Brasil y el cambio climático en la mira

Por Alvaro Valverde Urrutia

El acuerdo Mercosur–Unión Europea además de lo estrictamente comercial, el texto establece el compromiso del Mercosur, en especial, de Brasil, sobre el Acuerdo de París relativo al Cambio Climático. El acuerdo contiene un capítulo específico sobre desarrollo sostenible que “tiene provisiones para que las partes respeten sus compromisos con el acuerdo de París” contra el cambio climático.

Para la UE este tema era una condición indispensable, previa a acordar el texto y lo tomó como un logro su inclusión, ya que los europeos manejan la preocupación que Brasil pudiera abandonar los acuerdos de París contra las implicaciones e impactos climáticos.

Pero, el presidente brasileño, Bolsonaro ha manifestado en la reciente Cumbre del G20 en Japón, que será imposible que Brasil alcance el objetivo de reducir un 43% las emisiones de gases efecto invernadero para 2030, con respecto a las de 2005.

En ese marco, Bolsonaro canceló a último momento una reunión con el canciller francés, Le Drian, de visita en Brasil, aduciendo problemas de agenda, aunque a la media hora difundió imágenes por las redes cortándose el pelo, sin medir las consecuencias que esta decisión pueda tener sobre el futuro del acuerdo.

Cabe señalar que Francia junto a Alemania son dos de los países de la UE claves en la decisión final de aprobación del acuerdo con el Mercosur.

Ante ello, el canciller francés ironizó diciendo "Todo el mundo conoce las restricciones propias de las agendas de los jefes de Estado. Al parecer, hubo una emergencia capilar. Es una preocupación extraña para mí", en referencia sarcástica a su calvicie.

El motivo de la cancelación de Bolsonaro obedeció a que estaba desconforme con la decisión del canciller francés de reunirse con representantes de ONGs ambientalistas brasileñas, en su mayoría críticas a la gestión presidencial.

Esto se suma a las disputas por los datos sobre la desforestación. Por consiguiente, Bolsonaro envió la señal política de estar molesto con el gobierno francés.

El desplante de Bolsonaro generó un roce diplomático, debido a que al presidente brasileño le molestó la reunión del canciller con ambientalistas. Mientras, Le Drian consideró su visita a Brasil como positiva. Sostuvo que mantuvo reuniones con el canciller brasileño, con ONGs, con la sociedad civil económica. Y se reunió con gobernadores de varios estados.

El canciller francés manifestó que a “Francia le interesa conversar con Brasil, con todos los brasileños”. Pero, la situación motivó la fricción entre diplomáticos de ambos países, ya que a Bolsonaro no le pareció bien que viniera a tratar temas con la ONGs a quienes critica.

Mientras el gobierno de Macron advierte al mandatario brasileño el interés en proteger la Amazonia para proseguir con el trámite de tener un texto legal de acuerdo comercial entre el Mercosur y la UE, que posteriormente deberá ser ratificado.

Bolsonaro siguiendo la línea del presidente Trump se presenta como escéptico del calentamiento climático; así como esa postura afecta la relación con Macron, ya que el mandatario francés no tendría una buena relación con el mandatario norteamericano.

Pero, para cerrar las negociaciones entre el Mercosur y la UE, Bolsonaro tuvo que ir a contramarcha de la posición de Trump y comprometerse con el Acuerdo de Paris, de lo contrario no se acordaba el texto en Bruselas.

Es interesante destacar aquí, que el acuerdo aún no ha sido firmado y ha quedado “supeditado” al compromiso de Brasil cumpla con las normas ambientales y compromisos climáticos. La protección de la Amazonia es un tema clave, para concretar el acuerdo.

En suma, el cumplimiento de los compromisos ambientales y el Acuerdo de Paris son la llave del acuerdo entre el Mercosur y la UE.

Altas fuentes europeas han manifestado que varios países de la UE no ratificarían el acuerdo comercial final en caso que el presidente Bolsonaro abandonara los compromisos sobre los compromisos climáticos.

En los últimos días se ha intensificado la preocupación europea en este tema sobre informaciones que señalan un aumento sobre la desforestación de la Amazonas brasileña (los datos del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) de Brasil apuntan que este hecho había crecido un 88 % en junio con relación al mes anterior.

La Comisión Europea ha enviado una señal política al Mercosur recordando que el acuerdo no está aún en vigor, advirtiendo que la deforestación constituye una amenaza a lo acordado.

Para la entrada en vigor del acuerdo se requiere la ratificación del parlamento europeo y posteriormente la aprobación parlamentaria en los países miembros de ambas partes. Del lado europeo, se pretende proteger el clima y evitar la deforestación.

Cabe destacar que el parlamento europeo cuenta con una presencia fuerte de los “verdes” que son un partido protagonista importante en los temas ambientales y climáticos.

Ante las preocupaciones que los comentarios sobre la desforestación están generando, Bolsonaro destituyó al director del INPE, órgano responsable de controlar y divulgar los datos sobre deforestación en el Amazonas, por considerar que estaría perjudicando la imagen del país por publicar informaciones presuntamente falsas sobre el aumento de la desforestación y prestarse a intereses de los partidos de la oposición.

Bolsonaro, cuestionó las estimativas oficiales sobre el crecimiento de la deforestación en junio criticando a los países que quieren intervenir en la política ambiental brasileña y sostuvo que las “Amazonas es de Brasil no de Europa”.

Y agregó, “Si dijesen que destruimos tanta selva como dicen en los últimos diez años no tendríamos más Amazonia y no es verdad” e instó a la canciller alemana, Merkel, y al presidente francés, Macron, a hacer un vuelo entre las ciudades amazónicas de Manaus y Boa Vista.

En suma, desde la UE, en particular desde Francia están ejerciendo presión sobre el mandatario brasileño para el cumplimiento de las medidas medioambientalistas, que se ha transformado en tema central del acuerdo Mercosur-Unión Europea.



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