Cuando el sistema penal no protege a los inocentes

Dos últimos y trágicos acontecimientos policiales se pudieron haber evitado si la protección que debe ofrecer el Estado hubiera funcionado. Con las víctimas de violencia doméstica ha ocurrido lo mismo. No valen las disputas entre el Ministerio de Interior y la Justicia, sino que el sistema funcione.

Una testigo de un crimen fue asesinada mientras tomaba mate en la puerta de su casa y estaba acompañada por amigos y familiares, entre ellos un niño de seis años. El asesino gritó antes de disparar: ¡“Esto es por alcahueta”! La joven mujer debió tener custodia policial –  http://seguridaduruguay.info/bonomi-dijo-mujer-asesinada-no-tenia-custodia-se-mudo-no-aviso/ - pero según el Ministro Eduardo Bonomi, siempre predispuesto a echarle las culpas a las víctimas y a no reconocer nunca un error de procedimiento o una omisión cometida por sus funcionarios dependientes, introdujo rápidamente la versión de que la testigo cambió de domicilio y no hizo los avisos previos correspondientes. El juez del caso, el Dr. Miguez, aseguró que en ninguna instancia él levantó la custodia, por lo que la responsabilidad de mantenerla es del Ministerio.

La persona asesinada tenía a su vez antecedentes penales, información que surge a la luz como para aminorar el impacto de la terrible noticia, pero eso no disminuye en grado alguno la responsabilidad policial. Los asesinatos son siempre asesinatos, aunque Bonomi insista en llamarlos ajustes de cuentas. Es la cuarta mujer que perdió la vida en forma trágica en una semana.

A su vez, se supo también que un funcionario policial que le disparó a sus dos hijas tenía orden de detención, la que no se concretó por pocas horas de diferencia. Otra vez se produce un mal entendido entre la justicia y la policía, como había ocurrido hace pocas semanas cuando un funcionario policial mató a su mujer delante de los hijos. Las crónicas registran nuevamente las dos versiones, la que da el Ministerio y la de la justicia, pero en este caso el resultado que importa son las dos hijitas inocentes heridas, que por suerte se van recuperando en el Hospital Policial, aunque por la gravedad de las lesiones pudieron haber muerto.

El hecho es que la detención iba a producirse luego de que su ex mujer radicara la segunda denuncia por violencia. No queda claro que hizo la Justicia o la Policía entre la primera y la segunda denuncia, cabiendo siempre la interpretación de que no se hizo todo lo necesario, ya que el agresor –que dejó cartas explicativas, por lo que su resolución homicida estaba clara y siendo notoria, debió evitarse– logró cometer sus atentados.

Algo anda muy mal en el Ministerio de Interior y en la Justicia y es imprescindible que las autoridades dejen de acusarse mutuamente para asumir la responsabilidad de hacer funcionar a pleno un sistema de protección eficaz, serio y responsable.



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