Cumbre con varios probables temas de tensión

Por Alvaro Valverde Urrutia

La Cumbre del Mercosur en videoconferencia, entre el 29 de junio y 2 de julio, se desarrollará en un contexto de tensión.

La discusión sobre la rebaja del Arancel Externo Común con Argentina alejada de las posturas de los otros tres socios; aún sin la solución a los problemas entre Argentina y Brasil que generan roces políticos y diplomáticos; Brasil con su permanente complicada situación institucional y económica sumado a la crisis del Covid-19 y, por otro Uruguay que asumirá la presidencia pro témpore buscando firmar el acuerdo con la UE y avanzar en las negociaciones externas en curso, en particular, con Corea del Sur, son todos elementos que enrarecen la agenda.

La premisa fundamental de Uruguay en el ejercicio de la Presidencia Pro Témpore será culminar lo antes posible con la firma del acuerdo con la UE; así como el acuerdo con la EFTA y avanzar aceleradamente en la firma de acuerdos con terceros países respecto a las negociaciones en curso, en particular, con Corea del Sur.

Este objetivo de sellar el acuerdo con la UE, parece coincidir con la prioridad de la presidencia alemana de la UE para el segundo semestre del presente año.

También, el gobierno uruguayo quiere otorgarle al Mercosur una dinámica y velocidad que le permita al país acceder a nuevos mercados para nuestros bienes y servicios; así como captar inversores para instalarse en Uruguay.

Un aspecto importante para suscribir el acuerdo con la UE antes de fin de año, lo constituye la presencia del representante de la UE de Política Exterior, Josep Borrell. La presencia de Borrell está ligada a dicha suscripción y la UE insistirá en avanzar en los aspectos que faltan concluir de la revisión legal del texto y las traducciones; así como los procesos ratificatorios.

Respecto a la postura del gobierno del presidente Fernández sobre el acuerdo con la UE que fue crítica desde un primer momento, lo cual generó reparos en el Mercosur y la UE, pero parece que la postura ha cambiado. Luego de retirarse de la mesa de negociaciones del Mercosur el pasado 24 de abril, retrocedieron y volvieron a la mesa, haciendo hincapié en que mantendrían los compromisos asumidos con la UE y EFTA.

El canciller Solá reconoció su cambio de opinión sobre el acuerdo en los últimos meses aceptando que lo comercial estaba cerrado y solo falta la firma. Y expresó: "Tenemos críticas al acuerdo, pero hay un elemento que nos hace dudar en nuestra propia posición: que si los demás cambian por qué la Argentina no puede cambiar y aumentar su competitividad... "La Argentina va a tener que dar un paso hacia adelante... No pensaba así hace un año, tal vez porque no era canciller".

Otro paso importante para acelerar el acuerdo es la reciente culminación de las negociaciones de los otros dos pilares: el político y de cooperación. El otro pilar es el comercial.

Estos dos capítulos a diferencia del comercial si requieren ser ratificados por todos los Estados Partes de la UE, mientras el comercial para su entrada en vigor solo necesita la ratificación del parlamento europeo; así como la ratificación de los miembros del Mercosur, aunque no necesariamente de todos, alcanza con que uno solo lo ratifique y el acuerdo quedara vigente entre ese país miembro del Mercosur y los 27 miembros de la UE.

Un tema de probable tensión será la reducción del Arancel Externo Común (AEC), que tiene enfrentados a los gobiernos de Brasil, Uruguay y Paraguay con Argentina. Si bien, las posturas se han ido acercando, ya que las confederaciones industriales argentinas y brasileñas han ejercido cierta resistencia a dicha baja más de lado brasileño hacia el presidente Bolsonaro, que ahora ya no propone una reducción arancelaria para casi todos los sectores, solo para algunas áreas, es decir, por sectores como pretende Argentina.

La propuesta inicial era reducirlo a la mitad un 6%, pero actualmente se estaría planteando un poco más elevado y se considera que la rebaja debe realizarse en forma gradual. La propuesta de Brasil, Paraguay y Uruguay tiene ahora una postura más moderada.

No obstante, existe consenso entre los tres socios que el AEC es elevado y, por consiguiente, resta competitividad a sus economías. Argentina mantiene su postura de protección elevado a la industria y analizar sector por sector, con lo cual da largas al tema.

Así se presenta Bolsonaro a esta Cumbre. En la actualidad, el presidente brasileño no muestra hacia el mundo una imagen propicia, ya que es discutido su manejo sobre la pandemia del Covid-19, una dilatada crisis económica que hizo que la economía cayera un 15% en el pasado mes de abril, agravada por la situación política-institucional; así como los impactos de la situación ambiental.

Al mismo tiempo, Argentina mantiene roces políticos y diplomáticos con el gobierno de Bolsonaro que aún han podido ser solucionados, pero no está en condiciones de romper el diálogo con el gobierno brasileño, su primer socio comercial.

Así lo indica lo expresado por el canciller Solá, sosteniendo que, si bien el comercio bilateral con Brasil se deterioró mucho en los últimos años, es muy importante cuando se pretendan superar los efectos recesivos macroeconómicos de la post pandemia. También, el presidente Fernández ha manifestado su interés particular en la relación con los países del Mercosur para el post Covid-19.

Pero Bolsonaro pretende restringir el vínculo comercial con Argentina. Por ello, Brasil pretende incorporar una cuota adicional de 450.000 toneladas de trigo de fuera del Mercosur, sin el AEC de 10%. Bolsonaro pretende sembrar trigo en el norte de Brasil y no depender de Argentina. Pero, los argentinos son dependientes de la venta del trigo a ese país. De concretarse esta decisión serían un total de 1,2 millones de toneladas de trigo que entrarían de proveedores extra Mercosur, sumando las 750.000 toneladas que ya había autorizado hace dos años.

Por último, es probable que durante el debate entre los presidentes surja el tema de la flexibilización comercial y, por ende, analizar la conveniencia y necesidad de modificar la Decisión 32/00 para quitar el brete jurídico exclusivo que las negociaciones comerciales con terceros países o grupos de países se deben celebrar en conjunto -que no tiene validez jurídica - y permitir, también, el desarrollo de negociaciones y acuerdos individuales o bilaterales con terceros países.

Este tema de la Decisión 32/00 es un duro reto que quedó previsto para ser considerado en esta Cumbre desde la última celebrada en Brasil.




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