mejor forma.
Al inicio de esta pandemia, que fue mundial, sobraban los gritos opositores de siempre, clamando sus dogmas a cuatro vientos.
El Sindicato Médico del Uruguay, otrora Asociación seria y respetable, se alineó a las predicas frenteamplistas envestidas en su ex Presidente, Tabaré Vázquez. Quien pedía el default tras la crisis del 2002, en esta nueva batalla pedía la cuarentena obligatoria. El rendirse ante la adversidad no puede ser inyectado en los uruguayos como pretendió él y los suyos. Nosotros luchamos desde antes de ser "nosotros", por un espíritu común que nos une hasta hoy en día a pesar de diferencias que le son inferiores a toda adversidad común.
El Gobierno Nacional, de Coalición, alzó sus banderas de libertad y salió a la cancha a representar y defender a los suyos, que son más de 3 millones. Con la ética del deber, continuaron su prédica y ejemplo a pesar de todo.
A pesar del panorama internacional que se nos venía como un tsunami desde el viejo continente, a pesar de la oposición que nunca supo entender desde su nacimiento, que existen batallas por las que hay que unirse hombro con hombro y apuntar hacia adelante, no hacia atrás dejándole piedras al otro.
Además de los malgastados caceroleos contra un gobierno que siempre quiso el bien de los suyos en todo sentido. De las marchas organizadas con pico y pala por aquellos que querían a toda costa instaurar la famosa grieta. Interpelaciones a Ministros en plena trinchera, realizadas por incapaces que no cumplieron sus tareas en un mar calmo.
Se apoyaron a los sectores más vulnerables, se flexibilizó el seguro de desempleo, se recortaron salarios del sector público, se creó el Fondo Coronavirus, se incrementaron las camas de CTI en todo el territorio nacional, junto a varios etcéteras, sin frenar la economía ni encerrar a la gente, como tanto se sufrió en todo el mundo. Libertad y cuidados, para no terminar afectando muchísimo más con encierros y dogmas.
El republicano tiene esa fina capacidad de mirar el porvenir, de continuar siempre "a pesar de", sabiendo que hay algo más allá. Viene por tradición, convicción y sobre todo por elección del pueblo, que tuvo la dicha de colocar a sus mejores soldados para la más difícil, así como en el 2002.
El pueblo es sabio, creo yo. Hoy con el diario del lunes, o el Correo de los Viernes, podemos verlo.