Además, mentiras

El Vicepresidente Sendic ha mentido, según surge del dictamen del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio. Ya lo sabíamos…

Tras la insostenible explicación sobre sus títulos profesionales inexistentes, los uruguayos sabemos que el Vicepresidente Sendic es un mentiroso habitual. Miente una y otra vez, pero no tiene la suficiente profesionalidad del mentiroso, ya que a poco de andar se contradice.

Ahora es el propio Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio el que confirma, por dos veces, que el señor Sendic ha faltado a la verdad – es decir, ha mentido – tanto en sus explicaciones públicas como sobre los gastos con la tarjeta corporativa de Ancap como en su relato sobre lo que hicieron sus colegas y amigos del directorio del Ente. Y esto quizás sea peor, porque Sendic quiso salvarse adjudicando a sus compañeros de trabajo las mismas inconductas en las que él incurría. Según el semanario Búsqueda, las consideraciones del Tribunal de Conducta Política “prueban que el vicepresidente intentó justificarse mintiendo sobre sus actos y el de los demás integrantes del directorio del Ancap. Sendic afirmó, según las consideraciones del fallo, que el reglamento que determinaba el uso de la tarjeta corporativa del ente petrolero y sus correspondientes mecanismos de rendición de cuentas, “no tuvieron aplicación real nunca” pero sin embargo los otros directores de la empresa presentaros sus estados de cuenta”.

La normativa aprobada en marzo de 2011, cuando Sendic era presidente del ente, estableció un reglamento de uso de las tarjetas y de rendición de cuentas.

Pese a que Sendic dice que nadie lo cumplió, los cientos de estados de cuenta de todos los directores analizados por el semanario revelan que los oficialistas como Germán Riet —vicepresidente cuando Sendic lideraba Ancap— y Juan Gómez y el opositor colorado Juan Justo Amaro justificaron en reiteradas ocasiones sus gastos con la tarjeta corporativa.

Por ejemplo, Riet detallaba con lapicera cada uno de sus gastos en el estado de cuenta. Un almuerzo en agosto de 2010 en la Casa Violeta costó $ 21.488 y Riet apuntó que se trató de un almuerzo del grupo de trabajo de comercio exterior de Ancap con representantes de la empresa Trafigura para hablar del negocio de Petroecuador. Otro almuerzo en el restaurante del hotel Radisson en setiembre de 2009, valió $ 22.186 y Riet explicó que fue una comida de trabajo con Sendic y representantes de la petrolera estatal paraguaya.



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