Acorralados y engañando

La desesperación, se demuestra una vez más, es muy mala consejera. Los gobernantes se muestran de mal humor y recurren a falsedades para justificar sus fracasos

Que el gobierno está acorralado no hay duda. Tiene una Rendición de Cuentas por delante y el propio Ministro de Economía afirma que no existe la menor posibilidad de aumentar el gasto público, como ya se lo reclaman unos y otros. Se abren Consejos de Salarios y por supuesto se habla de superar la inflación, en momentos en que los costos internos están poniendo en riesgo miles de empleos. El déficit fiscal, que estaban tratando de que —por lo menos— no subiera, vuelve a subir y exige unos 2.100 millones de dólares más por cada año de los dos que le faltan al gobierno. La deuda pasó de 13 mil millones de dólares a 33 mil millones y se sigue hablado de topear el endeudamiento cuando el agujero trepa de modo incontenible. Es más, ya los mercados internacionales que han financiado el déficit comprando bonos de Tesoro, empiezan a mirar dos veces al Uruguay.

La cuestión es seria, muy seria. En los 13 años del gobierno del Frente Amplio, los precios internos de nuestro país han aumentado el 250% con relación al dólar. Es un número técnicamente estudiado. ¿Cómo se hace entonces para exportar? Nos ha salvado el arrastre de la bonanza de precios mundiales y este año el turismo argentino, porque allá el desfasaje kirchnerista fue aun peor.

Lo malo es que el gobierno no solo no reconoce la realidad sino que se dedica a jugar con medias verdades o —directamente— a mentir. Por ejemplo, como ha declarado el Senador Bordaberry, se proclama como un gran logro del gobierno que se alcanzó el 99,6% de la electrificación rural. No se dice que al entrar el Frente Amplio al gobierno estaba en 98,7%, o sea que lo histórico sería menos que un 1% en 13 años, cuando en años anteriores, como el 2004, se había logrado un 3% de aumento. Está claro que es el trabajo de los gobiernos anteriores el que permite alcanzar hoy ese guarismo, que se le hace publicitar al periodista-locutor-portavoz que utilizó la cadena oficial, como algo histórico.

Hablar de que se ha reducido el número de funcionarios, aplicando el sistema de 2 designados por 3 vacantes, es realmente una afrenta. Notoriamente, en estos años se aumentó el número de funcionarios en 70 mil nuevos empleos públicos, amén de los que repusieron las vacantes producida. Y sin contar la periferia para-estatal de ONGs y empresas amigas contratadas (como en ASSE) que suponen no menos de 50 mil empleados más.

Un modelo de mala fe es hablar de que la mortalidad infantil está en “su mínimo histórico”, como si esto fuera una gran novedad, cuando desde 1985, en que se restableció la democracia, ha bajado año a año. O sea que estuvimos en el mínimo “histórico” en el 85 y luego cada año, hasta el punto de que cayó de un 29,5 por mil nacidos a un 21,2, la mayor caída histórica, que se produce en el primer gobierno democrático. Luego seguimos bajando y en 1991 estaba en el 19,1 por mil, también mínimo histórico, para llegar en 1999 al 15 por mil, o sea que se había caído a la mitad desde la salida de la dictadura. En el gobierno de Batlle siguió bajando, pese a la crisis, llegando al 10,6%. Inexplicablemente subió por primera vez al 12 por mil en el 2007 y ahí se estacionó. Recién bajó del 10 por mil hace cinco años, retrocedió algo en 2016 y recién el año pasado volvió a bajar al 7,7 por mil. Con honestidad, lo que habría que decir es que apenas —y tardíamente— se ha retomado la tendencia histórica a la baja y no hablar de “histórico” porque no hay nada “histórico”.

Ni hablemos de Bonomi, campeón mundial de la mentira. Sigue insistiendo en que bajo su administración es la primera vez que hay una baja de la rapiña, cuando —en cambio— descendió en los años 1988, 1998, 2001 y 2013. Lo que no logra explicar es que él entró con 12 mil rapiñas al año y hoy ronda las 20 mil y sigue hablando de baja porcentual, al tiempo que suben los hurtoa, lo que desnuda la mentira técnica: se pasa a hurto lo que en realidad es rapiña. Sin hablar de la suba de homicidios (asombrosa este año) y de algo aún más sorprendente: que más del 70% de los delitos no se denuncian... Se pensaba que era solo un 40% y ahora en la propia Comisión aparece esta información oficial casi increíble.

El que ahora nuevamente está enfrentado a su destino es el Ministro Astori. Luego de jurar en la campaña electoral que no habría nuevos impuestos, los impuso; ahora, veremos qué afirmación incumple, porque el “espacio fiscal” ya no existe.

La desesperación es grande. Y de ahí unos errores tan clamorosos como la famosa cadena con periodista contratado, para contestar a un serio planteo del agro, luego de haberse reunido con el propio Presidente y el Ministro del ramo. Es evidente que el desasosiego crece y que el panorama no tiene el tinte rosado de otros años.



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