Cuando los que no son Santos, lucran con sus Señas

Por Consuelo Pérez

El programa Santo y Seña, de Monte Carlo TV, trató en su primera presentación del año, el problema del abuso infantil, manteniendo el formato crudo y sensacionalista que lo caracteriza.

No dejamos de reconocer que la modalidad empleada por Ignacio Álvarez atrae televidentes, pero el producto que se emite, es en ocasiones al menos deleznable para mucha gente, y así se ha manifestado en muchos ámbitos.

En efecto, un artículo reproducido en “La Diaria”, y enviado por el Colectivo Catalejo, suscripto por Leonel Rivero y Julia Irisity, ya advertía contundentemente de lo que sería el programa mencionado, que había sido promovido con imágenes y “carnadas” acordes al formato habitualmente utilizado.

“El Colectivo Catalejo trabaja la temática de juventud y derechos desde lo audiovisual, poniendo en escena relatos e imágenes que no suelen tener espacio en los canales hegemónicos de difusión, y que hablan de nuestra diversidad en un sentido amplio. El Colectivo está abocado al empoderamiento de las personas y las minorías en pos de generar su visibilidad positiva y colaborar en afirmar sus procesos de identidad social”, reza la descripción de cometidos del mismo, el que se ha manifestado con meridiana claridad con relación a la operativa inescrupulosa, sensacionalista y sin aportes para brindar soluciones que el programa habitualmente utiliza, y en particular en el asunto mencionado.

En el programa se muestran a familiares, menores e incluso acusados, con la cara “borrosa” pero quizá fácilmente identificables, pues se veía involucrado un Centro CAIF, que aparece en la filmación.

El televidente pudo observar denuncias y llantos de gente bien intencionada que fue convencida para aparecer al aire, pudo ver como un menor pasaba su lengua por un control remoto, recreando “a pedido” lo que supuestamente hacía con la “parte peluda”, de su abusador, y pudo escuchar abominables descripciones dignas de un video pornográfico.

Pudo también ver al Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Chediak, expresando: “En mi fuero íntimo, desearía matar a la persona que abusara de mi nieta”, en un mensaje que nos deja el mensaje de que la Justicia no sirve, al menos en estos casos.

“Esta práctica habitual de Álvarez y su producción, encarnación de la mezquindad y falta de ética de cierto periodismo, se caracteriza por mostrar hechos dolorosos con crudeza, con una seudopretensión de “objetividad”, colocándose, incluso, como estandarte de un periodismo responsable que pone sobre la mesa los temas importantes, lo que la gente quiere o necesita saber, sin importar la forma en que se muestran. En realidad, esta operación, lejos de ser negligente con las formas, lo que hace es, claramente, manipularlas, beneficiándose del rating que se obtiene de la crudeza y la brutalidad en un mundo y una televisión que desbordan de ellas”, dice en su declaración el Colectivo Catalejo en el comunicado mencionado, del cual recomendamos su lectura.

Ya hubo antecedentes con el tema de los menores, y recordemos que al amparo de lo que establece la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA, más conocida como ley de medios) el Directorio del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) decidió enviar a la Justicia la información sobre el programa Santo y Seña emitido el pasado 30 de setiembre donde se trató el caso de dos niñas abusadas sexualmente en base al testimonio de las propias menores implicadas.

El INAU entiende que se debe evaluar una posible violación a lo que disponen los artículos 31 y 32 de la ley de SCA, que establecen la privacidad de los niños y adolescentes y el respeto al horario de protección al menor.

Lejos de brindar elementos útiles para recomponer una sociedad fracturada, sensible y muchas veces avasallada como la que tenemos, este tipo de actitudes empeoran las situaciones, fomentando el odio y la desesperanza.

Independientemente de las acciones legales que se puedan implementar contra la irresponsabilidad y omisión, de los premios que este tipo de programas puedan obtener, y en base a la repulsión que nos produce la doble manipulación de situaciones, primero por los execrables sujetos presuntos culpables, y después a manos de Santo y Seña, es que nos sumamos a la exhortación de Colectivo Catalejo con relación al programa, que reza:

“Es nuestra responsabilidad, entonces, no verlo, y exhortar a no hacerlo, hacer boicot a quienes lo promueven, y expresar con claridad que no apoyaremos programas con estos enfoques antiéticos”.



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