1o. de marzo de 2020

Por Eduardo Pacífico

En nuestro imaginario esta fecha puede verse como el fin de algo, o el sueño del principio de también algo, pero distinto.

Personalmente no creo que se trate a grandes rasgos de un panorama apocalíptico o de destrucción masiva, ni mucho menos puedo acompañar a aquel que sostenga que todo está mal o ya nada se puede hacer.

Hay índices que hablan de que en Uruguay se vive y respira una democracia plena y para ello basta ver el informe elaborado por The Economist que sostiene que Uruguay está en el puesto número 15 del mundo, el más alto de Latinoamérica y una de las únicas dos democracias completas del continente, junto con Costa Rica; Es innegable que nuestras instituciones gozan de buena salud (con algún resfrío esporádico), que la indigencia ha disminuido y los estándares de consumo son razonables. También es cierto que nuestros niños y ancianos transcurren su realidad etaria con una computadora en mano.

Comparativamente en América Latina los índices económicos, sociales y culturales muestran a Uruguay, Chile y Costa Rica compartiendo el podio en alternancia dependiendo el rubro.

Ahora bien, si el análisis comparativo cambia el enfoque y lo hacemos respecto a nosotros mismos, viendo lo que fuimos y lo que somos, sin nunca perder de vista la coyuntura y la realidad histórica junto a las condiciones que nos rodean, sean económicas, políticas, sociales, regionales o globales, es ahí que luces rojas se prenden en el tablero.

Lo que preocupa o nos inquieta no son los fríos números, sino son las tendencias de los indicadores en las distintas áreas, sean estas económicas, políticas o sociales.

El Gobierno en manos del Frente Amplio, desde su asunción el 1º de marzo de 2005, cuenta con mayoría parlamentaria, con el poder a cargo de todos los ministerios, mayoría absoluta en la Dirección de todos los Entes Autónomos y Servicios Descentralizados, con el control absoluto de la Central Obrera donde se confunden sindicalistas con diputados o Directores de distintas reparticiones, con el control de la cultura, el sistema financiero, teniendo a cargo muchos Gobiernos Departamentales y siendo jefes de sus antiguos enemigos: La policía y los militares.
En estas condiciones, recibieron el Gobierno Nacional de parte del Partido Colorado con un déficit fiscal del 0,4 % del PBI, sin olvidar que en el caso de la IMM también habían recibido del Partido Colorado una caja con 15 millones de dólares de superávit con un presupuesto 4 o 5 veces menor que el actual. Pero volviendo a lo enfatizado antes, destacamos que recibieron un país en franco crecimiento, con la casa en orden y sin haber derramado ni una gota de sangre de los uruguayos (cosa que no pasó en países de la región) luego de haber sufrido una de las crisis más importantes de la región y de nuestro país, atravesando la aftosa y el desplome de los precios de los commodities.

¿Que recibe el futuro Gobierno Nacional que asuma el 1º de marzo del 2020?

Primero lo primero: recibirá uruguayos con menor nivel educativo y una sociedad fragmentada con valores deteriorados, donde la brecha se amplió entre los que tienen capacidad para pagar su educación de los que no la tienen. Venimos escuchando en estos días que tan solo 13 de cada 100 terminan el liceo en los contextos vulnerables, y ello tiene como consecuencia inexorable que el restante 87 recurra, en muchos casos, al delito, al narcotráfico u otras formas fuera de la formalidad, despreciándose a sí mismo y a los demás, perdiendo los valores fundamentales, hasta el de la vida misma.

En materia de seguridad, recibirá una sociedad donde la impunidad ha ganado terreno, con un número creciente de uruguayos que ha optado al delito como una forma de vida, sabiendo que en la mayoría de los casos no será capturado. El concepto de “puerta giratoria” de las comisarias está arraigado en aquellos que delinquen a conciencia, que son conocedores de las falencias del procedimiento penal y carcelario de nuestro país, donde el menor de edad enrostra muchas veces a la propia victima su imputabilidad constitucional y legal.

Recibirá el próximo gobierno una economía con una tendencia sostenida a la baja, y con un déficit fiscal entorno al 4,6% que impacta al compararlo al ya mencionado 0,4 % en uno de los peores momentos de crisis que registra nuestro país. Aquella crisis tenía como causas principales situaciones exógenas, principalmente regionales; pero la actual situación encuentra sus principales fundamentos y causas en lo interno, producto de una mala administración y/o gestión y de un asistencialismo, que son atacables con criterio de seriedad y buena administración.

De acuerdo con el informe de Cuentas Nacionales publicado por el Banco Central del Uruguay (BCU), correspondiente al cuarto trimestre y año cerrado 2018, la economía uruguaya acumuló en el año un crecimiento de 1,6% respecto a 2017, sostenido con una recaudación con subas tributarias y tarifarias. Si se analiza el cuarto trimestre del año, el PIB presentó una tasa de crecimiento de 0,6% respecto al mismo período del año anterior. Insistimos que preocupa la tendencia, si vemos en este mismo informe que en el año 2010 se crecía a tasas del 10,5% en algún trimestre, 7,4% en el 2011, 6,0% en el 2012, llegándose a tasas negativas en los años 2015 y 2016.

También recibirá una salud pública deteriorada en sus servicios, con hechos lamentables de corrupción y acomodos donde se emparejó para abajo; Una Industria manufacturera que cayó entorno al 3% en la comparación interanual; la hotelería los restaurantes y el comercio sufrió este año una caída importante del 6,0% explicada en este caso si, por situaciones principalmente de Argentina; A su vez, según datos publicados por el Ministerio de Turismo, en el cuarto trimestre 2018 la cantidad de turistas que visitaron el país disminuyó un -16,1% respecto al mismo período del año anterior: la cantidad de visitantes argentinos disminuyó un -31,6% y los brasileños un -1,2%, con menor consumo per cápita.

En el caso de la construcción, el dato trimestral arroja una variación interanual de -1,8%, tratándose de la octava caída consecutiva.

Se destaca en particular el caso de la Inversión Privada, donde la caída se viene registrando desde el año 2014, cayendo en un 4,2%, como también las exportaciones en un 4,8% tratándose de la tercera caída consecutiva en el año 2018.

Por su parte el valor del dólar, también mantiene una tendencia alcista, lo cual repercute negativamente en el poder de compra de los salarios medidos en dólares, afectando directamente el consumo de aquellos bienes semi-duraderos y duraderos de origen importado y nominados en esa moneda según informa el Departamento de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio. Ejemplo de ello es la venta de vehículos cayó de forma importantes. Según datos de ACAU se vendieron 10.955 vehículos menos que el año anterior lo que representa una caída del 20%.

Todo lo anteriormente dicho se expresa en la reciente gráfica de la Universidad Católica sobre el índice de confianza del consumidor, que es un indicador económico que mide el grado de optimismo que los consumidores sienten sobre el estado general de la economía y sobre su situación financiera personal. Dicho Índice registra hoy un “moderado pesimismo”.

Más allá de cifras o índices que ilustran la realidad, a partir del 1º de marzo, sea quien sea el partido que ocupe el gobierno, lo hará sin mayorías políticas y eso traerá como consecuencia la perdida del poder absoluto que, entre otras cosas, obstaculizó comisiones investigadoras, así como también destrabará dificultades de una de las tareas esenciales del Parlamento como lo es la de contralor.

Uno imagina que se va a comenzar a partir del 1º de marzo a recobrar y revalorizar los valores (valga la redundancia), desde los más profundos, como el respeto a la vida, comenzando desde los más mínimos detalles, los más cotidianos, como lo son el decoro, la pulcritud, el respeto por la investidura de los cargos, el orden y las buenas costumbres, que por supuesto incluyen el respeto por el correcto uso del idioma español evitando la “lunfardización” del mismo, al menos en eventos oficiales.

La síntesis de la esperanza en un clima nuboso con probabilidad de tormentas, se sintetiza en los conceptos vertidos por el Ex Presidente Sanguinetti, cuando en el número anterior de Correo de los Viernes nos dice: “Lo importante es saber que hay caminos y esperanza. Que todo comienza con asumir, de verdad, la realidad, y empezar, paso a paso, a desmontar la espoleta de la granada. Es posible, como se advierte. Dará trabajo, pero una vez más será nuestra tarea, como Partido históricamente identificado con la “ética de la responsabilidad”.




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