Crece la oposición en Chile

El expresidente Sebastián Piñera obtendría el 26% de los votos en la elección de noviembre, según los más recientes sondeos

Aunque las elecciones del próximo 19 de noviembre se han vuelto en Chile cada vez más impredecibles por el alto porcentaje de abstención, que en las últimas municipales de octubre llegó al 65%, la carrera presidencial tiene un competidor con ventaja: el expresidente de derecha Sebastián Piñera, según un análisis internacional de prensa.

Aunque en los últimos meses ha debido enfrentar dos querellas —presentadas por un diputado comunista— por el supuesto uso de información privilegiada y negociación incompatible mientras era jefe de Estado, el empresario encabeza las encuestas: obtendría el 26% de los votos, según el último sondeo de Cadem.

Al electorado de Piñera parece no importarle el polémico cruce de política y negocios. Su suerte en las elecciones depende más de las decisiones de los fiscales que de su desempeño político. Para hacer frente a las tramas judiciales, el empresario ha anunciado que, de ganar, irá más allá de la ley para separar sus funciones de sus negocios. Con una campaña que arrancó en marzo cuando anunció una previsible candidatura, el expresidente tiene a su favor una coalición que se muestra ordenada como pocas veces en su historia.

El bloque Chile Vamos, que reúne a cuatro partidos, actúa con disciplina y lealtad ante Piñera, confiando en que de su mano podría volver a La Moneda y triunfar frente al más probable candidato de centroizquierda, el senador independiente Alejandro Guillier (con el 15% de los votos, según el sondeo de Cadem).

En una muestra de la poca renovación política que existe, de ganar Piñera transcurrirían 16 años de Gobierno de solo dos personas: Bachelet (2006-2010), Piñera (2010-2014), Bachelet (2014-2018) y Piñera (2018-2022). Y las opciones que el empresario tiene de ganar son tan altas, no tanto por su desempeño en las encuestas como por la falta de equivocaciones de él y su bloque, que incluso en el oficialismo intuyen su triunfo.

Por ejemplo, cuando el expresidente socialista Ricardo Lagos abandonó su candidatura presidencial hace una semana, habló de una ola de restauración mercantilista y conservadora que puede durar muchos años. Porque ante la crisis de la centroizquierda, finamente se sospecha que un nuevo Gobierno de Piñera podría ser seguido por una o varias administraciones derechistas. Sería la primera vez que gobernaría un ciclo: desde la llegada de la democracia en 1990, la derecha solo ha gobernado por un periodo, el de Piñera.

Esta campaña presidencial se ha caracterizado por la gran cantidad de candidatos, que llegan a una docena. Ninguno de los postulantes, sin embargo, alcanza como antaño un alto porcentaje: en Chile pasó la época en que los favoritos sobrepasaban el 50%. Por lo tanto, aunque probablemente Piñera ganaría las elecciones si estas se celebraran ahora, a siete meses de los comicios existe bastante espacio para que el tablero político se transforme. El centroizquierda apela justamente a lograr revertir su situación de desventaja, pese a que ha llevado adelante un complejo proceso de elección de candidato que ha dejado a varios caídos en el camino (como José Miguel Insulza, ex secretario general de la OEA).

Después de que el Partido Socialista chileno le diera la espalda a Lagos, que desistió de una postulación que nunca alcanzó el apoyo ciudadano y de los partidos del oficialismo, el candidato de la Nueva Mayoría sería el senador Guillier, periodista de profesión y la figura de mayor credibilidad en la televisión chilena en los 90 y 2000.

Aunque la Democracia Cristiana levantó a una candidata, la senadora Carolina Goic, Guillier ya cuenta con el respaldo de dos de las formaciones de la coalición: el Partido Radical y el Socialista. En las próximas semanas se le plegaría, además, el Partido Comunista, porque el parlamentario se ha instalado como el favorito de las fuerzas más izquierdistas de la coalición gobernante.

Después de la renuncia de Lagos resulta improbable que el centroizquierda finalmente escoja a su candidato a través de las primarias legales abiertas y ciudadanas que se deberían realizar el 2 de julio próximo, por lo que Guillier sería elegido por los partidos de la Nueva Mayoría.

Una de las grandes dudas que se mantiene abierta, sobre todo tras la caída del expresidente, es si la Democracia Cristiana se decidirá finalmente a tomar un camino propio y, en vez de participar en la elección de un candidato único del conglomerado, llegará a la primera vuelta presidencial del próximo 19 de noviembre. Si llegara a tomar esta opción, se sospecha que podría ser el fin del entendimiento entre el centro y la izquierda que en Chile permitió la caída de Augusto Pinochet y los 20 años del Gobierno de la Concertación (1990-2010).

Las presidenciales de 2017 están cruzadas, a su vez, por el nacimiento de una nueva fuerza progresista a la izquierda de la oficialista Nueva Mayoría. Con la mirada puesta en Uruguay, hace dos meses en Chile se anunció el nacimiento del Frente Amplio, una coalición formada inicialmente por 11 partidos, movimientos y organizaciones sociales.

Integrado por los diputados Gabriel Boric (Movimiento Autonomista) y Giorgio Jackson (Revolución Democrática), ambos exlíderes del movimiento estudiantil de 2011 y valorados por la ciudadanía, el proyecto político defiende la modificación del modelo instaurado en el régimen de Pinochet, tiene una mirada negativa de la transición y, entre otros asuntos, cree que el actual Gobierno renunció a la agenda reformista con la que llegó al poder en 2014.

“Nuestro país se encuentra frente al agotamiento del proceso de más de 26 años en el que se ha impedido la expresión de la soberanía popular en las instituciones y en la toma de decisiones públicas, lo que se ha traducido en el predominio del gran empresariado en contra de los intereses de la mayoría social”, se señala en la convocatoria pública del pasado 21 de febrero.

Su más probable candidata presidencial es la periodista Beatriz Sánchez, que renunció a las comunicaciones para emprender el camino a La Moneda. En pocas semanas ha logrado un 6% de apoyo en los sondeos, lo que la instala como la tercera favorita para ganar las elecciones.



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